14. Dar con alegría —Primera parte—
14. Dar con
alegría
—Primera
parte—
"Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre”. 2 Corintios 9:7
Oremos
Padre santo, por favor danos ese don, esa gracia, de dar con alegría, que nuestro corazón se llene de gozo cuando demos generosamente, aun más allá de nuestras fuerzas.
Haznos entender que todas las cosas materiales que están en nuestras manos han sido entregadas por Ti para que las administremos según tu voluntad, y que igual que al nacer no traíamos nada, con nada material nos iremos cuando partamos a tu presencia.
Que nuestros tesoros estén en el cielo, y no en esta tierra decadente, que podamos entender que nada que sea valioso se puede sujetar con las manos, y que quien se aferra a las cosas materiales, como el dinero, estará tan ocupado evitando perderlas, que se olvidará de lo verdaderamente importante.
Danos sabiduría Señor y enséñanos a conocer tu voluntad, y sobre todo ayúdanos a ponerla por práctica en nuestra vida, para que la generosidad sea una de nuestras principales virtudes.
En el nombre de nuestro amado Salvador te lo
pedimos. Amén
La generosidad es un don de Dios
Desde cuando Cristo vino a la tierra y vivió entre los hombres el reino de Dios está avanzando
y, como dice Calvino, nosotros, la
iglesia tiene la misión hacer visible el reino de Dios en el mundo.
“14 …Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, 15 diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio. Marcos 1:14-15
El reino de Dios se ha acercado, ya ha empezado a manifestarse, y avanza cada vez que el Señor añade una persona a la iglesia visible, y también avanza en la Iglesia, su cuerpo, cuando entendemos su Palabra y la ponemos por práctica, para su gloria y honra, y también avanza en el corazón de cada uno de los creyentes, cuando nos acercamos al carácter de Cristo, mortificando el pecado y cultivando los dones virtuosos que el Señor nos ha dado.
Es muy importante que entendamos que el Reino de Dios no es un estado futuro, Dios es Rey de este universo desde el mismo momento en el cual lo creó, entonces no es que estemos esperando el día en que ese Reino vendrá, ¡No, no es así! tanto Cristo como Juan el Bautista dijeron: arrepentíos, el Reino de Dios se ha acercado, y aunque ese Reino no se ha establecido totalmente, ya ha iniciado su proceso en esta tierra, y ha empezado tan pequeño como una semilla de mostaza, pero llegará un momento en el cual abarcará todo… recordemos cuando Jesús fue interrogado acerca de este tema por los fariseos:
“20 Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia, 21 ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros”. Lucas 17:20-21
La Biblia de las Américas dice: “El reino de Dios no viene con señales visibles, ni dirán: «¡Mirad, aquí está!» o: «¡Allí está!» Porque he aquí, el reino de Dios entre vosotros está”. Lucas 17:20-21
El reino de Dios está entre nosotros, y nosotros tenemos el privilegio no sólo de verlo avanzar, sino que tenemos un privilegio mayor que es participar de ese avance.
¿Como podemos participar en el avance del Reino de Dios? Hay varias maneras como: acercándonos más al Señor en oración, estudiando más su Palabra, comprometiéndonos con la iglesia local, predicando el evangelio a los perdidos, poniendo en práctica los dones que Él nos ha dado para bendición de nuestros hermanos, entre otras cosas.
Precisamente hoy estudiaremos un don muy especial, el don de la generosidad, o el dar con alegría, ¿Quieres que el reino de Dios avance? Pues cultiva el don de la generosidad en tu vida, y verás con tus propios ojos el avance del Reino, de tal manera que verás como el Señor añade personas a la iglesia visible y como tu corazón está más cerca de Dios avanzando hacia la estatura de Cristo.
Este don que nos permite compartir con generosidad, es beneficioso tanto para quien recibe abundantemente, como para quien da con alegría, pues ambos reciben bendiciones del Señor.
Esta estrategia de mutua bendición diseñada por la sabiduría del Señor tiene como energía motriz el amor que se duele por la desigualdad, es así como la Providencia da a unos más que a otros, de los bienes de este mundo, y esto con este fin: Que, en amor, los que tienen abundancia puedan suplir a los que tienen necesidad, para que se ponga en práctica ese amor, también llamado caridad. Pero si todos tuviéramos lo mismo, no habría caridad.
La voluntad de Dios es que, proveyéndonos mutuamente los unos a los otros, haya cierta igualdad; no una igualdad absoluta, o una nivelación tal que destruya la propiedad, porque en tal caso no sería necesaria la caridad.
Y es ahí donde está el gran pecado de los sistemas de gobierno socialista y comunista, pues quieren reemplazar a Cristo, por un gobierno que “teóricamente” puede suplir las necesidades de la población, y digo teóricamente, pues en la práctica no es cierto, dado que por la depravación total del hombre[1], eso que parece muy bueno, en realidad se convierte en un sistema que enriquece a unos pocos y empobrece a la mayoría, y aunque algunos han tratado de darle una base bíblica, con la teología de la liberación[2], su fundamento es muy deficiente.
Y no es casualidad que la religión de Roma tenga el mismo propósito de reemplazar a Cristo, hace años empezaron con santos y vírgenes, a quienes los engañados fieles deben orar y pedir por sus necesidades, y ahora a la cabeza visible de esa secta se le ocurrió decir que por medio de cualquier religión se puede llegar al Cielo, ellos quieren implantar la creencia de que Cristo no es necesario, para llevar a muchos hacia el despeñadero.
El dar con alegría, es la quinta característica que estudiaremos de un mayordomo o administrador de los tesoros del Reino de Dios aquí en la tierra. Pues no somos generosos para ser salvos, más bien somos salvos para dar con alegría, pero necesitamos la gracia constante de nuestro Dios para lograr este propósito y entender lo que esto significa, para que la gracia de la salvación y la justificación produzcan en nosotros generosidad.
Por eso entendemos que la motivación de un creyente para ser generoso, no puede ser dar como un acto de beneficencia o filantrópico[3], esa es la base del socialismo y del comunismo: el amor al hombre… Un creyente tampoco puede dar para su vanagloria, eso también es amor al amor hombre, en este caso a uno mismo, sino que somos generosos para que la honra y la gloria sea para Dios y no para ningún hombre.
Debido a la importancia de la generosidad como una virtud que hace que el Reino de Dios avance en la tierra, por medio del amor entre hermanos, la Biblia nos exhorta insistentemente a dar, por eso un creyente regenerado no puede prescindir de esta característica. Más bien, debe estudiar este tema y dar según las especificaciones que las Sagradas Escrituras determinan al respecto, con el objetivo de que el Reino de Dios avance y se haga visible para muchos.
De una manera muy especial la virtud de la generosidad hace que el Reino de Dios avance en nuestros corazones, pues nos protege de un tipo especifico de pecado, es así como el don de dar con alegría, nos protege de pecados como la avaricia, la codicia, incluso de vivir con inseguridad de la provisión para el futuro, y así el Reino de Dios avanza en nuestros corazones y se hace visible para muchos.
1. Dar según la Biblia
1. En primer lugar, en cuanto a Dios porque…
A. Dios es un dador
La generosidad o el dar es un atributo de la naturaleza de Dios, de su voluntad, nacido en su corazón y parte de su carácter. Dios dio a su Hijo y el Hijo dió cada gota de su sangre por su rebaño. Nos ha dado lo mejor de Él, su vida entera a cambio de la salvación y la vida eterna.
“16Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. Juan 3:16
Además nos da diariamente todo lo que necesitamos, pero sobretodo, nos ha bendecido con el regalo de su precioso Espíritu Santo, y con su ayuda el Reino de Dios avanza entre nosotros y se hace visible para muchos.
B. Siendo generosos mostramos el amor como lo hizo Jesucristo.
La generosidad es producto del
amor, observe la secuencia: Como Dios amó, Dios dió…
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha
dado a su Hijo unigénito…” (Juan 3:16). El Señor nos dió el
ejemplo de dar motivado por el amor.
Es necesario tener una actitud de amor al dar porque “si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve” (1 Corintios 13:3).
Por eso una expresión de amor es dar generosamente y el resultado es que vemos como el Reino de Dios avanza y se hace visible para muchos.
C. Dar es adoración a Dios
Cuando reconocemos que damos todas nuestras ofrendas a Dios como un acto de adoración, estamos poniendo el fundamento para dar con amor. La actitud al dar es como si estuviéramos entregándoselo directamente a nuestro Señor Jesucristo, pues realmente así es, y Él merece el primer lugar en nuestras vidas porque es el Rey de reyes y Señor de señores.
Dar con amor es un acto de alabanza y adoración porque nos lleva a reconocer que Él es nuestro Creador, Salvador y nuestro fiel Proveedor y, como consecuencia, podemos expresarle nuestra gratitud, dando y haciendo que quienes reciben, también se levanten en múltiples acciones de gracias a nuestro amoroso Dios. Dar con la actitud correcta es un acto supremo de adoración.
“11para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios. 12Porque la ministración de este servicio no solamente suple lo que a los santos falta, sino que también abunda en muchas acciones de gracias a Dios; 13pues por la experiencia de esta ministración glorifican a Dios por la obediencia que profesáis al evangelio de Cristo, y por la liberalidad de vuestra contribución para ellos y para todos;...”. 2 Corintios 9:11-13
Así, la generosidad nace en el corazón de Dios y germina en el nuestro, como sus hijos, quienes debemos aspirar a tener un carácter a la estatura de Cristo.
La ofrenda es uno de los medios por los cuales el reino de Dios avanza, se glorifica su nombre y se ayuda a las personas que verdaderamente tienen necesidades. Por eso, como todas las cosas de la Iglesia, la administración de estos recursos debe hacerse con la máxima integridad, pues esto representa un gran compromiso para los diáconos que deben dar cuentas, sin ninguna sombra de duda.
Por eso cuando damos como un acto de adoración al Señor, el Reino de Dios avanza y se hace visible para muchos.
2. Y, en cuanto al hombre porque...
A. Dar es un don de Dios
Ser un dador es una gracia de Dios en el hombre.
“1Asimismo, hermanos, os hacemos saber la gracia
de Dios que se ha dado a las
iglesias de Macedonia;…”. 2 Corintios 8:1
Así entendemos que la multiforme gracia de Dios actúa de manera diferente, pues Dios recibe la gratitud de quienes reciben la ofrenda, y ellos reciben lo necesario para su subsistencia, y a su vez, los donantes son recompensados por medio del amor de los beneficiarios representado en las oraciones a favor de ellos, pero no menos importante es que los donantes también dan gracias a Dios por haber recibido el don de la generosidad, el cual les permite participar en el avance de la obra de Dios.
No nacemos con un instinto y deseo natural de dar, pero “la gracia de la salvación produce la gracia de la generosidad” (Sobrinho, 1990, 78) y esa gracia hace que el Reino de Dios avance y se haga visible para muchos.
B. Damos con alegría
En la economía de Dios es en gran manera más importante la actitud con la que se da, que la cantidad. A medida que ejercitamos el don de dar, tenemos que aprender simultáneamente a dar con un corazón alegre. Nuestra dádiva debe ir acompañada de gozo, alegría, de buena gana y sin tristeza.
“7Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre”. 2 Corintios 9:7
Por eso cuando damos con alegría, el Reino de Dios avanza y se hace visible para muchos.
C. Damos según nos proponemos
Así que la gracia de dar con alegría, depende de querer hacerlo.
“1Cuanto a la ministración para los santos, es por demás que yo os escriba; 2 pues conozco vuestra buena voluntad, de la cual yo me glorío entre los de Macedonia, que Acaya está preparada desde el año pasado; y vuestro celo ha estimulado a la mayoría”. 2 Corintios 9:1-2
Pablo afirma que Acaya[4], refiriéndose a los Corintios, estaba preparada para servir por medio del dar a los santos de Macedonia, pues habían obtenido del Señor el don de la generosidad, y ellos por su generosidad, hicieron que el Reino de Dios avanzara y se hiciera visible para muchos, en su época.
D. Entregamos todas nuestra ofrendas, según lo que
proponemos en nuestro corazón.
¿Han escuchado que algunas versiones de la Biblia hablan de entregar “íntegras” las ofrendas? Esto se refiere a integridad, prudencia, sensatez, es decir, según nuestras posibilidades y según lo que nos hayamos propuesto. No se trata de transgredir los mandamientos de Dios o dejar sin provisiones a nuestra familia para ofrendar.
“13Porque no digo esto para que haya para otros holgura, y para vosotros estrechez,…”. 2 Corintios 8:13
Por eso dando todo lo que nos proponemos, el Reino de Dios avanza y se hace visible para muchos.
E. Aún así, la generosidad no depende de lo que nos sobra, sino de lo que nos proponemos en el corazón, según lo que nos indica la palabra de Dios o la dirección del Espíritu Santo. La Biblia nos exhorta a dar con liberalidad, generosidad y abundancia, pues la evidencia más certera que tenemos de que la avaricia no ha avanzado en nuestra alma, es que damos generosamente.
“3Pues doy testimonio de que con agrado han dado conforme a sus fuerzas, y aun más allá de sus fuerzas, 4pidiéndonos con muchos ruegos que les concediésemos el privilegio de participar en este servicio para los santos”. 2 Corintios 8:3-4
Por eso dando conforme a nuestras fuerzas y aun más allá de nuestras fuerzas, el Reino de Dios avanza y se hace visible para muchos.
F. Debemos tener cuidado de la caer en la trampa de la
doctrina de la prosperidad.
Como hemos visto en la enseñanza 8. La Fe en Dios, la Biblia nos debe animar a ser liberales y a abundar en generosidad para con los necesitados, pero nuestra intención en el corazón no debe ser la de obtener una recompensa material (El camino de Caín, Balaam y Coré - Judas 1:11).
Más bien debemos hacerlo con agradecimiento y por amor a Dios. No podemos caer en la trampa de dar esperando recibir más, como un negocio (sembrar para recoger), sino que debemos dar en agradecimiento al Señor, pues de lo que ya hemos recibido, damos.
Así que cuando damos en agradecimiento al Señor, no como negocio o para recibir más, el Reino de Dios avanza y se hace visible para muchos.
La clave para dar es depender del Espíritu Santo y de la palabra de Dios respecto al cómo,
al quién y al cuánto.
2. ¿Cómo debemos dar?
“5 Y no como lo esperábamos, sino que a sí mismos se dieron primeramente al Señor, y luego a nosotros por la voluntad de Dios”. 2 Corintios 8:5
Lo principal es que antes de dar, nos demos al Señor, así como los corintios se entregaron de manera solemne, conjunta y unánime, a sí mismos, y también todo lo que tenían, al Señor Jesucristo.
Pues entregándose primero ellos mismos santifican sus contribuciones al honor de Dios. Cuando nos entregamos al Señor le damos todo lo que tenemos, para que disponga de ello según su voluntad, sabiendo que cualquier cosa que dispongamos para Dios, no es más que devolver lo que es suyo.
Recordemos que lo que demos no será aceptado por Dios, ni redundará en nuestro provecho espiritual, a menos que primero nos entreguemos nosotros completamente al Señor.
Por eso lo más importante para Dios es la actitud, más que la cantidad.
“23¡Ay devosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello”. Mateo 23:23
Los fariseos eran escrupulosos y exactos en cuanto a la cantidad a dar, pero el Señor Jesús les reprocha porque la actitud en su corazón no era la correcta, ellos no se habían entregado al Señor, y cuando daban lo hacían por cumplir un prefecto, o para su vanagloria, pero sin amor a Dios.
La única manera de dar es con amor y éste se puede evidenciar en la forma cómo damos, es por eso que abstenernos de complacernos o gratificarnos a nosotros mismos para darle a otros, destinar en el presupuesto un dinero para dar porque sabemos que somos mayordomos de los recursos del reino de Dios y que estos deben estar disponibles para invertirlos según la dirección del Señor, son algunos de los aspectos que, como creyentes, debemos tener en cuenta para dar como a Dios le agrada:
1. Debemos dar con alegría
Ésta es la principal característica de la dádiva del creyente. El gozo, como fruto del Espíritu y evidencia de la gracia de la salvación, hará que cualquier motivación para dar por obligación, presión, miedo al castigo si no se da, o por el anhelo de una recompensa (por negocio), sea superada.
Ellos dieron de “la abundancia de su gozo” (2 Corintios 8:2), el gozo inquebrantable que produce el hacer tesoros en el cielo. Se sintieron felices despojándose de lo poco que tenían y sobrepasando cualquier dolor, pesar o circunstancia difícil. Dieron con alegría, amor y sacrificio.
Por eso cuando damos con gozo, el Reino de Dios avanza y se hace visible para muchos.
2. Debemos dar sacrificialmente
Cuando miramos la realidad de nuestras iglesias locales, nos damos cuenta de que no todas tienen buena capacidad económica, que, si bien son bendecidas, lo material no es su fuerte, mucho más hoy, cuando nos enfrentamos a una de las crisis económicas de mayor dimensión en los últimos tiempos, a familias sin trabajo, negocios quebrados, ahorros que se agotan, oleadas de migraciones huyendo de la pobreza producto de crueles tiranos gobernando países, y poca perspectiva de mejorar en el corto plazo. Sin embargo, el ejemplo de las iglesias de Macedonia nos enseña a ir por encima de nuestra propia crisis personal y dar sacrificialmente en fe.
En 2 Corintios 8, Pablo nos habla sobre las Iglesias de Macedonia, las cuales eran un modelo de entrega más allá de sus fuerzas (v. 3) pues “en grande prueba de tribulación, la abundancia de su gozo y su profunda pobreza abundaron en riquezas de su generosidad” (v. 2), ellos en medio de su pobreza y muchas dificultades, ofrendaron con gozo y como si fueran ricos, como dice una paráfrasis de la Biblia. Estas congregaciones de origen gentil estaban aprendiendo los rudimentos de la fe, y el fruto del Espíritu era patente en ellas.
El amor por el Señor y por su obra era lo que les motivaba a dar sacrificialmente: “Pidiéndonos con muchos ruegos que les concediéramos el privilegio de participar en este servicio para los santos” (v. 4) porque dar, en medio de la necesidad, es una entrega primeramente a Dios.
Efectivamente es ser un “sacrificio vivo” a Él y una muestra de amor al prójimo. Dar en esta dimensión nos permite “cumplir en todo la voluntad de Dios”. La ofrenda sacrificial es también una ofrenda de fe, pues sólo se puede dar en medio de tan grande necesidad, cuando tenemos una fe total en que nuestro Dios hará y que Él suplirá.
Por eso cuando el gozo es el resultado de dar con sacrificio por amor al Señor y a nuestros hermanos, el Reino de Dios avanza y se hace visible para muchos.
3. Debemos dar planificadamente
“2...ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo,...”. 1 Corintios 16:2
Este tema ya lo hemos estudiado en planificación financiera. Cuando recibimos en dinero, o en especie, en primer lugar, debemos separar una porción para dar con una destinación específica, en nuestro presupuesto familiar después de haber orado y consultado al Señor.
Si tiene dificultad para apartar este dinero, le sugerimos abrir una cuenta aparte o ponerla en una alcancía o sobre para tenerla disponible al momento de cumplir con lo que se propuso. Recuerde que si su iglesia local tiene unas finanzas estables podrá planificar mejor su trabajo, lo que redunda en el avance de la obra del Señor.
En segundo lugar, recordemos el concepto de tener unas “finanzas cerradas”. Aquí podemos observar claramente que, al vivir con finanzas cerradas tendremos mucho más para dar cuando hay excedentes, ya sea planificadamente o por dirección del Señor, si antes no se le ha dado una destinación específica. Ésta debería ser una meta de todo creyente que anhele ser un excelente mayordomo del Reino.
Recuerde que debemos ser ordenados y planificadores para dar, pero jamás debemos pasar por alto la dirección del Espíritu Santo para hacerlo. Debemos ser flexibles y estar atentos a su guía y estar dispuestos a cambiar nuestros planes y nuestras propias destinaciones para hacer lo que Él nos manda, según sus planes y su omnisciencia. Esto requiere que estemos muy atentos a la voluntad de Dios, y eso logra cuando estamos siempre en oración, participamos activamente en nuestra iglesia local, asistimos siempre los servicios, pedimos consejo a nuestro pastor, y nos mantenemos en una vida de constante dependencia a Dios, eso nos evita guiarnos por nuestro engañoso corazón.
Por eso cuando damos generosa y planificadamente, el Reino de Dios avanza y se hace visible para muchos.
4. Debemos dar habitualmente
“2Cada primer día de la semana...”. 1 Corintios 16:2
Al incluirlo en el presupuesto, el dar se hará con una frecuencia y periódicamente. Recordemos que la ofrenda es parte de la adoración en el Día del Señor, por eso se entregará ese día, según Dios le haya prosperado esa semana, quincena o mes, de acuerdo a como usted recibe sus ingresos.
Cuando en nuestro carácter hemos establecido el dar habitualmente, el Reino de Dios avanza y se hace visible para muchos.
5. Debemos dar como una prioridad
Como buenos siervos, debemos tener las mismas prioridades que nuestro Amo, el Dios Altísimo, nuestro Señor Jesucristo. En su agenda, el dar es la prioridad. Cada día, Él nos provee de vida, alimento y protección como lo asegura Mateo 6. También, dice la Palabra que Él “hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos” (Mateo 5:45), lo cual indica su prioridad de proveernos todo lo necesario para vivir.
Por eso cuando el dar es nuestra prioridad, el Reino de Dios avanza y se hace visible para muchos.
6. Debemos dar como una responsabilidad personal
“2Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado...”. 1 Corintios 16:2
Así como el gozo es personal, el dar es un asunto individual de obediencia y amor hacia Dios como nuestro Padre y Proveedor. Cada uno, como mayordomo de sus recursos aquí en este mundo, debe dar cuenta delante de su trono por la forma cómo los utiliza.
Son claras las instrucciones de Pablo, primero que es una responsabilidad personal, segundo que se debe recoger cada primer día de la semana y tercero que es según cada uno halla sido prosperado, pues las circunstancias de cada uno pueden variar de una semana a otra, de tal manera que si su ingreso se incrementaba, ellos lo veían como que el Señor los prosperaba a fin de que destinaran más para la ofrenda.
Si los corintios[5] no hubieran contribuido según
el Señor los prosperaba, se habrían sentido culpables de malversar lo que el Señor
les había dado.
Por eso cuando damos como una responsabilidad personal y según Dios nos haya prosperado, el Reino de Dios avanza y se hace visible para muchos.
7. Debemos dar sin orgullo
La humildad es una de las principales características de un fiel mayordomo de Dios, por eso no puede haber cabida para el orgullo en un hijo de Dios. Recordemos que no somos nosotros los que damos ni es nuestro lo que entregamos, somos unos simples mensajeros.
Nuestras ofrendas no pueden estar motivadas por el deseo de impresionar a otros, ni de sentirnos buenos o mejores por hacerlo, pues es nuestra obligación. En esto, nosotros sólo obedecemos, pues el dueño de todo decide a quien dárselo y nosotros solamente lo entregamos.
Para preservar nuestro corazón del orgullo, sigamos los consejos de la Palabra al respecto.
“1Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de
ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre
que está en los cielos. 2Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar
trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser
alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. 3Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu
derecha, 4para que sea tu limosna en
secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público”. Mateo 6:1-4
Por eso cuando damos entendiendo que lo que damos no es nuestro, eso nos lleva a hacerlo con humildad, y así el Reino de Dios avanza y se hace visible para muchos.
8. Debemos dar y recibir
El recibir es la otra cara de la moneda del dar. Muchos tienen serios problemas en recibir y es imprescindible aprender a recibir con gozo, de lo contrario, quitamos a otros la bendición de dar. Esta inhabilidad está usualmente arraigada en una falsa humildad, que es en realidad una forma de orgullo y una falta de entendimiento del concepto de la gracia.
Debemos recordar que las maneras legítimas en las que Dios ha establecido entregar la provisión es a través del dar, es decir, las ofrendas (donaciones, regalos y herencias), además del trabajo y el ahorro.
Por eso cuando recibimos humildemente, eso nos muestra como el Reino de Dios avanza y se hace visible en el amor de nuestros hermanos.
Sin embargo es muy importante que evaluemos de donde provienen los recursos que nos están ofreciendo, pues si el dinero es mal habido le hacemos un daño a quien nos lo ofrece. Este es el caso de aquellos que tratan de lavar sus culpas, pues obtienen sus dineros de negocios ilícitos y creen que con sus ofrendas están lavando sus pecados y eso no los ayuda de ninguna manera, pues aun siendo generosos siguen estando destinados a la condenación.
En vez de recibir dineros que usted sospeche de origen ilícito, hable con esa persona de las Buenas Nuevas de Salvación, pues por ese tipo de personas también murió Cristo, pero no se preste al engaño de que se sienta perdonado a cambio de dinero y con amor explíquele que esa no es la forma de asegurar la vida eterna.
Recuerde que delante de Dios, prevalece la actitud más que la cantidad y que Dios es un Dios de orden, así que hagámoslo todo en orden para su gloria.
Y no olvidemos que por lo general cuando hablamos de ofrendas, pensamos en cosas materiales, ya sea en dinero o en especie, pero hay unas ofrendas muy especiales que damos y recibimos de nuestros hermanos y es la ofrenda de la oración los unos por los otros, no descuidemos esta ofrenda pues es muy importante.
Llamado al arrepentimiento
Es posible que tú que estás oyendo este mensaje te consideres generoso, y que a los ojos del mundo seas exaltado por eso, puede que des a manos llenas, puede que te consideres “bueno” pues tu ayuda sirve para aliviar la escasez de algunos o de muchos… Pero ese puede ser el camino a tu condenación.
Si tu generosidad es para enaltecer tu nombre en vanagloria, si te has hecho conocido porque ayudas a muchos, si la gente te busca para que soluciones sus problemas, eres tú quien tiene el mayor problema, pues has desviado la mirada de los hombres hacia ti, en lugar de que ellos tengan la mirada puesta en Cristo.
Esa “generosidad” es tu propia condenación, pues en ella te has levantado por encima de tu prójimo y ahora piensas que eres de mucha ayuda para este mundo… sólo puedo decirte que te arrepientas, que busques al Señor y le pidas perdón pues has querido usurpar su gloria, ¡corre a Cristo, urgentemente corre a Cristo!
Y después de reconciliarte con el Salvador, ahora si ayuda generosamente, quiera el Señor que con más abundancia que antes, pero de manera anónima, y dale la gloria a quien se lo merece, ¡Toda la gloria sea para el Señor! Así las personas podrán poner sus ojos en Jesús, y no un efímero personaje como tú. ¡Demos solamente la gloria al Señor!
Y tú sabrás si estás por el Camino de la salvación si tu vida ha cambiado, si humildemente has reconocido tus pecados en arrepentimiento, si has entendido que nada es tuyo y que eres un simple mensajero, si has encontrado en el Señor tu delicia, si has descansado en Él como tu Salvador y proveedor, si das generosamente sin esperar que te agradezcan, sino que esperas que le den la gloria a Dios, si eso está pasando en tu vida, estoy seguro que verás como el Reino de los Cielos avanza en tu corazón y además por tu testimonio será visible para muchos el amor de Cristo.
Legado para mis hijos
Los padres pueden ser un magnífico ejemplo de la generosidad, pero también de la avaricia y del egoísmo. Así que como padres debemos cuidar nuestra actitud.
Aunque la generosidad es un don de Dios, este se ejercita, en primer lugar, en el hogar. Los padres deben practicar la generosidad delante de sus hijos y hacérsela notar para que ellos se acostumbren y, posteriormente, la practiquen. Con ejemplos claros, pueden dirigir el corazón de los hijos hacia la disciplina de dar.
Muchas familias en el pasado derivaban gran parte de su sustento de una pequeña parcela agrícola en donde tenían productos como maíz, papas, frijoles, frutas, leche, huevos, carne, y muchos otros alimentos, esta era una maravillosa provisión del Señor que suplía las necesidades de la familia. Por lo general se recogían todos estos productos en la casa, y se dejaba lo necesario en la despensa, pero el resto era distribuido en costales o sacos, para regalar a familiares y vecinos.
La actividad de distribuir los alimentos en los costales o sacos, era hecha por los niños de la casa y me consta que esa buena costumbre de dar con alegría queda marcada en el carácter de estos pequeños por el resto de su vida, por eso es importante que usted como padre sea generoso, pero que haga a sus hijos participes de esta gracia del Señor, pues es una bendición que los acompañará siempre.
OREMOS
Amado Padre Celestial te damos gracias por enseñarnos hoy acerca de la importancia de dar con alegría, pues es una virtud que no puede faltar en el carácter de un fiel mayordomo.
Ahora que hemos escuchado la teoría, por favor danos ese don de dar con alegría, que podamos ofrendar generosamente, abundantemente, habitualmente y que podamos escuchar tu voz, por medio de tu Palabra, y los consejos de nuestro pastor, para que nuestras ofrendas sean bien dirigidas según tu santa voluntad.
Te pedimos Señor que nos prosperes primero espiritualmente de tal manera que seamos sabios al ofrendar y que luego nos prosperes económicamente para que seamos muy generosos para dar para el avance de tu obra y para el alivio de nuestros hermanos que viven en escasez.
Te damos gracias Padre, por mostrarnos esta sencilla pero poderosa verdad acerca de la generosidad, y que la podamos conocer como una virtud que sacia al hambriento, pero que a quien da lo protege de pecados como la avaricia y la codicia, y que practicando esa virtud, veremos como el Reino de Dios avanza en esta tierra.
Gracias Señor por tu amor y tu misericordia, en
el nombre de Jesús hemos orado. Amén.
[1] La
depravación total del hombre — Es el primero de los cinco puntos de
las doctrinas de la gracia (Tulip). La naturaleza humana está completamente
corrompida por el pecado, de manera que ni siquiera un solo acto bueno puede se
realizado sin la intervención divina.
[2] teología de la
liberación — Movimiento teológico que surgió en América Latina
en la década de
1970. Enfatiza la importancia de la liberación y la justicia social, según sus
autores, arraigadas en las enseñanzas de Jesucristo y las experiencias de los
pobres y marginados. La teología de la liberación adoptó conceptos y
retórica marxista para analizar la realidad social y política de América Latina
y se comprometió con la revolución socialista como forma de alcanzar la
liberación de los oprimidos. Guardadas las diferencias tiene similitudes al
pensamiento judío de la época de Cristo, que esperaba un Mesías que los
librara del yugo romano.
[3] El término «filantropía» designa, en general, el
amor por la especie humana y a todo lo
que a la humanidad respecta, expresada en la ayuda desinteresada a los demás.
[4] Acaya — Toda la
Grecia al sur de Macedonia, en donde se ubican la ciudad de Corinto y Atenas
entre otras.
[5] La ciudad
de Corinto fue establecida sobre un istmo que es un punto estratégico, muy
cerca el mar Egeo, pero también muy cerca del golfo de Corinto, que desemboca
en el mar Jónico (hoy existe un canal de 6,3 Km. de longitud), de tal manera
que usando ese paso las embarcaciones se ahorraban un trayecto de 400km, el
puerto de Corinto fue, y sigue siendo un lugar comercial en donde se genera
mucha riqueza para sus habitantes.
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