15. Buscar consejo



15. Buscar consejo 

14Donde no hay dirección sabia, caerá el pueblo; mas en la multitud de consejeros hay seguridad”. Proverbios 11:14

 OREMOS

Padre santo, como siempre venimos delante de Ti en busca de consejo, para saber como honrarte viviendo en este mundo de pecado.

Por favor abre nuestro entendimiento y permite que tu Palabra se aloje en nuestra mente y en nuestro corazón de tal manera que tengamos el discernimiento necesario para entender esta enseñanza.

Como siempre, dejamos todo en tus manos y nos disponemos a escuchar lo que tienes para nosotros hoy.

En el nombre de Jesús hemos orado.  Amén

La sexta característica de un mayordomo o administrador de los tesoros del Reino de Dios aquí en la tierra es saber buscar consejo. Y no sólo saberlo buscar, sino escuchar y ponerlo en práctica cuando así se requiera. Buscar consejo no nos hará salvos. Más bien somos salvos y eso nos lleva a buscar consejo sabio, pero necesitamos la gracia constante de nuestro Dios para lograr este propósito y entender lo que esto significa, para que la gracia de la salvación y la justificación nos lleven a buscar buen consejo.

Según el Diccionario de la Real Academia Española (RAE), consejo es la “opinión que se expresa para orientar una actuación de una determinada manera”.

Nuestra cultura nos ha instruido muy poco respecto a las características de un fiel mayordomo del Señor, como: pagar las deudas, hacer planificación financiera y el dar con alegría, y tampoco nos ha instruido en saber buscar consejoy eso es un problema que debemos solucionar, pues para cumplir con el mandato de Dios de ser fieles mayordomos, necesitamos consejo, pues no podemos creer que lo sabemos todo, por eso el Señor nos ha  dado en su Palabra (el consejo de Dios) y nos ha puesto a vivir en comunidad.

15El camino del necio es derecho en su opinión; mas el que obedece al consejo es sabio”. Proverbios 12:15

Todos tenemos momentos de inseguridad ante decisiones importantes, debido a que nos movemos dentro del sistema del mundo que nos influye o aconseja en sentido contrario a las Escrituras.

n en este mundo, toda persona, indistintamente de su edad, dignidad, ocupación, en qué en quién crea, siempre buscará que alguien más le aconseje sobre diversos temas, ya sean espirituales, laborales, financieros, matrimoniales, de crianza de los hijos, inversiones, aspectos legales, e incluso estéticos, entre otros. Pero nuestra pregunta como creyentes debe ser ¿a dónde desea el Señor guiarme? o ¿cuál es su Voluntad respecto a determinada situación?

¿Será que Dios puede dirigir a sus hijos sin el uso de consejeros humanos? Seguramente que sí lo puede hacer, pero sin embargo, la Biblia nos anima insistentemente a pedir consejo. Uno de los proverbios de Salomón, el hombre más sabio que ha existido, dice:

14Donde no hay dirección sabia, caerá el pueblo; mas en la multitud de consejeros hay seguridad”. Proverbios 11:14

Dios nos dice que pidamos consejo antes de tomar decisiones importantes. El propósito de buscar consejo es obtener orientación, ideas y sugerencias que nos puedan ayudar a tomar decisiones sabias.

En la palabra de Dios hay un claro llamado a la búsqueda de consejo en otros.

22Los pensamientos son frustrados donde no hay consejo; mas en la multitud de consejeros se afirman”. Proverbios 15:22

Salomón también escribió:

20Escucha el consejo, y recibe la corrección, para que seas sabio en tu vejez”. Proverbios 19:20

1. ¿Dónde buscar consejo?

Para un fiel mayordomo de los Tesoros en el Cielo, lo más importante es que sus proyectos, sean los proyectos de su Señor, y  eso lo sabemos si son planteados para su honra y su gloria. Por esa misma razón los consejos que recibamos deben tener su fundamento en honrar y glorificar al Señor, de no ser así, es una clara razón para no tenerlos en cuenta.

Definitivamente, recibir un buen consejo es muy útil, pero encontrar un buen consejero no es nada fácil. La Biblia nos indica que Dios y las fuentes respaldadas por Él mismo, son las primeras y definitivas, donde podemos encontrar la mejor dirección, pues hay fuentes en las que no debemos buscar consejo, como veremos más adelante.

Una buena manera de saber si un proyecto o una decisióimportante está acorde con la voluntad de Dios, es buscar consejo y dirección en cada una de las siguientes fuentes.

1. El Consejo de Dios

Como hemos insistido desde el inicio de estas enseñanzas de Mayordomía bíblica, la palabra de Dios es suficiente en todas las áreas y en ella está el mejor consejo que podemos recibir, es por eso que en la Biblia encontramos a nuestro primer consejero.

13Con Dios está la sabiduría y el poder; suyo es el consejo y la inteligencia”. Job 12:13

Los nombres de Dios son dinámicos, están llenos de poder y revelan grandes verdades acerca de su carácter como consejero.

6... y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz”. Isaías 9:6b

Si somos sus hijos, nuestro primer consejero debe ser el Señor porque Él tiene un plan trazado para nosotros y Él puede ver más allá de lo que nosotros, en nuestra corta perspectiva podemos ver y también puede protegernos.

8 Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos”. Salmos 32:8

O como dice la Biblia de las Américas, “te aconsejaré con mis ojos puestos en ti”.

Como nuestro Creador, Él sabe con certeza en qué dirección aconsejarnos para que podamos cumplir el propósito para el cual nos diseñó pero, al conocer su consejo, nuestra respuesta debe ser una total obediencia, es más, nuestro corazón debe estar en aquiescencia, que es una aceptación gozosa de su amorosa voluntad. Cuando obedecemos su consejo, podemos estar seguros y tranquilos en Él porque obedeciendo a sus mandatos preceptivos, viene esa “paz que sobrepasa todo entendimiento” (Filipenses 4:7).

14Conmigo está el consejo y el buen juicio; yo soy la inteligencia; mío es el poder”.  Proverbios 8:14

La forma de obtener el consejo del Señor es por medio de la oración, y esta debe ser con base en las Sagradas Escrituras, es decir en lo que Él ha dejado escrito para nosotros. Pero para que nuestra oración pueda estar fundamentada en las Escrituras, debemos conocer profundamente las Escrituras, eso significa que tengamos en mente que pasaje está relacionado con nuestras inquietudes y que podamos hacer un estudio acerca de ese tema especifico.

En oración buscamos consejo en el Señor, lo cual es absolutamente necesario, además la oración debe ser la principal prioridad en la vida del creyente, pues es una muestra de amor y adoración a Dios, y esta es la mejor manera de mortificar los pecados de la soberbia y el orgullo, los cuales nos llevan a la autosuficiencia, y de esta manera reconocemos nuestra debilidad y dependencia del Señor, asunto que es indispensable para el crecimiento espiritual.

Precisamente esa obstinada autosuficiencia es la que nos dificulta orar, pues nuestra carne odia la oración debido a que por ella reconocemos nuestra dependencia a Dios y negamos la autosuficiencia.

Así por medio de la oración, le expresamos al Señor que necesitamos su dirección y consejo, y en contraprestación Él ha prometido que no dejará perder a quienes buscan su dirección para mantenerse en el camino de la santidad.

8...y será llamado Camino de Santidad; no pasará inmundo por él, sino que él mismo estará con ellos; el que anduviere en este camino, por torpe que sea, no se extraviará”. Isaías 35:8

A través de la Biblia se nos invita a esperar en el Señor. Si está afanado o si siente confusión con respecto a una decisión, vaya a un lugar tranquilo donde pueda orar al Señor serenamente y sin interrupciones, y preséntele sus peticiones o inquietudes. Espere su orientación y no permita que nadie lo presione a tomar una decisión de prisa o sin haber consultado primeramente a Dios.

Las Escrituras relatan diversas situaciones en las que se tomaron decisiones sin consultar a Dios y describen sus nefastas consecuencias. Una de las más específicas en relación a este tema se narra en Josué 9:14-15. Los israelitas se confiaron en su propia prudencia e inteligencia, y recibieron a los gabaonitas, quienes, disfrazados, entraron a formar parte del pueblo, cuya consecuencia posterior fue la introducción de la idolatría.

14Y los hombres de Israel tomaron de las provisiones de ellos [los gabaonitas], no consultaron a Jehová”. Josué 9:14

Por el contrario, si buscamos el consejo de Dios en oración, podemos confiar en que Él nos responderá y, no sólo eso, nos hará entender.

8Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos”. Salmos 32:8

Pero debemos confiar en Él y no en nuestra propia inteligencia:

5Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. 6Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas. 7No seas sabio en tu propia opinión; teme a Jehová, y apártate del mal”. Proverbios 3:5-7

La oración es la primera forma de acercarse a Dios a buscar su consejo, pero usted debe saber que la dirección del Señor más certera está en su Palabra. Todo el Consejo de Dios está expresado en la Biblia. Así que, como lo dije antes, el consejo de Dios debe buscarse primordialmente en las Sagradas Escrituras a la par con la oración, de manera que podamos confirmar si la respuesta a nuestra oración está alineada con la Escritura, pues ésta es la autoridad total y unificada que debemos consultar. Esto implica una vida de profundo estudio de la Palabra.

La oración y el estudio de las Escrituras son inseparables, como afirma Paul Washer[1]Si sólo estudias la Biblia y no oras, te convertirás en alguien con el corazón duro. Y si oras, pero no estudias la Biblia, te convertirás en un sentimentalista que será arrastrado por cualquier viento de doctrina”.

24Pues tus testimonios son mis delicias y mis consejeros”.  Salmos 119:24

Todo consejo que recibamos o demos a otros, debe ser tamizado por los minúsculos orificios de la Palabra de Dios [la cuales viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos... y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (Hebreos 4:12).

Ésta es la Suficiencia de la Palabra de Dios, que en las Escrituras encontramos los consejos e instrucciones para todas las áreas de nuestra vida (2 Timoteo 3:16-17), inclusive, y con gran énfasis, en los asuntos financieros.

La Biblia es la voluntad de Dios para todas las generaciones y la verdad que hay en ella es eterna. Por esta razón, el proyecto o decisión financiera que va a llevar a cabo, no puede transgredir ni en lo más mínimo la palabra de Dios, ni sus mandamientos o principios. Si por algún motivo el consejo no está de acuerdo con los principios bíblicos, debe ser desechado. “Nunca podemos hacer la voluntad de Dios, violando la Palabra de Dios” (Dayton, 2005, 77).

Por su parte, si las Escrituras responden a nuestra inquietud, no tenemos que buscar más consejo porque la voluntad de Dios ya está revelada en ellas. Pero si la Biblia no menciona un asunto concreto, entonces debemos acudir a otras fuentes de consejo, pero teniendo en cuenta que estas personas sean piadosas y justas, es decir, creyentes conocedores y hacedores de la palabra de Dios y justificados por la obra de Jesucristo.

30La boca del justo habla sabiduría, y su lengua habla justicia. 31La ley de su Dios está en su corazón; por tanto, sus pies no resbalarán”. Salmos 37:30-31

Si tenemos dudas para tomar una decisión, la palabra de Dios no sólo nos da libertad de buscar consejeros, sino que nos anima a hacerlo, pero recuerde que independientemente de los consejos que reciba de parte de otras fuentes, el único que puede tomar la decisión y ser responsable por ésta, es usted.

2. El consejo de la autoridad

En el caso de las mujeres, Dios tiene una protección muy especial para ellas, por eso la puso bajo la autoridad de un varón, como lo afirma en su Palabra:

3Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo”.  1 Corintios 11:3

Nótese que en este pasaje no se habla de esposo y esposa, sino de varón y mujer, lo que nos da a entender que la mujer debe estar siempre bajo la autoridad de algún varón, pero nunca como en esclavitud.

Si es casada está bajo la autoridad de su esposo, sea creyente o no. Si es soltera está bajo la autoridad de su padre (También así sea creyente o no) y si no tiene padre o vive en un lugar lejos de él, la autoridad puede ser los ancianos varones de su congregación. En casos extremos, la mujer podría estar bajo la autoridad de un hermano mayor, si éste asume su dirección espiritual bajo los preceptos bíblicos. Un ejemplo concreto es el interés de nuestro Señor Jesús de dejar a su madre protegida, al ponerla bajo la autoridad de su discípulo Juan, entre muchos otros casos bíblicos.

26Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahí tu hijo. 27Después dijo al discípulo:  He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa”. Juan 19:26-27

Otros casos como el de Rut y Ester, entre otros, ilustran esta estructura de autoridad bíblica. Aunque parezca lejana a nuestra cultura y por la mentalidad independiente y rebelde de las mujeres occidentales, es necesario que como creyentes retornemos a esta estructura. Así que si una mujer se ve enfrentada a una decisióimportante, luego de haber revisado las Escrituras, debe acudir a su autoridad.

La decisión debe ser aprobada unánimemente por quien está en autoridad sobre la mujer, ella no debe ir en su contra ni en rebelión. La única excepción es cuando el consejo de esta autoridad es contrario a la Palabra, por esto debemos empezar siempre por el consejo de las Escrituras.

A. El consejo del cónyuge

Aunque la mujer no tiene autoridad sobre el varón, es sabio para ellos escuchar la opinión de la esposa, si es casado, pues marido y mujer son una sola carne y se necesitan el uno al otro para tomar las mejores decisiones. Muchas veces el Señor comunica su voluntad más claramente por medio de la esposa porque Dios la diseñó para que fuera su ayuda idónea.

18Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él”. Génesis 2:18

Esta ayuda ya está definida por Dios como idónea o adecuada. El hombre y la mujer son partes de una misma entidad, aunque pueden existir en forma separada. Lo importante es que las decisiones que se tomen dentro de un matrimonio estén en unidad, así ambos pueden enfrentar las consecuencias positivas o negativas e, indistintamente de los resultados, la relación permanecerá unida en Cristo.

Las razones para solicitar consejo de su cónyuge son que:

• Pidiéndole consejo, lo honra.
• Se cumple el diseño de Dios en sus vidas.
• Conservan las buenas relaciones en la pareja.
• Ambos comparten las consecuencias positivas o negativas de las decisiones.

Además, es reconocido que las mujeres tienen una misteriosa intuición y, a veces, aunque no entiendan muy bien del asunto y no puedan argumentarlo, esta sensibilidad puede ser de gran ayuda.

Lo ideal es llegar a estar en unidad, pero si no es posible, la esposa debe someterse de buena gana y en amor, a la decisión de su esposo en todos los casos, así no esté de acuerdo, excepto cuando esta decisión sea contraria a la Palabra.

En ningún caso debe mediar algún tipo de manipulación, presión o influencia emocional con o sin conciencia. Nunca le pida hacer a su cónyuge algo que usted no estaría dispuesto a hacer por él.

B. El consejo de los padres

De la misma manera que lo anterior, si se es soltero, la decisión debe estar en unanimidad con la autoridad con la cual convive, quienes generalmente son los padres.

Esto no excluye a los casados, puesto que pedirle consejo a los padres, es una de las mejores formas de honrarlos, haciéndolos sentir importantes y valorando su experiencia, así no sean creyentes y usted no esté obligado a seguir su consejo, si es contrario a la palabra de Dios.

El consejo de los padres es útil puesto que, generalmente, estos ven a sus hijos con amor y buscarán lo mejor para ellos.

13Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos,...”. Lucas 11:13a

Además, nuestros padres nos conocen mucho más que otras personas y el proverbio nos enseña a recibir el consejo de ellos.

1El hijo sabio recibe el consejo del padre; mas el burlador no escucha las reprensiones”. Proverbios 13:1

Una de las formas de honrar a nuestros padres[2] es buscando sus consejos, pero se debe tener en cuenta que si este consejo está en oposición al que tenemos de nuestro cónyuge, la prioridad se da por la unidad de la pareja.

 3. El consejo de sus autoridades espirituales

Es muy recomendable buscar el consejo de personas justas, piadosas y con experiencia. Estas personas son un recurso dado por Dios para nuestro beneficio y ésta debería ser una de las principales fuentes de consejo, puesto que debemos tener en cuenta el valor de su experiencia y su conocimiento de la palabra de Dios.

 Éste consejo lo podemos encontrar en:

A. Los ancianos varones de la Iglesia

El consejo es una de las funciones por las cuales Dios estableció un gobierno de su Iglesia formado por un concejo de ancianos varones. Es necesario aclarar que los pastores están dentro de este cuerpo de ancianos, por lo cual se debe acudir primero a ellos y si estos lo consideran necesario podrían remitirlos luego al grupo de ancianos o a un anciano específicamente.

En Hechos 21, Pablo recibe y aplica el consejo de los ancianos: 

17 Cuando llegamos a Jerusalén, los hermanos nos recibieron con gozo. 18 Y al día siguiente Pablo entró con nosotros a ver a Jacobo, y se hallaban reunidos todos los ancianos19 a los cuales, después de haberles saludado, les contó una por una las cosas que Dios había hecho entre los gentiles por su ministerio. 20 Cuando ellos lo oyeron, glorificaron a Dios, y le dijeron: Ya ves, hermano, cuántos millares de judíos hay que han creído; y todos son celosos por la ley. 21 Pero se les ha informado en cuanto a ti, que enseñas a todos los judíos que están entre los gentiles a apostatar de Moisés, diciéndoles que no circunciden a sus hijos, ni observen las costumbres. 22 ¿Qué hay, pues? La multitud se reunirá de cierto, porque oirán que has venido. 23 Haz, pues, esto que te decimos…” Hechos 21:17-23 

Haz, pues, esto que te decimos…” de esta manera los ancianos de la iglesia de Jerusalén le ofrecen consejo a Pablo, el texto nos mostrará, a continuación, que Pablo actúo según el consejo.

Debido a que la práctica del consejo no es muy frecuente, algunos líderes no están lo suficientemente ejercitados en ella, por lo cual debemos ser cautelosos y siempre confrontar los consejos con la palabra de Dios, pues muchas veces se fundamentan en saberes del mundo.

Recomendamos que si el que pide consejo es una mujer, evite a toda costa estar a solas con un consejero varón y, más bien, procure hacerlo con al menos un testigo, o que el consejero esté acompañado de su esposa.

B. Las ancianas de la Iglesia

Las Escrituras describen con claridad los requisitos para que una dama pueda ser considerada una anciana (edad, madurez espiritual y experiencia). A ellas, el Señor les ha encomendado la tarea de enseñar e instruir a las mujeres más jóvenes; no en “una posición de enseñanza oficial en la Iglesia (1 Timoteo 2:11-12), sino una informal, relacional, de una a una” (Brown[3], 2012, 33).

Es en este contexto, donde aquellas se convierten en una fuente de consejo aprobado por Dios dentro del ámbito al que se circunscribe el mandato de Tito 2:3-5:

3Las ancianas asimismo sean... maestras del bien; 4que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, 5a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada”.

Tito 2:3-5

Este servicio al Señor involucra asuntos de tipo práctico más que teológicos, y la enseñanza es más a través del ejemplo y la relación personal, es el único círculo donde la Biblia respalda, de manera explícita, la enseñanza transmitida por mujeres y para mujeres, y su aplicación es bastante amplia.

C. También podemos buscar consejo en hermanos maduros en la fe.

4. El consejo de las leyes

Cuando vamos a tomar una decisión, debemos tener en cuenta que existe la posibilidad de que las leyes de algún país puedan declarar ilícito un mandamiento de Dios, como por ejemplo, leer la Biblia o congregarse en el nombre de Jesucristo en los países musulmanes o, en caso contrario, pueden dar libertad para actuar en contra de la palabra de Dios, como algunas legislaciones que han aprobado el aborto o el matrimonio homosexual. En ambos casos, la palabra de Dios debe prevalecer para los creyentes.

Por esta razón, al tomar una decisión o emprender un proyecto, debemos verificar su legalidad. La decisión debe ser lícita ante las leyes de su nación porque la Palabra dice que debemos someternos a nuestras autoridades, mientras éstas no estén en contra de la Biblia, que es nuestra máxima autoridad.

1Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. 2De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos. 3Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella; 4porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo. 5Por lo cual es necesario estarle sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia”. Romanos 13:1-5

5. El consejo de los expertos o personas con conocimientos específicos 

En muchas oportunidades podemos requerir del consejo de personas con conocimientos específicos que nosotros no tenemos. Por ejemplo de un abogado, un contador, un médico, un agrónomoun arquitecto, entre otros. Lo ideal es que estas personas tengan conocimiento de la Palabra. Si no son verdaderos creyentes, debemos ser muy cautos y estar firmemente apegados a los principios bíblicos. Escucharlos y recibir su consejo sólo en el aspecto técnico y, aún así, evaluarlo bajo la óptica bíblica.

Finalmente, parafraseando a Voodie Bauchman en su exposición Espiritualidad Moderna, cuando nos encontremos en situaciones en las que debemos tomar decisiones y no estamos seguros de sí cumplimos o no con la voluntad de Dios, su consejo es que debemos empezar “a pensar bíblicamente (y no de acuerdo al espíritu de la época paganismo)orar bíblicamente y buscar consejo en personas que piensan bíblicamente y oran bíblicamente, pues estos serán, quienes según las Escrituras, van a influenciarnos en una decisión”.

2. Obstáculos para buscar consejo

Existen dos actitudes típicas, derivadas de la autosuficiencia, que nos impiden buscar consejo:

1. El orgullo cuando una persona cree que no necesita ayuda de otros.

2. La terquedad obstinación. A veces, no pedimos consejo porque no queremos admitir que no deberíamos hacer algo que ya hemos decidido hacer.

Los buenos consejos nos ayudan a ver posibles consecuencias de nuestras decisiones y nos proporcionan información que posiblemente no habíamos considerado. No obstante, algunas veces los buscamos, no porque queremos el consejo, sino porque deseamos una justificación o una autorización para el camino que ya hemos escogido.

Otra evidencia de obstinación es cuando presentamos información fragmentada, escondiendo datos que no nos convienen, pues al seleccionar y restringir la información que le presentamos al consejero, intentamos dirigir su consejo en la dirección que anhelamos. No pierda tiempo y esfuerzo. Para que un consejo tenga algún valor, tenemos que proporcionar toda la información que afecte el caso. El Señor guía a aquellos que con rectitud desean aprender (Salmos 143:10). Si deseamos ser guiados por Él, debemos estar dispuestos a obedecer su voluntad, aún antes de conocerla.

17El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios,...”. Juan 7:17

Tanto a los orgullosos como a los obstinados, la Biblia los considera como necios.

13Mejor es el muchacho pobre y sabio, que el rey viejo y necio que no admite consejos;...”. Eclesiastés 4:13

15El camino del necio es derecho en su opinión; mas el que obedece al consejo es sabio”. Proverbios 12:15

El orgullo y la terquedad son dos grandes obstáculos que impiden que solicitemos y recibamos consejos, y estas conductas nos hacen creer que no necesitamos ayuda de otros e impide que nos relacionemos mejor con nuestro prójimo.

Un sabio refrán dice: “La persona prudente procura que muchos lo aconsejen, mas los necios lo que hacen es escuchar muchas opiniones”. cilmente podemos engañar a los hombres. Podemos dar la apariencia de ser buenos cristianos y espirituales, pero el objetivo de la vida cristiana no es el de impresionar a los hombres, sino vivir para agradar a Dios (1 Tesalonicenses 4:1).

3. En quienes no debemos buscar consejo

La palabra de Dios nos advierte fuertemente que debemos tener sumo cuidado a quién buscamos para pedir consejo o dirección, y nos habla de los malos consejeros. De ellos dice que son egoístas o que tienen motivos secretos y que a algunos les gusta manipular.

1. Por esta razón debemos evitar, en primer lugar, el consejo de los malvados:

1Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores,  ni en silla de escarnecedores se ha sentado;...”.  Salmos 1:1

Otro ejemplo bíblico que ilustra lo iluso de pedir consejo a los malvados, es la historia donde Amnón, hijo de David, busca consejo en Jonadab, a quien la Biblia describe como un hombre muy astuto. Su consejo fue mentir y los resultados fueron funestos, pues Amnón empezó mintiendo y terminó violando a su hermanastra Tamar, hermana de Absalón, quien se vengó de Amnón, asesinándolo (2 Samuel 13).

No debemos recibir ningún consejo que implique algo contrario a las Escrituras como la mentira, el soborno, la envidia, el odio, la justicia por mano propia, entre otros.

2. En segundo lugar, la Biblia nos dice sin rodeos, que nunca pidamos consejo a los adivinos, médiums, clarividentes, brujos espiritistas.

31No os volváis a los encantadores ni a los adivinos; no los consultéis, contaminándoos con ellos. Yo Jehová vuestro Dios”. Levítico 19:31

Esto incluye que tampoco debemos usar jamás ningún método para predecir el futuro, tales como los horóscopos, tarot, lectura de naipes o cartas astrales, entre otras, o cualquier otra práctica ocultista, pues Dios condena vehementemente el anhelo de conocimiento oscuro, esotérico, adicional o secreto. La advertencia es contundente:

6Y la persona que atendiere a encantadores o adivinos, para prostituirse tras de ellos, yo pondré mi rostro contra la tal persona, y la cortaré de entre su pueblo”. Levítico 20:6

3. Por último, están los falsos profetasfalsos maestros falsos pastores, pues ellos no están afuera, sino que se han infiltrado en la Iglesia.

Lastimosamente, el cristianismo de hoy no está exento de estas prácticas ocultistas, pues muchos de estos falsos ministros se han introducido en él, y apelando a la "super fe" "hiper fe", proclaman tener palabras proféticas especiales, y nuevas revelaciones personales y privadas, muchas de ellas inscritas dentro de la doctrina de la prosperidad y sanidad, que prometen prosperidad económica evidenciada en casas glamorosas, autos costosos, ropa ostentosa y vidas de lujo y placer; herejía que promueve la idea de que la función primordial de Dios es darle a su pueblo bienes materiales, aunque existen algunos que aun pueden profetizar dificultades y calamidades, entre muchos otros temas.

Pero ante a estas fuentes de consejo, la Biblia dice que...

19Tenemos tambiéla palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones; 20entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada21porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo”. 2 Pedro 1:19-21

A esto podríamos añadir la sabia afirmación de John Owen[4] (1616-1683): “Si las revelaciones "privadas" concuerdan con la Escritura, no son necesarias y si no concuerdan, entonces son falsas”. Por lo tanto, aquellos que no dedican el tiempo necesario para buscar a Dios y estudiar su Palabra, se conforman o buscan estas "palabras de conocimiento" de algún falso "consejero espiritual" o, más bien, de adivinos con disfraz evangélico, una demoníaca "magia" "adivinación" cristianizada. A estas personas, Dios les dice:

20..."¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido”. Isaías 8:20

Dios no está restringiendo la obtención del conocimiento que necesitamos. Él se ha dado a conocer a sí mismo y sus caminos en su Palabra, que es la Biblia, a esto se refieren la “ley y el testimonio”. Creemos firmemente en la Suficiencia de las Escrituras, que en ella está completa toda la revelación y el consejo de Dios que necesitamos para obedecer y que lo oculto le pertenece a Dios, como afirma Deuteronomio 29:29. Tratar de acceder a un conocimiento extra o adicional a la Escritura es ocultismo.

Las historias de la vida real de muchas personas que acuden o buscan estos falsos ministros para obtener consejo, revelan un lamentable testimonio y el triste resultado de su mala administración financiera, que en lugar de buscar el consejo de Dios en las Sagradas Escrituras, se guía por el engañoso y codicioso corazón, a través de supuestas palabras proféticas, visiones, sueños, revelaciones particulares, que son adivinación del futuro y ocultismo, cuando la Biblia dice que estas manifestaciones ya han cesado porque ahora tenemos con nosotros lo perfecto que es la palabra de Dios, su eterno, suficiente e inerrante Consejo (1 Corintios 13:8-10).

Por eso debemos mirar hacia atrás en la historia en donde veremos con claridad que el movimiento de la Reforma Protestante del siglo 16, fue necesario para volver a las raíces de la fe, la cual estaba corrompida por Roma, esta Reforma hizo que los hijos de Dios entendieran mejor el Camino y revitalizó la verdadera Iglesia del Señor. Al revisar el cristianismo bíblico e histórico a partir de ese momento, no puede hallarse nada que de pie a pensar que la obra de la Reforma fuera transmitida a los reformadores como Martín Lutero[5] (1483-1546), Ulrico Zwinglio[6] (1484-1531), William Tyndale[7](1494-1536), Juan Calvino[8] (1509-1564), John Knox[9] (1514/24 - 1572), Casiodoro de Reina[10] (1520-1594) u otros posteriores como John Owen (1616-1683), Matthew Henry[11] (1662-1714), John Bunyan[12] (1628-1688), Jonathan Edwards[13] (1703-1758), John Newton[14] (1725-1807), William Wilberforce[15] (1759 - 1833), George Muller[16] (1805-1898), J.C. Ryle[17] (1816-1900), Charles Spurgeon[18] (1834-1892)David Martin Lloyd Jones[19] (1899-1981), entre muchos otros; a través de este alucinante repertorio de vías esotéricas, sino únicamente a través de la inerrante palabra del Dios.

s bien, es contundente su afirmación, que lo que la Reforma ha logrado, ha sido por un profundo y minucioso estudio del Consejo de Dios registrado en la Biblia y que sus ojos han sido abiertos por el Espíritu Santo a los principios bíblicos del evangelio de la Iglesia primitiva, centrado en Cristo.

¡Evalúe muy bien todo consejo como nos advierte Proverbios 14:15!

15 El simple todo lo cree; mas el avisado mira bien sus pasos”. Proverbios 14:15

Esta es una invitación de la Biblia a no ser ingenuo, sino a ser prudente, es decir, a pasar todo a través del cedazo de la Palabra de Dios.


Un consejo bíblico más....

Como hemos mencionado, a la hora de buscar un consejo debemos ir primeramente a las Sagradas Escrituras. Allí, la Voluntad Preceptiva de Dios está claramente descrita y es ese el camino que debemos tomar sin divagaciones. No podemos decir que sentimos “paz en el corazón” para tomar una decisión, si ésta va en contra de las Escrituras o no está claramente alineada con ellas.

Es necesario recordar que la Palabra dice que 9engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso;...” (Jeremías 17:9) y 26el que confía en su propio corazón es necio; mas el que camina en sabiduría será librado” (Proverbios 28:26). Aunque los creyentes tenemos una nueva naturaleza, aún tenemos un remanente de pecado, así que nuestro corazón y emociones todavía pueden engañarnos, especialmente porque el cristianismo actual ha confundido bastante el concepto bíblico de paz.

La paz bíblica del creyente debe ser entendida como un don de Dios o fruto del Espíritu Santo (Gálatas 5:22) y también es uno de los frutos de la santificación : 2... Gracia y paz os sean multiplicadas” (1 Pedro 1:2). Según Thomas Watson, hay 2 clases de paz:

1) Una paz externa: a. económica (en la familia); b. política (en el estado) y c. eclesiástica (en la Iglesia).

2) Una paz espiritual o interna: a. Paz sobre nosotros (con Dios) y b. paz en nosotros (con la conciencia). Esta paz espiritual procede de la Trinidad entera, pues se dice que Dios Padre es el “Dios de paz” (1 Tesalonicenses 5:23); Dios Hijo es el “Príncipe de paz” (Isaías 9:6) y que esta paz es fruto del Dios Espíritu Santo (Gálatas 5:22), pues el Padre la decreta, el Hijo la compra y el Espíritu la aplica.

De manera que la paz es obtenida por la obra de Cristo en la cruz para nosotros, en el sentido de que ya no estamos más en guerra con Dios, ya no somos más sus enemigos. Como consecuencia, “... la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará [nuestroscorazones y [nuestrospensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:7), tanto si las circunstancias son favorables como si son adversas.

Nuestra paz no debe provenir de la idea pagana o “paz tipo Nueva Era –Paz interior–” (Idea de tranquilidad mística o emotiva –sensaciones o sentimientos–). Este tipo de paz no siempre es un indicativo veraz de estar en la voluntad de Dios. Más bien, es la paz mundana y falsa del no creyente, a lo cual añade Watson: “... esta paz es la paz del diablo, quien mece a los hombres en la cuna de la seguridad y les dice: “Paz, paz; y no hay paz” (Jeremías 6:14; 1 Tesalonicenses 5:3porque están al borde del precipicio del infierno” (Watson, 2013, 462).

Nuestra serenidad o paz debe provenir de hacer la voluntad de Dios y conocer lo que Cristo ha logrado para sus hijos. Aunque el hacer la voluntad de Dios, no siempre generará este “sentimiento de paz interior”, pues sería como decir que el enemigo de nuestras almas, se queda quieto cuando obedecemos, cuando es ciertamente lo contrario, la paz con Dios nos pone en guerra con nuestra carne, con el diablo y con el mundo. En Getsemaní, es seguro que Cristo estaba en paz con Dios y nadie pondría en duda que estaba haciendo la voluntad de su Padre, pero ciertamente fueron momentos de mucha angustia.

Así que debemos evaluar en qué tipo de paz creemos.  Creemos que las Escrituras enseñan que debemos buscar consejo, pero que también debemos sopesar todo el consejo que recibimos de acuerdo a la palabra de Dios y a su dirección, según el propósito del Señor para nuestras vidas, no según nuestras emociones y sentimientos.

¡Un buen consejo es aquel que ilumina el camino

con la luz de las Sagradas Escrituras!

 

Recuerde:
El Señor dijo: “Sed santos, porque yo soy santo” (1 Pedro 1:16). Así como Aquel quien nos llamó es Dios "Consejero" (Isaías 9:6b) y nos ha entregado su Consejo en las Escrituras, un fiel mayordomo del Señor busca consejo.... “Tal es la generación de los que le buscan,...” (Salmos 24:6).

Llamado al arrepentimiento

Pero si tu que estás aquí, y vienes atraído por el consejo de Dios intrínseco en las enseñanzas de la Biblia, pues sabes que hay sabiduría ahí, y que esta se puede aplicar para vivir sabiamente. Te digo que si bien es cierto que los consejos bíblicos se pueden aplicar en la vida de los hombres naturales, tendrán unos resultados muy limitados si tú no has rendido tu vida Cristo… quizás te sirvan para ser un buen administrador, pero no te servirán para asegurar tu vida eterna, que al final de cuentas es lo único verdaderamente importante que posees.

Por eso te digo ¡huye a Cristo! ¡huye a Cristo! Y para eso te recuerdo el método de nuestro Señor Jesucristo “arrepiéntete y cree en el evangelio”, no hay otro camino.

Legado para mis hijos

Una de las tantas cosas que nos preocupan en cuanto a la formación de nuestros hijos, es quienes pueden influir positiva o negativamente en las decisiones que ellos tengan que tomar. Para que nuestros hijos adquieran la disciplina de tomar decisiones, es necesario que ellos conozcan cómo nosotros tomamos decisiones. Recuerde que “los hijos no aprenden, ellos imitan.

1. Muéstrele cómo las decisiones del hogar se toman con la dirección de Dios en su Palabra, en oración y en unidad entre los dos padres.

2. Cuando haga el devocional con sus hijos, incluya en sus peticiones la dirección de Dios para tomar decisiones. Pídale al Señor que ponga en su camino personas idóneas para que les aconsejen, en caso de no encontrar respuesta a un asunto muy especifico en la Palabra.

3. Ore por sus hijos para que se rodeen de personas idóneas que puedan aconsejarlo adecuadamente.

4. Aunque en 2 Crónicas 10:6 se narra que el rey Roboam pidió consejo a los ancianos que habían servido a su padre Salomón cuando aún vivía, su corazón joven e inexperto lo llevó a despreciar el sabio consejo. Aún así, nosotros debemos buscar que nuestros hijos sean amigos de nuestros hermanos en la fe. Es difícil que nos pidan consejo en todo, pero si los rodeamos de personas idóneas y a las que ellos les tengan suficiente confianza, se puede lograr que sean bien aconsejados. Por esto, la Biblia le dice al joven:

10No dejes a tu amigo, ni al amigo de tu padre;...” Proverbios 27:10

5. Comparta con sus hijos la forma cómo usted toma decisiones.

Oremos

Gracias Señor por permitirnos profundizar en este tema tan importante y tan poco estudiado en tu iglesia de hoy, la cual, en algunas congregaciones, se ha enfocado en profundidades teológicas que son importantes, pero que han dejado de lado la vida práctica del cristiano.

Por eso te pedimos Padre, que nos ayudes a vivir en esta tierra de tal manera que nuestras acciones te honren, que nuestro corazón y nuestra mente siempre estén enfocados en tu gloria, y que al pedir consejo el brillo de tu gloria sea lo más importante.

Aléjanos del pragmatismo, no permitas que sigamos consejos que nos dicen que lo importante es el fin y no los medios, sino que podamos distinguir el sabio consejo basado en tu Palabra, y no en el conocimiento del mundo.

Sabemos que sólo Tú y tu Palabra son nuestra primordial fuente de consejo, por eso te pedimos que pongas en nosotros ese deseo de estudiar a profundidad la Biblia y también que podamos orar con mayor fervor.

Danos discernimiento para entender tu voluntad en los consejos que vengan de otras fuentes distintas a Ti, y ayúdanos a considerar sólo los consejos que nos lleven a honrarte y glorificarte.

En el nombre de nuestro amado Salvador, hemos orado.

Amén



[1] Nota del autor – No avalo, necesariamente, todos los puntos de vista doctrinales de este autor, sino exclusivamente lo que cito.

[2] Nota – La honra a los padres no se circunscribe sólo al ámbito material. Cuando los padres envejecen, no pueden ser menospreciados, ni tratados como muebles viejos. Es nuestro deber como hijos, respetarlos y reconocer que ellos han vivido más y que tienen más experiencia de la vida, así se hayan equivocado en muchas oportunidades. Tampoco podemos exigirles que estén a la altura de nuestro nivel intelectual porque la vida nos ha brindado la oportunidad de acceder al conocimiento actual con mayor facilidad. Debemos recordar en todo momento que no corresponde a los hijos aconsejar, regañar o decirles a los padres lo que deben o no deben hacer, excepto confrontarlos con el pecado al proclamarles el Evangelio para salvación.

[3] Nota del autor – No avalo, necesariamente, todos los puntos de vista doctrinales de este autor, sino exclusivamente lo que cito.

[4] John Owen (1616-1683) fue un líder eclesiástico no conformista inglés, teólogo y administrador académico de la Universidad de Oxford. Fue brevemente miembro del Parlamento por la circunscripción de la Universidad, en el Primer Parlamento del Protectorado de 1654 a 1655.

[5] Martín Lutero (10 de noviembre de 1483 - 18 de febrero de 1546) fue un sacerdote, teólogo, escritor, compositor de himnos, profesor y fraile agustino alemán. [Es la figura fundamental de la Reforma protestante del siglo 16.

[6] Huldrych o Ulrich Zwinglio (1 de enero de 1484 - 11 de octubre de 1531) fue un líder de la Reforma en Suiza, nacido en una época de emergente patriotismo suizo y de crecientes críticas al sistema mercenario suizo. Estudió en la Universidad de Viena y en la Universidad de Basilea, centro académico del humanismo renacentista. Continuó sus estudios mientras ejercía de pastor en Glaris y más tarde en Einsiedeln, donde recibió la influencia de los escritos de Erasmo de Rotterdam.

[7] William Tyndale (1494 - c. 6 de octubre de 1536) fue un biblista y lingüista inglés que se convirtió en una figura destacada de la Reforma protestante en los años previos a su ejecución. Es conocido como traductor de la Biblia al inglés, y se vio influido por las obras de destacados reformadores protestantes como Martín Lutero.

[8] Juan Calvino (1509-1564) Reformador francésescritor teológico que produjo muchos sermones, comentarios bíblicos, cartas, tratados teológicos y otras obras. Aunque Calvino pasó casi toda su vida adulta en Ginebra (1536-38 y 1541-64), sus publicaciones difundieron sus ideas de una Iglesia debidamente reformada por muchas partes de Europa y, desde allí, por el resto del mundo. Es sobre todo gracias a sus voluminosas publicaciones que ejerce una influencia tan duradera sobre el cristianismo y la historia occidental.

[9]  John Knox (nacido hacia 1514 - 24 de noviembre de 1572) fue un ministro, teólogo reformado y escritor escocés que lideró la Reforma del país. Fue el fundador de la Iglesia Presbiteriana de Escocia.

[10] Casiodoro de Reina (1520 - 1594) fue un teólogo español que tradujo la Biblia al español.

[11] Matthew Henry (18 de octubre de 1662 - 22 de junio de 1714) fue un pastor y escritor no conformista nacido en Gales, pero que pasó gran parte de su vida en Inglaterra. Es conocido sobre todo por su comentario bíblico en seis volúmenes Exposition of the Old and New Testaments.

[12] John Bunyan (bautizado el 30 de noviembre de 1628 - 31 de agosto de 1688) fue un escritor y predicador puritano inglés recordado sobre todo como el autor de la alegoría cristiana El progreso del peregrino, que también se convirtió en un influyente modelo literario. Bunyan escribió cerca de sesenta títulos, muchos de ellos sermones ampliados.

[13]Jonathan Edwards (5 de octubre de 1703 - 22 de marzo de 1758) fue un predicador reformador, filósofo y teólogo congregacionalista estadounidense. Edwards está considerado como uno de los teólogos filosóficos más importantes y originales de Estados Unidos.

[14] John Newton (4 de agosto [24 de julio] de 1725 - 21 de diciembre de 1807) fue un clérigo anglicano evangélico inglés y abolicionista de la esclavitud. Anteriormente había sido capitán de barcos negreros e inversor en el comercio de esclavos. Sirvió como marinero en la Royal Navy (tras un reclutamiento forzoso) y él mismo fue esclavizado durante un tiempo en África Occidental. Es conocido por ser el autor de los himnos Sublime Gracia y Se hablan cosas gloriosas de Ti.

[15] William Wilberforce. (Yorkshire24 de agosto de 1759 - Londres29 de julio de 1833) fue un político, filántropo abolicionista inglés, quien siendo miembro del Parlamento Británico, lideró una campaña en contra de la esclavitud. Propuso un proyecto de ley a la mara de los Comunes para eliminar la esclavitud en 1791. Y desde entonces defendió el proyecto abolicionista hasta 1807, año en que su proyecto de ley fue aprobado por el Parlamento Británico.

[16] George Müller (Prusia27 de septiembre de 1805 - Bristol10 de marzo de 1898) fue un predicador y misionero inglés nacido en Prusia, destacado por su fe en la providencia de Dios y por su obra en favor de los niños desamparados a través de hogares que les servían como albergues, donde los mismos recibían buena educación, vestido y alimentación.

[17] John Charles Ryle (10 de mayo de 1816 - 10 de junio de 1900) fue obispo anglicano evangélico inglés. Fue el primer obispo anglicano de Liverpool.

[18] Charles Haddon Spurgeon (19 de junio de 1834 - 31 de enero de 1892) fue un predicador bautista particular inglés. Spurgeon sigue siendo muy influyente entre los cristianos de diversas confesiones, entre los que se le conoce como el "Príncipe de los predicadores". Fue una figura fuerte de la tradición bautista reformada, defendió la Confesión de Fe Bautista de Londres de 1689 y se opuso a las tendencias teológicas liberales y pragmáticas de la Iglesia de su tiempo.

[19] David Martyn Lloyd-Jones (1899-1981) fue un pastor protestante y médico galés influyente en el ala calvinista del movimiento evangélico británico del siglo XX. Durante casi 30 años fue ministro de la Westminster Chapel de Londres, llamado por algunos el último de los puritanos.

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