18. Ser un sabio inversionista


 

18. Ser un sabio inversionista


5 Los pensamientos del diligente ciertamente tienden a la abundancia; Mas todo el que se apresura alocadamente, de cierto va a la pobreza”.  Proverbios 21:5


OREMOS

Padre santo, tu sabes que vivimos en mundo de caos, con muchas que cosas que cambian y que se salen de nuestro control, y por eso es muy difícil para nosotros invertir con sabiduría.

Ayúdanos a entender como invertir según tu santa voluntad, pues así podremos hacerlo para tu honra y gloria mediante una correcta orientación de los recursos que Tú nos has dado para administrar.

Señor, permítenos descansar en Tí al entender que debemos hacer Tesoros en el cielo, y hacer prosperar las riquezas injustas para tu servicio, pues queremos agradarte, queremos conocer tu voluntad y ponerla en práctica en nuestra vida.

Ayúdanos amado Padre en nuestro poco conocimiento.

Te lo pedimos en el nombre de Jesús.

Amén   

Ser un sabio inversionista

La novena característica de un mayordomo o administrador de los tesoros del reino de Dios aquí en la tierra, es ser un sabio inversionista. No somos sabios en nuestras inversiones para ser salvos, más bien somos salvados para ser sabios en nuestras inversiones, pero necesitamos la gracia constante de nuestro Dios para lograr este propósito y entender lo que esto significa, para que la gracia de la salvación y la justificación produzcan en nosotros sabiduría en nuestras inversiones porque ésta (la cual es una forma de ahorro) es una de las tres maneras legítimas (además del trabajo y las ofrendas donaciones, regalos y herencias) que Dios ha designado para entregarnos la provisión.

1. ¿Qué es inversión?

Es la aplicación de recursos financieros en estrategias, negocios o mecanismos para incrementar los activos fijos o financieros de una persona, familia o entidad. Es el acto mediante el cual se adquieren ciertos bienes, con el ánimo de obtener unos ingresos adicionales o rentas a lo largo del tiempo. Dicho de otra manera, consiste en renunciar a un consumo actual, a cambio de la expectativa de obtener unos beneficios futuros y distribuidos en el tiempo.

Todo lo que usted hace en el presente, tendrá repercusiones en su futuro. Una inversión bien planeada puede generar frutos futuros para fines legítimos, pero una inversión mal planeada y descuidada puede llevar a deudas y a situaciones financieras difíciles. Una inversión lo podríamos definir como un esfuerzo que traerá utilidades a mediano y largo plazo, mientras que un gasto producirá un placer a corto plazo de poca duración. De modo que, con la amplia gama de ofertas de inversión y el movimiento financiero en el mundo actual, necesitamos realmente planificar nuestra manera de invertir dentro de los parámetros bíblicos.

¿Habla la Biblia de inversiones? Si, lo hace repetidamente y en este capítulo observaremos algunas referencias que la Palabra hace sobre este tema. En Génesis 3:23 se encuentra una inferencia sobre la primera inversión registrada. Adán fue expulsado del huerto del Edén y se le mandó cultivar la tierra para obtener alimento. Para esto, debía invertir plantando semillas y su capacidad de trabajo e inteligencia, corriendo el riesgo de que los animales se las comieran, se pudrieran o no produjeran. Así, llegó a ser un inversionista en la esfera del Mandato de dominio cultural.

A lo largo de los siglos el hombre ha tenido en su mano una semilla que sembrar, ya sea en labores agropecuarias, industriales, financieras e incluso intelectuales. Dios siempre ha dado algo a sus hijos con lo que sustentar su vida en esta tierra, y de esa gracia del Señor siempre debemos dejar una porción para sembrar de nuevo y recoger una nueva cosecha, y no estoy hablando de lo que algunos llaman hoy pactos con Dios a través de una perversa práctica de entregar dineros o bienes, para recibir más en contraprestación, pues cuando “ofrendamos” lo hacemos de lo que el Señor ya nos dió, no como un negocio.

Así que nosotros después de recibir de manos del Señor la cosecha, podemos comernos toda la semilla, venderla toda o guardar algunas para volver a sembrar. A diferencia de quien se come o vende toda la semilla, el agricultor sabio y con visión, no sólo conserva algunas para volver a sembrar su tierra, sino que selecciona las mejores para obtener una mejor cosecha. Desde esta perspectiva, la noción de inversión, involucra necesariamente el concepto de ahorro, el cual explicaremos más adelante.

En el Nuevo Testamento, en el pasaje de Mateo 25:14-30, encontramos la parábola de los talentos y, aunque el propósito de esta parábola es ilustrar algunos aspectos del reino de los cielos cuando tengamos que rendir cuentas delante de nuestro justo Dios, también podemos encontrar en ella sabias enseñanzas y lecciones acerca de la mayordomía bíblica.

14 Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. 15A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos. 16Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos. 17Asimismo el que había recibido dos, ganó también otros dos. 18Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor. 19Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos. 20Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos. 21Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. 22Llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos. 23Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. 24Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; 25por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo. 26Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí. 27Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses. 28Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos. 29Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. 30Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes”.  Mateo 25:14-30

Según la capacidad de cada siervo (v. 15), se le entregó a cada uno una suma de dinero. No era un salario, ni una herencia, pues al regresar se les pidió cuentas de la administración. Cada siervo debía invertir lo que se le fue dado con el fin de producir utilidades para su señor, aunque fuera mínimamente, ponerlos en el banco para que produjeran intereses. Aquellos que usaron sus habilidades, negociaron y ganaron excedentes para su amo fueron considerados buenos y fieles siervos, pero aquel que no invirtió bien lo que se le entregó ni hizo siquiera lo mínimo que se podía esperar, fue desechado como negligente y mal administrador.

Este es un fuerte llamado de atención para aquellos que creen que son poca cosa en el reino de Dios y que dicen que escasamente pueden avanzar en los caminos del Señor, pues aun si tienes un sólo talento lo tienes que poner al servicio de Dios y producir utilidades para Él, no sea que te enfrentes con una desagradable sorpresa al final de los tiempos.

Aunque el pasaje mencionado nos muestra que la idea de inversión es avalada bíblicamente, debemos tener en cuenta los siguientes puntos a la hora de invertir. Primeramente, ahorrar.

2. Ahorrar

Howard Dayton, le llama al ahorro “"el principio de José" porque requiere el negarse a sí mismo. José ahorró durante los siete años de abundancia para poder sobrevivir durante los siete años de escasez [Génesis 41:34-36]. Eso es ahorrar: Negarse un gasto hoy para poder gastar en el futuro. Una de las mayores razones por las cuales la gente no ahorra es porque nuestra cultura no nos insta a negarnos a nosotros mismos. ¡Cuando queremos algo, lo queremos ahora!” (Dayton, 2005, 200).

José propone un ahorro de la quinta parte (v. 34), es decir el 20% de todas las cosechas, lo que parece ser un porcentaje alto, pero fue esa dirección del Señor, la que permitió guardar la cantidad necesaria para afrontar con éxito los siguientes años de hambre.

33 Por tanto, provéase ahora Faraón de un varón prudente y sabio, y póngalo sobre la tierra de Egipto. 34 Haga esto Faraón, y ponga gobernadores sobre el país, y quinte la tierra de Egipto en los siete años de la abundancia. 35 Y junten toda la provisión de estos buenos años que vienen, y recojan el trigo bajo la mano de Faraón para mantenimiento de las ciudades; y guárdenlo. 36 Y esté aquella provisión en depósito para el país, para los siete años de hambre que habrá en la tierra de Egipto; y el país no perecerá de hambre. Génesis 41:33-36

El ahorro viene de una buena planificación. Si revisamos las enseñanzas 11, 12 y 13, veremos que la planificación nos ayuda a estar claros con las prioridades, al establecer un presupuesto basado en un nivel de vida planeado y al vivir con nuestras finanzas cerradas, de manera que podamos invertir todos los excedentes en la obra de Dios, pues si no ponemos un límite a nuestro estilo de vida, nunca tendremos un excedente.

Aunque la Biblia no menciona un porcentaje o cantidad establecido para el ahorro, es recomendable empezar, así sea con poco hasta lograr la meta de un 20 por ciento, o incluso más, según el ejemplo de José, de manera que cuando usted reciba sus ingresos, lo primero que extraiga sea lo concerniente al rublo de dar y, seguidamente, el del ahorro. Una vez establecido un porcentaje para el ahorro en su presupuesto de vida planificada, el siguiente paso es, comenzar a ahorrar con regularidad y diligencia.

5Los pensamientos del diligente ciertamente tienden a la abundancia;...”.  Proverbios 21:5a

Benjamín Franklin (1706-1790) nacido en Boston USA, fue el decimoquinto hijo, de un total de 17 de Josiah Franklin. Benjamin fue impresor, escritor, científico, inventor y político, quien participó activamente en la independencia de Estados Unidos. Él decía “Un centavo ahorrado es un centavo ganado”, y aunque pocos pueden negar la gran verdad encerrada en esta frase, quizá muchos prefieran ignorarla, no escucharla o descartarla con argumentos como: “Un centavo no me hará ni más pobre ni más rico”, “Franklin no tenía mis gastos”, “sus hijos no comían como lo hacen los míos”, etc. Incluso, la estrategia del sistema político financiero mundial que recompensa la deuda y penaliza el ahorro, puede llegar a ser un argumento para no ahorrar, pero un mayordomo del Reino ahorra con regularidad sin amilanarse ante estas dificultades.

Así que, antes de presentar una excusa y justificación para no ahorrar, revisemos la definición. Según el Diccionario de la Real Academia Española (RAE), ahorro es, en una primera acepción, guardar dinero como previsión para necesidades futuras y, en una segunda acepción, evitar un gasto o consumo mayor.

El ahorro se refiere entonces, a la administración adecuada de los recursos, ganados con trabajo diligente, cuidando lo que poseemos y gastando con mesura. Ahorrar es señal de sabiduría y diligencia, mientras no hacerlo es señal de negligencia.

6Ve a la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos, y sé sabio; 7la cual no teniendo capitán, ni gobernador, ni señor, 8prepara en el verano su comida, y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento”. Proverbios 6:6-8

El fin del ahorro no es acumular riquezas, (eso sería avaricia) sino preservar los recursos para destinarlos a unos fines establecidos. Como vimos en la enseñanza 12, es necesario vivir con unas finanzas cerradas y establecer un estilo de vida dentro del cual estén estipulados estos ahorros con metas, tanto a corto plazo, como para el futuro, de manera que podamos generar un excedente.

Los ahorros a 1) corto plazo deben tener fácil acceso o liquidez. Entre estos podemos tener en cuenta aquellos ahorros mensuales que, según nuestro presupuesto, recogemos para pagos únicos en el año como mantenimiento de electrodomésticos; pagos de educación; cesantías y vacaciones de la empleada doméstica si se tiene; eventos, pólizas de salud, seguros o impuestos anuales; entre otros. También para imprevistos, compra o reposición de vehículo, electrodomésticos y muebles; reparaciones de la casa, etc.

Es necesario tener un fondo para cubrir emergencias como enfermedades, pérdida de empleo o situaciones inesperadas que alteren el presupuesto. “En Estados Unidos y los países desarrollados, los expertos en finanzas recomiendan que este fondo sea equivalente a dos, tres y hasta seis meses de salario mensual...” (Dayton, 2005, 201).

Por otro lado, están los ahorros 2) A largo plazo o para el futuro. En esta categoría se pueden encontrar las pensiones y cuentas de jubilación o retiro y las inversiones a largo plazo, pues este tipo de ahorro está destinado a metas más lejanas. También se incluyen los ahorros o inversiones para dejar una herencia a nuestros hijos o nietos, o para cuando aparecen momentos especiales en que queramos darle dinero a alguien que tiene una necesidad grave, ayudar a los hijos cuando se inician en la vida o contribuir con el avance del reino de Dios. Podremos dar poco o nada si no hemos ahorrado o no nos hemos preparado para tales contingencias.

Una persona sabia, aparta una porción de sus ingresos para el futuro y para tiempos inesperados. Sin embargo, el insensato lo gasta todo y vive innecesariamente de salario en salario.

20Tesoro precioso y aceite hay en la casa del sabio; mas el hombre insensato todo lo disipa”. Proverbios 21:20

Ahorrar exige orden, planificación y disciplina. Debemos gastar con mesura y evaluar toda compra para no hacerlo por impulso. Algo verdaderamente difícil, sobre todo cuando gran parte de las personas hoy, pasan su tiempo libre en centros comerciales, en lugar de salir de la ciudad para descansar… y con sus ojos en las pantallas, ya sean de televisión, o en Internet y recibiendo ofertas y publicidad continua de toda clase, incluso violando su privacidad con mensajes directos en su teléfono celular. Hoy sufrimos una verdadera avalancha de publicidad, teniendo en cuenta que una persona recibe entre 3,000 y 6,000 impactos publicitarios por día. Y es tan efectiva esa estrategia de ventas que muchos caen en ella, sin investigar el valor real de los productos, como en el caso de pagar por cuotas, cosa que es nuestra obligación, para evitar sorpresas y/o abusos.

Para estas épocas de mercantilismo y materialismo hay una estrategia muy efectiva que nos ayudará a ahorrar hasta el 100% en nuestras compras…. No compremos nada que no necesitemos, y esa economía puede llevarse al ahorro.

Ahorrar es una ardua tarea en estos tiempos en que prácticamente nos ruegan que aceptemos prestamos pre-aprobados, tarjetas de crédito bancarias y de diversos almacenes, en que existen cajeros automáticos en cada esquina, y recibimos catálogos de ventas de nuestros vecinos, amigos y aún en los aviones, y sólo necesitamos marcar un número telefónico que aparece en televisión o hacer un clic para una compra por Internet.

Si además tenemos en cuenta que ahorrar no ofrece una recompensa inmediata como la que ofrece la compra, de verdad se requiere fe para no perder de vista las ventajas del ahorro: “Ahorrar es lo contrario de endeudarse. Ahorrar es hacer previsión para mañana, mientras que las deudas son una presunción sobre el mañana” (Dayton, 2005, 200).  Ver Santiago 4:13.

Un elemento clave del ahorro de dinero y una forma importante de prepararse para las necesidades futuras, es invertir. Al final de la parábola de los talentos, Jesús no niega el valor de usar el dinero para ganar dinero (obviamente, con un objetivo definido y legítimo).

27Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses”.  Mateo 25:27

Aunque es necesario aclarar que no es nuestra intención recomendar o promover inversiones o servicios financieros específicos, pues es su obligación ser diligente en instruirse y asesorarse sobretodo en estos tiempos en que los sistemas financieros del mundo son tan inestables, si podemos decir, como aconseja John MacArthur, que:

Si tiene dinero extra, debe ser fiel al menos para ingresarlo en una cuenta de ahorros para que gane intereses. Mejor aún, si puede, debe aprovechar las oportunidades de incrementar sus riquezas por medio de inversiones como certificados de depósito, cuentas de mercado monetario, fondos mutuos, acciones individuales y fondos en bonos y mercancías agrícolas. El Señor se complace si usted y yo podemos ser fieles al hacer inversiones financieras sabias [para lo cual] necesitamos estar seguros de pedirle su guía al llevarlo a cabo. [Pero] si es la voluntad de Dios que ahorremos. Si se hace de manera cuidadosa, considerada y equilibrada, -usando medios legítimos como los ahorros a largo plazo, inversiones sólidas, cuentas de ahorro para jubilación y cosas por el estilo- es razonable y bíblico...(MacArthur, 2005, 56-57).

Así que el primer paso para empezar el proceso de inversión, es comenzar a ahorrar con regularidad. Debemos recordar que el ahorro es el paso más importante después de establecer nuestras metas económicas, con él, podemos iniciar nuestras primeras inversiones.

No obstante, la planificación es necesaria en tanto nos protege de los peligros que pueden causar el acumular tesoros en la tierra como el rico insensato de Lucas 12:16-21. Por esto, el siguiente paso necesario, es revisar nuestra actitud o motivación a la hora de hacer una inversión.

3. Actitud apropiada

Para tomar la decisión de invertir en algo, debemos preguntarnos acerca de nuestras intenciones y las metas que queremos alcanzar. Debemos orar y pedirle dirección al Espíritu Santo, además, para que desnude nuestro corazón y nos haga ver nuestras verdaderas motivaciones. Igualmente, debemos orar acerca de nuestra meta de inversión y sobre cuánto podemos invertir. La oración es crucial y aunque no hay respuestas universales en este tema, si podemos decirle que con oración ferviente la decisión sabia es difícil, pero sin ella, es imposible.

Luego de orar, es nuestro deber revisar e indagar con diligencia las opciones, con miras a discernir si son inversiones legítimas o no, desde la perspectiva bíblica. Si usted identifica conductas incorrectas en su vida o que está motivado por la avaricia, codicia, materialismo, temor al futuro, entre otros, siga el consejo de la palabra de Dios: Revise su corazón y su motivación y si encuentra un interés incorrecto, huya de la tentación y sujétese al Señor y a su Palabra.

11Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre”.

1 Timoteo 6:11

Recuerde cómo el Señor Jesucristo venció la tentación de ceder ante la propuesta de recibir todo los bienes del mundo, que Satanás le hizo en el desierto (Lucas 4:5-8), sujetándose a la Palabra: Escrito está”.

La actitud apropiada al invertir, viene de que nuestro corazón esté en el lugar correcto.

21Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón”. Mateo 6:21

Y de comprender que sólo somos mayordomos. Como ya lo hemos visto, somos, literalmente, administradores de la propiedad de otro: De Dios. Si aun tiene alguna duda, recuerde lo que Pablo le dijo a Timoteo: “Porque nada trajimos a este mundo, y sin duda nada podremos sacar” (1 Timoteo 6:7). Entender esto, nos llevará a pensar y anhelar hacer lo que el Dueño de todo desea porque lo importante no es cuanta utilidad producimos, sino en qué y cómo lo invertiremos.

1. Metas legítimas de inversión

a. Proveer para la familia. Esta meta incluye la provisión ahorrada para la vejez de manera que no seamos una carga para los hijos, familiares u otras personas. Esto es sabiduría. Sería bueno revisar nuevamente el tema de esta etapa de la vida en la enseñanza 13: Planeando el futuro.

12Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría”.  Salmos 90:12

También puede aplicarse a lo mencionado anteriormente, la idea de reunir para dejar herencia a nuestras siguientes generaciones.

14...pues no deben atesorar los hijos para los padres, sino los padres para los hijos”. 2 Corintios 12:14b

Y para los jóvenes varones, una manera de prepararse para asumir la boda y el inicio de una familia. Ahondaremos más en esto en Legado para mis hijos.

b. Obtener libertad financiera. Como vimos en la enseñanza 11: Planificación financiera hoy; la libertad financiera es cuando el ingreso pasivo es mayor que los gastos, y siempre pensamos que dicha libertad financiera se obtiene aumentando lo ingresos pasivos, pero se nos olvida que también se puede obtener disminuyendo los gastos, el fiel mayordomo debe hacer ambas. Entonces, una meta de inversión legítima puede ser obtener libertad financiera con miras a depender cada vez menos de un salario para cubrir nuestras necesidades. Debemos ser cautelosos con esto, pues nuestra meta de retiro o jubilación no debe ser el ocio, como ya lo hemos mencionado en la enseñanza correspondiente, sino para tener más tiempo disponible con miras a servir en el área en que Dios lo disponga.

c. Tener un negocio. Si tiene un verdadero llamado a ser empresarios, la meta de inversión debe dirigirse a obtener un capital, mediante el ahorro, que le permita montar un negocio sin necesidad de pedir prestado. Dados los tiempos tan difíciles que nos ha tocado vivir y que están por venir, es bastante sabio pensar en la posibilidad de invertir en un negocio familiar o en una tierra que produzca, agrícolamente hablando, pues podríamos decir que las labores agrícolas son la esfera principal donde puede ejercerse más evidentemente, una mayordomía bíblica y el mandato de dominio cultural. De hecho, es el contexto de la mayoría de las narraciones bíblicas.

El invertir en tierras es un negocio de bajo retorno de inversión, pero que nos ayuda a el patrimonio no pierda valor, pues esta conserva su valor en el tiempo. Quien decide comprar tierra debe hacerlo con mucho juicio, teniendo en cuenta que son negocios de mediano o largo plazo, incluso para toda la vida. Además se deben  analizar varios puntos, entre ellos, que dicha tierra no esté en un área de alto precio, que se haya elevado por razones de especulación, es lo que se llama una burbuja inmobiliaria; también es necesario revisar la legalidad de las escrituras o títulos de propiedad, que no existan embargos o un proceso de sucesión por herencia, que esté libre de deudas por impuestos. Es muy importante verificar la estabilidad del suelo, que no haga parte de una reserva forestal, arqueológica o de otro tipo; que no tenga restricciones legales que hagan inviable un proyecto agrícola o de vivienda. Es muy recomendable que esté en una zona de futura valorización y además verifique la seguridad, pues hay áreas de mucha delincuencia.

d. Promover la obra de Dios. El deseo de un fiel mayordomo debe ser generar un excedente, para invertir en promover la obra de Dios, pues si nos concentramos en ahorrar e invertir para nuestros fines egoístas, terminaremos girando en torno a esto como el rico insensato de Lucas 12.

“Pero si aprendemos a ser generosos y a dar al Señor de lo mucho o poco que Él nos va proveyendo para nuestra vida financiera, entonces aprenderemos a balancear nuestros ahorros e inversiones con una actitud correcta para con el Señor. Todavía podremos decir que amamos a Cristo y que Él ocupa el primer lugar en nuestra vida y en nuestro corazón. En la medida en la que invertimos en la tierra y recibimos más bienes materiales, debemos aprender a invertir en el cielo...” (Dayton, 2005, 197).

La generosidad es una gracia de Dios concedida a sus hijos para perfeccionar su carácter, en el sentido de crecer cada vez más hacia la estatura del carácter de Cristo. Cuando los creyentes conectados con el amor divino, piensan en aumentar sus ingresos, la primera cosa que les debe venir a la mente, es aumentar las contribuciones para su congregación, para la obra misionera y para ayudar a los necesitados. Nada muestra mejor el grado de gozo de un cristiano en la mayordomía, que el destino dado a su excedente. Es cierto que si el corazón está en el reino de Dios, la primera alegría es pensar en la causa de Cristo y en cumplir la voluntad del Padre.

14sino para que en este tiempo, con igualdad, la abundancia vuestra supla la escasez de ellos, para que también la abundancia de ellos supla la necesidad vuestra, para que haya igualdad…” 

2 Corintios 8:14

Una vez escuché a un sabio pastor decir: Se podrían enviar y dar sustento a muchos misioneros para que lleven la palabra de Dios alrededor del mundo, sólo con el dinero que se gasta en la vanidad de las cirugías y tratamientos de belleza.

2. Metas ilegítimas de inversión

Lamentablemente, estas razones, que no son bíblicas, son las que motivan a la gran mayoría de las personas a la hora de invertir.

Desde una perspectiva bíblica, la parábola del rico insensato (Lc.12:16-21) reúne casi todas las razones ilegítimas para invertir e, incluso, pareciera, en cierto modo, advertirnos en contra de invertir y ahorrar. Pero el Señor Jesús aclara que no es así, cuando enfatiza en la palabra “todos” porque este hombre guardó “todos” sus bienes para sí mismo y éste es el primer error que debemos evitar cuando vamos a tomar una decisión de inversión.

16También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho. 17Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos? 18Y dijo: Esto haré: Derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; 19y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. 20Pero Dios le dijo:  Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? 21Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios”. Lucas 12:16-21

a. Avaricia

18...Derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes;...”. Lucas 12:18

El hombre rico no fue capaz de establecer límites en sus metas de ahorro y quiso acaparartodo el excedente para sí mismo, eso es todo lo contrario a una vida con finanzas cerradas.

Cuando los bienes materiales dejan de ser medios para atender las demandas básicas y pasan a ser un fin en sí mismo, la persona y sus valores giran en torno a su deseo de acumular mayores riquezas, pues como vimos en la enseñanza 5: Los amargos frutos del amor al dinero, la avaricia es una inclinación o deseo desordenado de obtener riquezas con el fin de retenerlas y atesorarlas y, tarde o temprano, ésta nos lleva a la filarguría (palabra en griego que significa Idolatría de las riquezas, la encontramos en 1 Timoteo 6:10) con un inevitable alejamiento de Dios y con menoscabo de las virtudes del carácter.

6Ciertamente como una sombra es el hombre; ciertamente en vano se afana, amontona riquezas y no sabe quién las recogerá”.   Salmos 39:6

La filosofía de la parábola del rico insensato gira en torno a dos equivocaciones de consecuencias trágicas: 1) Que con bienes materiales no pueden ser satisfechas las necesidades espirituales y 2) que los bienes pueden durar muchos años, pero el alma puede ser pedida "esta noche"(Sobrinho, 1990, 74).

No sabemos qué pasará con lo que acumulemos en exceso, así sea ganado honestamente. Bien medita el Predicador:

18Asimismo aborrecí todo mi trabajo que había hecho debajo del sol, el cual tendré que dejar a otro que vendrá después de mí. 19Y ¿quién sabe si será sabio o necio el que se enseñoreará de todo mi trabajo en que yo me afané y en que ocupé debajo del sol mi sabiduría? Esto también es vanidad. 20Volvió, por tanto, a desesperanzarse mi corazón acerca de todo el trabajo en que me afané, y en que había ocupado debajo del sol mi sabiduría. 21¡Que el hombre trabaje con sabiduría, y con ciencia y con rectitud, y que haya de dar su hacienda a hombre que nunca trabajó en ello! También es esto vanidad y mal grande”. Eclesiastés 2:18-21

La avaricia está casi siempre fundamentada en una seguridad y paz, atribuidas a los bienes, las riquezas o el dinero, pero ambas son falsas.

b. Seguridad o paz

19y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate”. Lucas 12:19

Es decir, relájate que ya nada malo te puede pasar, pero la seguridad y la paz no vienen por acumular riquezas. Si así fuera, la gente más rica del mundo viviría en total paz, no obstante, por lo general, suelen estar más frustrados, angustiados e insatisfechos. La verdadera seguridad y paz sólo vienen de Dios y no como el resultado de una vida harta de holgazanería. La opción del hedonismo como filosofía de vida, es un claro indicador de la falta de paz y de seguridad espiritual.

Recordemos la advertencia de Pablo a los tesalonicenses:

3que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores de la mujer encinta, y no escaparán”. 1 Tesalonicenses 5:3

No hay problema para el cristiano en aumentar sus riquezas, mientras que no las ponga en su corazón para depender de ellas y querer con ellas lograr alegría, seguridad y paz para su alma (Ver Un consejo bíblico más... en la enseñanza 15: Buscar consejo). Las posesiones y el dinero son en verdad muy ilusorios.

5¿Has de poner tus ojos en las riquezas, siendo ningunas? Porque se harán alas como alas de águila, y volarán al cielo”.  Proverbios 23:5

28El que confía en sus riquezas caerá; más los justos reverdecerán como ramas”. Proverbios 11:28

4No aprovecharán las riquezas en el día de la ira; más la justicia librará de muerte”. Proverbios 11:4

7He aquí el hombre que no puso a Dios por su fortaleza, sino que confió en la multitud de sus riquezas, y se mantuvo en su maldad”. Salmos 52:7

Tanto la seguridad, es decir la paz, y el gozo, son frutos del Espíritu Santo (Gálatas 5:22) en nuestras vidas, cuando confiamos en la Soberanía y el cuidado amoroso y protector de Dios.

6Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. 7Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”.

Filipenses 4:6-7

8El rescate de la vida del hombre está en sus riquezas; pero el pobre no oye censura”. Proverbios 13:8

Esto quiere decir que el rico puede pagar rescate por su vida, pero al pobre nadie lo amenaza ¿quien tiene más paz en su vida?

12Dulce es el sueño del trabajador, coma mucho, coma poco; pero al rico no le deja dormir la abundancia”. Eclesiastés 5:12

La Palabra nos confirma lo que vemos en la vida de personas con mucho dinero, pues en las riquezas no hayan ni paz, ni seguridad.

c. Codicia

16...La heredad de un hombre rico había producido mucho...”.  Lucas 12:16

Pero él quería construir graneros más grandes para seguir acumulando más dinero.

Como lo vimos en la enseñanza 5: Los amargos frutos del amor al dinero, recordemos que la codicia es el apetito, deseo o afán desmedido y desordenado de riquezas, placeres, posesiones o por lo ajeno. En otras palabras, es un deseo constante de tener más y más. Cuando la meta es aumentar o diversificar las formas de usufructuar la riqueza sin medida, el corazón ya está dominado por la codicia. El verdadero gozo del alma es el resultado de la acción del Espíritu Santo produciendo un justo proceder conforme a la voluntad de Dios.

El fin de invertir no puede ser solamente ganar más dinero. Ganar dinero debe ser una consecuencia de realizar lo que Dios nos ha llamado a hacer, pero el que quiere enriquecerse a costa de lo que sea, va camino a la perdición.

9Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición”. 1 Timoteo 6:9

Aunque las siguientes no aparecen en la parábola del hombre rico, también son metas ilegítimas que la Biblia condena.

d. Envidia

Una meta de inversión no puede ser guiada por el deseo de logros basados en el éxito de otros.

3Porque tuve envidia de los arrogantes, viendo la prosperidad de los impíos”.  Salmos 73:3

e. Orgullo

Tampoco del deseo de ser reconocido y ensalzado por los logros materiales. Este orgullo también puede provenir de la falsa seguridad y paz que algunos creen encontrar en las riquezas. El llamado de Dios a los que tiene excedentes para invertir es:

17.. no sean altivos [orgullosos o arrogantes], ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos”.  1 Timoteo 6:17

Éstas pueden ser incluso metas de un creyente por ignorancia al no buscar la voluntad de Dios para su vida o seguir el consejo de personas necias.

7Vete de delante del hombre necio, porque en él no hallarás labios de ciencia.”.  Proverbios 14:7

Por el contrario, el mayordomo fiel es sabio y busca la sabiduría, sobretodo en este campo tan incierto. La Palabra dice que...

7El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza”. Proverbios 1:7

Y que si alguien no la tiene, puede pedírsela al mismo Dios.

5Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada”. Santiago 1:5

Además, la Biblia nos da opción de buscar sabiduría a través del consejo de personas sabias como hemos visto en la enseñanza 15: Buscar consejo. Revíselo de nuevo, le será bastante útil al tomar decisiones financieras de inversión, pues éste es el siguiente paso en este proceso.

4. Buscar consejo 

Una vez aclarada la legitimidad de nuestras metas de inversión y entendidas las razones bíblicas para invertir, el siguiente paso a seguir es buscar consejo.

Como hemos visto en la enseñanza 15: Buscar consejo, un fiel mayordomo del Reino es alguien que busca consejo para todas sus decisiones financieras importantes.

El propósito de buscar consejo es ampliar la visión que tenemos y ver diferentes opciones para ayudarnos en la toma de decisiones, no que el consejero decida por nosotros o nos diga qué hacer. Permitirlo, salvo en raras excepciones; puede convertirse en un mal.

Cuando los consejeros son usados como fuente de experiencia y no como gurúes[1], ellos pueden ayudar a comprender mejor el panorama completo, señalar opciones y alternativas, aportar sugerencias y dar consejo experto, el cual consiste en una orientación, no en una decisión de inversión, pues en definitiva es uno, quien debe asumir la responsabilidad por la toma de las decisiones.

En el campo de inversión financiera particularmente, debemos ser cuidadosos y distinguir dos tipos de consejeros: (1) El que asesora sin lucro, o aun a cambio de recibir unos honorarios, pero o no comercializa los bienes o servicios que aconseja y (2) el que vende servicios o bienes de capital, mientras asesora, como por ejemplo, en los campos de inversiones financieras, bienes raíces, vehículos, etc. Donde, por su parcialidad, podemos ver sus limitaciones para dar un consejo sabio.

Aunque no se nos exime de la responsabilidad de buscar consejo, debemos tener en cuenta que hasta el mejor consejo del mundo, puede carecer del ingrediente esencial para tomar decisiones: El plan de Dios para la vida de cada uno, el cual está por encima de cualquier oferta tentadora que nos pueda hacer el mundo.

Finalmente, unos últimos consejos en este proceso de aprender a invertir bíblica y sabiamente.

5. Orientando nuestras inversiones

La mayoría de las personas esperan, al invertir su dinero, obtener un ingreso adicional con el producto; intereses de la inversión o aumentar su capital inicial. Por esta razón, daremos a continuación algunos consejos prácticos importantes que le ayudarán a construir cimientos sólidos, aplicables a sus planes financieros de inversión, pero usted debe orar, asesorarse y hacer el trabajo de investigación correspondiente.

1. Evalúe

Antes de elegir una estrategia de ahorro o inversión debemos analizar varios aspectos:

a. Riesgos: Usted debe desconfiar y evaluar sabiamente cuando 1) le prometen una "alta" tasa de interés, “prácticamente garantizada”, 2) una tasa de retorno alta, pues existe la plena seguridad de que el riesgo también será alto. 3) Cuando se le presiona a tomar una decisión rápida y no puede investigar acerca de la inversión o 4) Cuando cuando se habla poco de los riesgos. La Biblia es clara en su advertencia acerca de evitar negocios arriesgados y de sus dramáticas consecuencias, leamos una paráfrasis de Eclesiastés 5:13-15

Otro grave problema he observado por doquier: Se invierten los ahorros en negocios que fracasan, y pronto no queda nada para dejar a los hijos. El que especula pronto se halla donde empezó: Con las manos vacías”

No se fíe de personas que parecen vivir bajo sus mismos principios. Es triste aceptarlo, pero aún en las congregaciones religiosas, usted podrá encontrase con engañadores disfrazados de buenas intenciones, asechando a incautos para despojarlos y defraudarlos dejando corazones heridos, relaciones rotas y bolsillos vacíos.

b. Costos: No sólo como riesgo, sino también como lo que usted tendrá que invertir, ya sea en tiempo, dinero, esfuerzo, presión emocional u otros, para hacer que la inversión produzca. Por ejemplo, la atención que exige tener una propiedad para arrendar.

c. El interés compuesto: La idea de que el interés compuesto es la invención más grande de la humanidad porque permite la acumulación confiable y sistemática de riqueza se le atribuye a Albert Einstein[2].

El interés compuesto es un concepto financiero que se refiere al cálculo de intereses sobre intereses, lo que permite que el capital inicial se incremente de forma exponencial a lo largo del tiempo. En otras palabras, el interés compuesto es el interés que se genera sobre el capital inicial, y a su vez, ese interés generado se vuelve a aplicar sobre el capital inicial, creando un efecto bola de nieve.

Instrúyase e investigue al respecto, pues es crucial entender este concepto financiero al ahorrar e invertir.

2. Establezca metas claras de ahorro e inversión

Nadie debe ahorrar e invertir sin antes tener un propósito definido y claro. Revise sus metas y, a la par, sus intenciones. Invierta en las metas legítimas que hemos visto, a la luz de la Palabra. Recuerde que una inversión útil es aquella que le sirve a alguien más y que se puede compartir con otros porque no sabemos qué calamidad puede venir sobre la tierra.

1Echa tu pan sobre las aguas; porque después de muchos días lo hallarás. 2Reparte a siete, y aun a ocho; porque no sabes el mal que vendrá sobre la tierra”. Eclesiastés 11:1-2

O como dice el consejero sabio, las inversiones deben tener una destinación clara:

26Los corderos son para tus vestidos, y los cabritos para el precio del campo; 27Y abundancia de leche de las cabras para tu mantenimiento, para mantenimiento de tu casa, y para sustento de tus criadas”. Proverbios 27:26-27

3. Sea paciente

La avaricia y la codicia suelen trabajar junto a la prisa, de modo que una táctica para evitarlas es la paciencia.

20El hombre de verdad tendrá muchas bendiciones; mas el que se apresura a enriquecerse no será sin culpa”. Proverbios 28:20

También debemos tener en cuenta que, en algunas ocasiones, el momento no es el apropiado para ciertas inversiones. Debemos asesorarnos, investigar y tener paciencia hasta que el tiempo oportuno llegue.

1Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora”.  Eclesiastés 3:1

Pareciera obvio, pero es importante advertir que su paciencia debe prevalecer aun más, cuando se enfrenta a planes de inversión con promesas de enriquecimiento rápido. La mayoría de estos planes de inversión que prometen un retorno alto, pero sobretodo “rápido”, se apoyan en la avaricia y la codicia juntas y, generalmente, llegan a ser fraudulentas (1 Timoteo 6:9-10). Estos planes tienen casi siempre, tres elementos básicos que son: 1) Atraen personas que no tienen mucho conocimiento del negocio específico que plantean; 2) Animan a la gente a arriesgar dinero que no pueden darse el lujo de perder y 3) Atraen a personas que toman decisiones de inversión de inmediato, usando la coacción emocional.

Al respecto, la Biblia nos exhorta y enseña sabiamente:

"11Las riquezas de vanidad disminuirán; Pero el que recoge con mano laboriosa las aumenta”. Proverbios 13:11

Por eso, nunca tome decisiones en caliente, es decir, cuando le digan que esta es una oportunidad única, que es hoy o nunca, que la promoción es sólo por hoy… Si usted tiene como norma estudiar bien las inversiones, buscar consejo y sobre todo orar, se dará cuenta que esa inversión en caliente, no es adecuada para usted.

4. Diversifique

Un refrán popular dice sabiamente: “No pongas todos los huevos en la misma canasta”, es lo mismo que leemos en (Eclesiastés 11:1-2). Esto quiere decir, que debemos tener inversiones o ahorros de diferentes clases para las diferentes destinaciones.

Cuando Jacob regresaba a la tierra de su padres, después de haber huido de la furia de Esaú, unos 14 años atrás, por el negocio de la primogenitura, sintió miedo de la reacción de su hermano, así que envió mensajeros para apaciguarlo…

6 Y los mensajeros volvieron a Jacob, diciendo: Vinimos a tu hermano Esaú, y él también viene a recibirte, y cuatrocientos hombres con él. 7 Entonces Jacob tuvo gran temor, y se angustió; y distribuyó el pueblo que tenía consigo, y las ovejas y las vacas y los camellos, en dos campamentos. 8 Y dijo: Si viene Esaú contra un campamento y lo ataca, el otro campamento escapará.  Genesis 32:6-8

De esto podemos entender que Jacob dividió, es decir, diversificó su patrimonio, que estaba compuesto por su familia y sus bienes, para que si un campamento fuera destruido, el otro subsistiera, lo mismo podemos decir del hombre de la parábola de los talentos “que yéndose lejos llamó a sus siervos (en este caso 3) y les entregó sus bienes” para que ellos los hicieran prosperar.

Este mismo principio es seguido por el pueblo judío, ellos han sido  reconocidos por su prosperidad, habilidad en los negocios y buena administración basados en los principios de la Palabra. Desde esta perspectiva, algunos de ellos practican la Regla de los tres tercios para las decisiones de inversión. Esta regla se menciona en el Talmud y se atribuye al Rabí Itzjak y ésta consiste en dividir el dinero o los recursos destinados a la inversión en tres tercios: Un tercio para invertir en tierras o propiedades: Son una inversión más segura, pero el retorno de la inversión es bajo y genera menos beneficio. Un tercio en negocios: Dan más beneficios, pero son menos seguros, tiene más riesgo y exigen más conocimiento y trabajo. Y finalmente, un tercio a la mano, es decir dinero disponible, como dice Deuteronomio 14:25, como forma de liquidez para imprevistos, oportunidades o nuevas inversiones.

Ésta no es una regla fija, sino un principio de la regla general de diversificación y no se trata de dividir en tres partes iguales el patrimonio, sino que se debe analizar en cual de esas tres partes es más conveniente invertir más o menos. Se considera la inversión a largo plazo, el retorno de la inversión a largo plazo y el solventar necesidades y oportunidades que se presenten inmediatamente. Por último, su consejo es vender lo “temporal e invertirlo en cosas que produzcan dinero a largo plazo como acciones, bonos, pequeñas propiedades para alquilar, etc. O, como dijo el sabio Maimonides[3]: “El objetivo de una persona debería ser que su propiedad prospere, que remplace lo que es temporal por lo que es perdurable y su intención no debería ser tener un disfrute momentáneo o beneficiarse un poco ahora y perder mucho después”.

Nuestro papel de administradores de los bienes de Dios, nos obliga a ser diligentes en adquirir conocimiento y si le dedicamos un buen tiempo diario, durante un periodo, a estudiar algún área de inversión, reuniremos el suficiente conocimiento para tomar decisiones bien fundamentadas; pero esto no garantiza que exista una inversión plenamente segura en esta tierra.

“El gobierno puede tomar nuestras cuentas bancarias o puede devaluar la moneda (como lo hemos visto en varios países de Latinoamérica). Además, la inflación puede subir de tal manera, que su dinero no valga nada (como ocurrió en nuestro continente durante los años 80 y 90)” (Dayton, 2005, 206).

Es importante diversificar, pero se debe hacer en negocios en los cuales tengamos algo de conocimiento y de control, no sea que le suceda como a muchos inversionistas en Estados Unidos que invirtieron en la bolsa durante los años 20 del siglo pasado, pero se enfrentaron a la pérdida de sus dineros con la caída de la bolsa de Nueva York, el 24 de octubre de 1929, fecha en la cual se desplomaron los precios de las acciones y se inició la Gran Depresión.

En esa semana, la bolsa sumó pérdidas por más de 30.000 millones de dólares, es decir, 10 veces más que el presupuesto anual del gobierno federal y mucho más de lo que Estados Unidos gastó en la Primera Guerra Mundial. En esa semana más de 100.000 personas perdieron su empleo, como consecuencia de la quiebra de muchas empresas.

Ahora, desde la sabiduría que nos da el paso del tiempo y la posibilidad de análisis a posteriori, podemos afirmar que una de las causas de esta catástrofe económica fue que muchas personas invirtieron su dinero en instrumentos financieros que no comprendían y que sólo estaban interesados en recibir las utilidades, con el agravante de que muchos pidieron prestado del banco para apalancar sus inversiones en la bolsa, es decir, perdieron su propio dinero y quedaron debiendo al banco.

Así que es importante que usted diversifique pero, aunque suene contradictorio, adhiérase a lo que conoce. Las inversiones requieren atención, esfuerzo y dedicación de su tiempo, así que es importante tener diferentes áreas de inversión, pero en temas que usted domine. Evalúe en qué área usted puede potencializar sus dones y talentos y reconozca sus debilidades.

Un fiel mayordomo debe entender que el Señor le ha entregado dones y bienes para que él mismo los administre para la honra y gloria de Dios, es por eso que, aunque debe cumplir la ley que exige cotizar en un fondo de pensiones, y eso significa que sea otro quien administre sus recursos, el mayordomo debe tratar de tener sus propios negocios que le garanticen a él y a su familia, los recursos necesarios para su subsistencia en la vejez, de tal manera que no dependa del Estado, pues el Estado es un mal administrador que  hace inversiones que jamás haría un cristiano, y que además, no dan un rendimiento que represente realmente las utilidades e intereses por usar tanto años el dinero, entregando así a los pocos que llegan a pensionarse unas mesadas muy por debajo de lo que realmente se hubieran generado con una juiciosa administración.

Estos deben ser nuestros criterios bíblicos para invertir nuestro excedente. Es correcto ahorrar e invertir, pero recuerde que donde esté nuestro tesoro, allí estará nuestro corazón. Si usted no olvida que es un lugarteniente de Dios aquí en la tierra, sus inversiones serán sabias, conformes a la voluntad del Señor y su corazón estará donde debe estar, en el reino de Dios.

33Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”. Mateo 6:33

Sabiduría para invertir desde la perspectiva bíblica, es hacer tesoros en el cielo y mantener la mirada puesta en el reino de Dios.

La mayordomía bíblica es, prácticamente, la administración de las finanzas que el Señor nos ha dado para las causas espirituales y para financiar empresas del reino, “invirtiendo” en la eternidad por medio de la Iglesia de Cristo, para que su Cuerpo pueda llevar a cabo su ministerio, el cual incluye, en ocasiones, las necesidades físicas y financieras de su propio pueblo. Un fiel mayordomo sólo debe hacer inversiones en la Iglesia, no en instituciones paraeclesiales, es decir, en aquellas que no son iglesia, pero que pretenden usurpar las funciones de la iglesia, entre estas pueden estar orfanatos, casas de madres solteras, seminarios, colegios, etc., y esto porque ninguna institución que se llame cristiana debe existir por si sola, pues si se dice que trabaja en el nombre de Cristo, debe ser generada y estar dirigida por la Iglesia local, pues esta está instituida por Cristo como columna y baluarte de la verdad, eso significa que tiene la responsabilidad de sostener (columna) y proteger (baluarte) la verdad del evangelio, de los ataques permanentes de los enemigos de Cristo, por eso, por unidad de mando, no pueden existir organismos que dicen que hacen la labor del Señor, por fuera de la iglesia, razón por la cual un fiel mayordomo no debe invertir en ese tipo de instituciones.

Un sabio inversionista invertirá donde su Amo le dirija.

6. Llamado al arrepentimiento

Es absolutamente necesario que un creyente sepa diferenciar su actitud al invertir, pues cuando está invirtiendo para satisfacer su egoísmo, o para calmar sus miedos, está poniendo su esperanza en las riquezas y no en Cristo, todo lo contrario es cuando está invirtiendo en el avance del reino de Dios en esta tierra, es decir, cuando está usando esas riquezas injustas para luego obtener las verdaderas.

Si estás invirtiendo para que las ganancias futuras regresen solamente a ti, estás en grave peligro, pues estás desobedeciendo el llamado de Cristo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame” (Mt. 16:24, Mr. 8:34, Lc. 9:23), así que una prueba de que estás invirtiendo en el reino de los cielos es que en ese proceso te estás negando a ti mismo.

26 Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? Mateo 16:26

Aquel que pierde su alma, de nada le servirá tener las mejores y más productivas inversiones en esta tierra, pues no las podrá disfrutar, pues al infierno a donde va, nada llevará, a excepción de su conciencia que lo atormentará eternamente.

Analizamos, y pedimos consejo para hacer las mejores inversiones, esperando que estas produzcan utilidades, pero tenemos que admitir que en esta tierra no hay ninguna inversión totalmente confiable, todas pueden fallarEso le muestra a los creyentes que no estamos en un lugar seguro, que este no es nuestro hogar, y que nuestra ciudadanía es celestial; así que mientras seamos extranjeros y peregrinos tenemos que administrar sabiamente lo que el Señor nos ha encargado en esta tierra, pero poniendo nuestra esperanza en la nueva tierra, bajo el nuevo cielo, pues ese es nuestro destino final, y ese si es un lugar seguro.

Es un sabio inversionista aquel que hace Tesoros en el cielo e  invierte para el avance del reino de Dios y no para sus propios intereses, siempre teniendo en cuenta que la Escritura dice: No pondrás bozal al buey que trilla; y: digno es el obrero de su salario(1 ti. 5:18), por eso quien trabaja puede derivar su sustento de la labor de sus manos.

Recuerde:
El Señor dijo: “Sed santos, porque yo soy santo” (1 Pedro 1:16). Así como Aquel que lo llamó es un Dios sabio al invertir en su plan eterno y en su Reino, un fiel mayordomo del Señor es un sabio inversionista... “Tal es la generación de los que le buscan,...” (Salmos 24:6).

Nota derecho de retracto: Cuando hayas hecho un negocio apresuradamente, y por la presión, no verificaste bien las condiciones, puedes hacer uso del derecho de retracto, es decir, que te retractas del negocio y es muy probable que te devuelvan el dinero.

Derecho de retracto en comercio

Este derecho se encuentra regulado en algunos países, en Colombia se encuentra en la Ley 1480 de 2011, conocida como Estatuto del Consumidor, y en particular en el artículo 47Este derecho se aplica a los contratos de venta de bienes y prestación de servicios mediante sistemas de financiación otorgada por el productor o proveedor, venta de tiempos compartidos o ventas que utilizan métodos no tradicionales o a distancia.

Características

En Colombia el derecho de retracto es una facultad unilateral del consumidor, es decir, no requiere acuerdo del proveedor para ejercerla.

- Se aplica a contratos de venta de bienes y servicios realizados a través de sistemas de financiación otorgada por el productor o proveedor, venta de tiempos compartidos o ventas que utilizan métodos no tradicionales o a distancia.

- El consumidor tiene derecho a retractarse dentro de los 5 días hábiles siguientes a la entrega del bien o celebración del contrato en caso de servicios.

- El proveedor está obligado a devolver el precio cancelado en un plazo no mayor a 30 días calendario, contados desde el ejercicio del retracto.

Legado para mis hijos

No nos cansamos de insistir en que la mejor manera de enseñarle a nuestras futuras generaciones es a través del ejemplo. Ellos verán cómo usted ahorra y luego invierte su excedente, verán sus motivaciones y sus prioridades. Pero, no sólo permita que vean su actuar, compártales e involúcrelos escuchando sus ideas acerca de cómo lo harían ellos.

Un buen ejemplo de cómo invertir, puede ser también, como padres, ahorrar para invertir en algo que interese directamente a sus hijos como un viaje, un instrumento musical, o el inicio de un pequeño negocio, entre otros. Luego podrá entrenarlos en ahorrar e invertir a favor de otros.

El hábito de trabajar y ahorrar debería fijarse lo más tempranamente posible en la vida de un niño. Entre más rápido empiece, más ejercitamiento tendrá y más preparado para asumir el futuro estará (Proverbios 24:27).

Con una profunda tristeza, vemos repetirse aquella escena de muchos jóvenes varones que, sólo al sentirse atraídos por una chica y al sentir revolucionarse sus hormonas (cosa que es sólo un indicativo de que debe prepararse para una relación amorosa con miras al matrimonio y no para satisfacer sus deseos sexuales inminentes), empiezan a pensar en cómo conseguir el dinero para la boda (lo que le corresponde al varón y no a la novia o a la familia de la novia como sucede en nuestra cultura ahora), para conseguir donde vivir y llevar a su esposa, recién casados, y dónde empezar una familia porque el fundamento del mandato de dominio cultural es empezar por tener bebés... “...Fructificad y multiplicaos;...” (Génesis 1:28) y esto ha sido y es la base de la prosperidad de las familias y, por consiguiente, de las naciones. Lamentablemente, nuestros jóvenes están muy lejos del ejemplo de nuestro Señor Jesucristo quien planeó, desde antes de la fundación del mundo, los recursos, el día, la manera y la morada para su Novia, la Iglesia, para recibirla el Día de las Bodas del Cordero. Siendo el matrimonio una ilustración de la relación de Cristo con su Iglesia, el varón debería parecerse lo máximo posible en todo a Él.

Unos padres sabios le harán entender a sus hijos que, siendo la boda una ceremonia muy importante, pues es una fecha en donde una pareja decide caminar juntos por el resto de su vida y eso es un buen motivo de celebración y de agradecimiento al Señor. La importancia del evento no puede desviar la atención de las prioridades, me explico, conozco personas que han aplazado la decisión de casarse pues no tienen dinero para una gran celebración, y tampoco para la luna de miel… Hermanos, la celebración es importante, pero no es lo prioritario, lo realmente importante es tener los recursos para sostener una familia, a una esposa y a los hijos que el Señor envíe, y no gastar los recursos de varios meses de sueldo en una fastuosa celebración. El consejo que se debe dar al hijo que no tiene muchos recursos, y está en vías de contraer matrimonio, es que después del matrimonio civil, haga una sencilla reunión familiar, con los hermanos de su iglesia, en donde le den gracias al Señor y le pidan mucha sabiduría para esta nueva vida. Un buen ejercicio es calcular cuantos meses puede sustentar a su nueva familia, con lo que se pensaba gastar en la ceremonia y la luna de miel.

Al respecto, recordamos con admiración un sabio hombre de Dios quien, desde que su hijo era muy pequeño, le hablaba constantemente de su futuro, de cómo sería su casa, de cuántos hijos tendría y de la gloria para Dios que sería ser padre de una gran familia. Hablaban y le animaba a hacer maquetas de su futura casa, pero sobre todo, le animó a ahorrar lo que recibía, aun desde sus tempranos trabajos juveniles, con la máxima prioridad de construir la casa para su futura familia. Siendo aún muy joven, su hijo ya había reunido para construir su casa. Este hombre, con sus propias manos, le ayudó a construirla. Luego el joven conoció a su futura esposa, se casaron, han tenido muchos hijos y hoy es un fiel servidor del Señor.

La Iglesia y nuestros jóvenes necesitan desesperadamente esta visión multi-generacional, no una postura de unos padres inclinada a la posmodernidad que creen en aquella abstracta idea del libre desarrollo de la personalidad, pues, un hombre debe tener una idea clara de su vocación o llamado antes de comprometer la atención de una mujer. Él no tiene derecho a pedirle a una mujer que lo siga hasta que él no sepa a dónde va.

Además, el ahorro es una de las mejores maneras para enseñarles a los hijos a negarse a sí mismos porque les exige privarse de una gratificación momentánea en pro de un objetivo mayor. Es una de las maneras más sabias de aprender a priorizar. Ayúdele a sus hijos a empezar ahorrar desde ahora, pues la consistencia, la perseverancia y la fidelidad darán sus frutos. Recordemos que “quien ahorra, poco a poco se enriquece”.

En la enseñanza 11: Planificación financiera hoy, vimos la estrategia de las tres cajas, de las cuales una era para el ahorro. Retómela y hable con sus hijos para asignarles una meta o propósito a ese ahorro explicándoles a la par, las metas legítimas e ilegítimas según la Palabra. Siempre que el niño reciba dinero, póngalo frente a las tres cajas para que él reparta según lo que hay en su corazón, pero con un conocimiento previo dado por sus padres. No sólo se ejercitará en ahorrar, sino en invertir sabiamente y pensando en el prójimo cuando tenga dinero en su haber.

Oremos

Amado Señor hoy venimos a Ti con muchas dudas y preguntas, algunos pensamos que tenemos poco para invertir, por eso pedimos que  nos ayudes a invertir correctamente aunque tengamos poco, pues no queremos que al presentarnos delante de Ti, seamos tratados como el siervo infiel que enterró su único talento.

Padre santo, así sea que tengamos un sólo talento, ayúdanos a invertirlo para tu honra y gloria, libéranos del miedo y danos esa capacidad para entender tu voluntad en las cosas sencillas.

Si somos padres de familia ayúdanos a invertir ese talento en la crianza de nuestros hijos, si somos empleados ayúdanos a invertir ese talento para honrar a nuestros jefes y compañeros, si somos casados ayúdanos a invertir ese talento para amar a nuestro cónyuge, si tenemos pocas fuerzas ayúdanos a invertir ese talento en la oración de intercesión, si tenemos mucho tiempo libre ayúdanos a invertir ese talento en el estudio bíblico.

Señor, si tenemos un sólo talento, ayúdanos a conseguir otro invirtiendo el primero para ganar un segundo, un tercero o un cuarto talento, y todo esto para honra y gloria.

Que tu Santo Espíritu esté siempre con nosotros, que nos de sabiduría para entender tu Palabra y determinación para cambiar lo que sea necesario en nuestra vida.

Todo esto te lo pedimos en el nombre de nuestro amado Salvador.

Amén.



[1] Gurú: En su primera acepción es “maestro espiritual en el hinduismo”, pero en nuestra cultura se le dice gurú a una persona experta en un tema, que dicta cursos o conferencias y puede cobrar dinero por sus servicios.

[2] Albert Einstein (Ulm Alemania, 14 de marzo de 1879Princeton, Estados Unidos, 18 de abril de 1955) fue un físico alemán de origen judío, nacionalizado después suizo, austriaco y estadounidense. Se le considera el científico más importante, conocido y popular del siglo 20.

[3] Moisés Maimónides (30 de marzo de 1135, Córdoba [España] - 13 de diciembre de 1204, Egipto) Este filósofo, jurista y médico judío, fue la figura intelectual más destacada del judaísmo medieval. Su primera obra importante, comenzada a los 23 años y completada 10 años después, fue un comentario sobre la Mishná, la recopilación de leyes orales judías. A ella le siguió un código monumental de la ley judía en hebreo, y muchas otras obras, muchas de ellas de gran importancia. Sus contribuciones a la religión, la filosofía y la medicina han influido en eruditos judíos y no judíos por igual. https://www.britannica.com/biography/Moses-Maimonides


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