16. Ser honesto

 


16. Ser honesto 

5 Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia, 7 en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas. 8 Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca. 9 No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, 10 y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno, 11 donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos”. Colosenses 3:5-11

 

OREMOS

Amado Padre celestial, como siempre venimos ante Ti con agradecimiento, sabiendo que tienes para nosotros la Verdad de tu Palabra, con la cual podremos entender mejor tu carácter.

Te pedimos Señor, que esto no sea sólo una enseñanza teórica, sino que tu sana doctrina cambie nuestros corazones y que eso se refleje en nuestra forma actuar.

Límpianos de toda deshonestidad y acércanos cada día más a la estatura de Cristo.

Te lo pedimos en el nombre de Jesús.

Amén  


Amados hermanos, el texto que hemos leído es una exhortación a poner nuestros corazones en el cielo, eso significa sacarlos del mundo, pues un fiel mayordomo del Señor, tiene ciudadanía celestial.

Buscar las cosas de arriba (v.2), significa que nuestros afectos estén en el Cielo, y para eso nuestro carácter debe ser compatible con nuestra ciudadanía celestial, de ahí que el apóstol nos llama a la mortificación del pecado, pues el pecado es el gran obstáculo en nuestro camino a la santificación.

Esta es una guerra a muerte, si nosotros no mortificamos los pecados, ellos nos matarán a nosotros, leamos el verso 6: cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia”…

Nuestro remedio está en Cristo, en el Evangelio que hace cambios en el alma del creyente y nos da fuerzas a la razón y a la conciencia, con las cuales dominar los apetitos y las pasiones.


La séptima característica de un mayordomo o administrador de los tesoros del Reino de Dios aquí en la tierra es ser honesto. No somos honestos para ser salvos. Más bien el ser salvos nos lleva a ser honestos, pero necesitamos la gracia constante de nuestro Dios para lograr este propósito y entender lo que esto significa, para que la gracia de la salvación y la justificación nos lleven a ser honestos.

Honestidad es, según el Diccionario de la Real Academia Española (RAE), la cualidad de honesto, de lo cual, el mismo diccionario dice en varias acepciones: Justo y probo, recto, honrado, íntegrotambién “Decente o decoroso; recatado, pudoroso, razonable”. Es decir, la honestidad es rectitud de carácter e integridad en el obrar.

Desde esta perspectiva, vemos que la honestidad es uno de los atributos de Dios. Nuestro Señor es el Dios de la Verdad: 6Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida;...” (Juan 14:6a). Por lo tanto, demanda de sus hijos, absoluta honestidad por su carácter Justo imputado en el hombre, a través de la regeneración por el Evangelio.

Al respecto, la Biblia dice:

11No hurtaréis, y no engañaréis ni mentiréis el uno al otro”. Levítico 19:11 

5El justo aborrece la palabra de mentira;...”. Proverbios 13:5a

 

1. La honestidad es una cuestión de carácter

1. La honestidad es cuestión de un carácter fundado en la imagen que tenemos de Dios, no de el auto-concepto o buena imagen de nosotros mismos. Un fiel mayordomo del Señor no está preocupado por lo que los otros digan, sino con lo que Dios dice en su Palabra acerca de quién es Él.

Cuando actuamos más preocupados por nuestro auto-concepto o nuestra imagen, la manera deshonesta de actuar prevalecerá a causa del remanente de pecado que aún tenemos y terminaremos procediendo en nuestras fuerzas y con nuestras estrategias para lograr lo que queremos, como si Dios no existiera o no pudiera proveer lo suficiente para nuestras necesidades (Mateo 6:33) como Él lo ha prometido.

Actualmente, la sociedad ha establecido que la decisión de ser honesto o no, se basa en las cosas que se ven porque lo que realmente importa es que cada cual pueda salirse con la suya, pero la Biblia basa la honestidad en el carácter del Dios vivo e invisible y nos insta a agradar al Señor y a confiar en Él.

En ese sentido C.H. Spurgeon (1834-1892) dijo en unas de sus predicas: “Ahora… tú no crees que haya nada malo en algo, a menos que alguien lo vea, ¿verdad? Crees que es un pecado muy grande si tu jefe te descubre robando en la caja; pero no hay pecado si él no lo descubre, –¡ninguno en absoluto! –. Y usted, señor, cree que es un pecado muy grave hacer un fraude en el comercio, [si] le descubren y le llevan ante el tribunal. Pero hacer un fraude y no ser descubierto nunca, – entonces eso es correcto–. “¡No diga ni una palabra al respecto, señor Spurgeon!. Así son todos los negocios”. No debes tocar los negocios. Los fraudes que no son descubiertos, es claro que, –no deben ser criticados–. La medida común del pecado es su notoriedad. Pero yo no creo en eso. Un pecado es un pecado, tanto si se comete en privado como ante el mundo entero... No midas el pecado por lo que los demás digan de él. Mide el pecado por lo que Dios dice de él y [por] lo que tu propia conciencia dice de él…”[1]

Así, un creyente, buscará ser honesto en todo su comportamiento, debido a la naturaleza de Cristo imputada en él y a su entendimiento de Dios, no para proteger su imagen ni para alimentar su orgullo personal, sino para agradar a Dios. No podemos ser deshonestos y decir que conocemos y amamos a Dios porque la deshonestidad es, primeramente, un pecado contra Dios, pues viola el Primer Mandamiento de amar a Dios sobre todas las cosas.

2El que camina en su rectitud teme a Jehová; mas el de caminos pervertidos lo menosprecia”. Proverbios 14:2

Si la base de la honestidad fuera la imagen externa que nos propone la sociedad o la cultura, nuestros modelos éticos serían determinados por el mundo que nos rodea con las funestas consecuencias que esto acarrearía, pero...

2. La honestidad es cuestión de un carácter basado en las Escrituras, no en la cultura, ni en la opinión personal. Jesús dijo: 15Si me amáis, guardad mis mandamientos” (Juan 14:15) y 15No hurtarás. 16No hablarás contra tu prójimo falso testimonio [No mentirás]” (Éxodo 20:15-16). Estos son mandamientos encaminados a formar un carácter honesto en nosotros. No depende de que hoy en día se excusa la deshonestidad como un eufemismo de astucia, tampoco si estamos de acuerdo o no. Es cuestión de creer que lo que dicen las Escrituras es nuestra principal guía para vivir conforme al corazón de Dios, pues, la honestidad es coherencia de carácter, independiente de la óptica situacional o circunstancias favorables o no, aun cuando vivamos en una sociedad deformada en su conceptualización ética.

Mentir, defraudar, engañar, trampear o robar cuando se está en una situación desfavorable, pueden ser prácticas aceptadas y hasta elogiadas por una determinada sociedad, pero son pecados que la Palabra condena.

Lo que es o no honesto para un mayordomo cristiano no está determinado por su cosmovisión cultural o personal, sino por la conciencia iluminada por la Palabra viva que busca la armonía entre su fe y su proceder en ese proceso de santificación, en el cual espera alcanzar la bienaventuranza de no condenarse a sí mismo en aquello que aprueba del mundo.

“...22Bienaventurado el que no se condena a sí mismo en lo que aprueba”.  Romanos 14:22b

3. La honestidad es cuestión de fe. Ya hemos profundizado ampliamente en este tema en la Enseñanza 8: La fe en Dios. Pero a veces es posible que pensemos que actuar con honestidad es absurdo, pero es en estos momentos en los cuales la fe en Dios entra a jugar un papel primordial porque una decisión honesta nos ayudará a incrementarla, a mantenernos firmes a la hora de la tentación y nos ayudará a enfrentar las consecuencias de ser honesto, esto fortalecerá aun más nuestra dependencia del Espíritu Santo como nuestro guía para negarnos a nosotros mismos y no satisfacer los deseos de la carne.

16Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. 17Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis”. Gálatas 5:16-17

Estamos seguros de no exagerar cuando decimos que uno necesita llevar una vida sobrenatural al ser honesto. Debemos sujetarnos por completo al Señor Jesucristo y permitir que Él viva su Vida a través de la nuestra. No hay otra manera(Dayton, 2005, 104) porque el deseo de la naturaleza humana, y aún en nosotros, por nuestro remanente de pecado, es actuar deshonestamente.

21Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos,… 22los hurtos,... el engaño,”. Marcos 7:21-22

4. La honestidad es cuestión de un carácter de quien ama al prójimo como a sí mismo porque la deshonestidad viola, además, el mandamiento que dio Jesús de amar al prójimo como a uno mismo (Mateo 22:39).  “Porque si amas a tu prójimo como a ti mismo, jamás sentirás deseos de perjudicarlo, engañarlo, matarlo ni robarle;... El amor no hace mal a nadie”. Romanos 13:9-10 [Paráfrasis. La Biblia al Día]

Debemos entender que cada vez que somos deshonestos, le estamos robando a otra persona. Podemos engañarnos pensando que el que pierde es una empresa, el gobierno o una compañía de seguros... [pero no es verdad]... La deshonestidad siempre lastima a alguien. La víctima siempre es una persona(Dayton, 2005, 102).

Aunque podamos pasar por tontos, fanáticos o ignorantes delante de otros, el antídoto para la deshonestidad en contra del prójimo es practicar la regla de oro:

12Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas”. Mateo 7:12

El apóstol Pablo lo confirma:

4No mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros”. Filipenses 2:4

Este punto tiene una consecuencia adicional de gran trascendencia: Ser deshonestos con el prójimo pone en juego el testimonio y la credibilidad del evangelismo. Como hemos mencionado, el testimonio en el área de las finanzas ha sido muy descuidado por los creyentes y el mundo secular en el que vivimos hoy, observa minuciosamente este aspecto. Como actuamos habla más fuerte que nuestras palabras.

15...para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo;...”. Filipenses 2:15

Nuestro testimonio de honestidad en el área financiera puede ser una poderosa herramienta que Dios use para alcanzar a otros para Cristo, de manera que se pueda decir de nosotros lo que dijo el rey Josías acerca de los trabajadores que estaban reconstruyendo el templo: 7...que no se les tome cuenta del dinero cuyo manejo se les confiare, porque ellos proceden con honradez” (2 Reyes 22:7).

5. La honestidad es una cuestión absoluta, no relativa. La práctica de la "ética situacional" (la base de una honestidad relativa), está en abierto contraste con las normas que encontramos en las Escrituras(Dayton, 2005, 100).

Dios rechaza la deshonestidad, todo engaño y picardía, y la considera conforme a la naturaleza del diablo: 44...Cuando [el diablo] habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira” (Juan 8:44b).

22Los labios mentirosos son abominación a Jehová; pero los que hacen verdad son su contentamiento”. Proverbios 12:22 

16Seis cosas aborrece Jehová, y aun siete abomina su alma: 17Los ojos altivos, la lengua mentirosa, las manos derramadoras de sangre inocente, 18el corazón que maquina pensamientos inicuos, los pies presurosos para correr al mal, 19el testigo falso que habla mentiras, y el que siembra discordia entre hermanos,...”. Proverbios 6:16-19

La sociedad actual habla de un nivel de honradez relativo porque a gran parte de ésta no le importa lo que el Dios verdadero dice acerca de la honestidad, pues muchos de ellos ni siquiera creen que Dios exista. Por su parte, la Biblia le otorga un nivel absoluto y las Escrituras demandan total honestidad. Además, cuando vemos la honestidad como Dios la ve, de una manera absoluta, ésta se convierte en una herramienta para confirmar la dirección del Espíritu Santo de Dios en nuestras vidas, en decisiones grandes e importantes, así como en las más pequeñas.

24Aparta de ti la perversidad de la boca, y aleja de ti la iniquidad de los labios. 25Tus ojos miren lo recto, y diríjanse tus párpados hacia lo que tienes delante. 26Examina la senda de tus pies, y todos tus caminos sean rectos. 27No te desvíes a la derecha ni a la izquierda; aparta tu pie del mal”.  Proverbios 4:24-27

Entonces, cuando actuamos honestamente, eliminamos posibles atajos para lograr lo que queremos y que no agrada a Dios, tanto en la vida diaria como en las decisiones de gran trascendencia.

Como creyentes debemos saber y entender que hasta el más pequeño acto de deshonestidad puede ser devastador porque hasta lo más insignificante es pecado y aunque sea pequeño afecta nuestra relación con el Señor y no nos deja avanzar en nuestra santificación. En este contexto lo injusto, significa deshonesto.

10...y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto”.  Lucas 16:10b

Los hijos de Dios debemos ser honestos hasta en las cosas más pequeñas, aquellas que perecieran ser inconsecuentes como una fotocopia, un clip, el uso sin permiso de herramientas o un centavo de su empleador, del gobierno o de cualquier persona.

6. La honestidad es cuestión de un carácter obediente, no de disciplina eclesiástica. Aunque Dios nos disciplina, unas veces por medio de la Iglesia o de otras personas o situaciones, la honestidad no debe ser por miedo a las sanciones disciplinarias de la Iglesia que pueden significar humillaciones y descréditos... Es por causa de su conciencia delante de Dios, que el cristiano actúa honestamente. La voluntad de Dios es el motivo. La aprobación de Dios es su recompensa. La gloria de Dios su desafío” (Sobrinho, 1990, 110-111).

Pero el cristiano si debe obrar con un “saludable temor de Dios”, no porque Él sea un tirano e intimidante pendiente para castigarnos ante nuestro más mínimo error, sino porque su amor involucra la disciplina de sus hijos. El temor de Dios según la Biblia se describe mejor como una profunda reverencia. Es decir, reverencia ante Dios o inmenso asombro delante de Él, pues el hombre que debidamente “teme a Dios”, es librado de todos los demás temores; el hombre que se “deleita en los mandamientos de Dios” (Salmos 112:1), es librado de cualquiera de los deseos mundanos por cosas mundanas.

6Con misericordia y verdad se corrige el pecado, y con el temor de Jehová los hombres se apartan del mal”. Proverbios 16:6

Este “temor saludable” debe ser nuestra primordial motivación para ser honestos. Cuando tememos a Dios, no tenemos que temer a nada más. Escojamos compartir su santidad por la obediencia a su Palabra y no ante la disciplina.

1Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios”. 2 Corintios 7:1

Pero no es suficiente temer a Dios, también debemos amarlo, pues el temor nos apartará del mal; pero el amor nos llevará a la obediencia. Piense en Jesús: Nadie ha temido al Señor como Él lo hizo; nadie se ha deleitado en sus mandamientos como Él.

Ya hemos visto que la honestidad es el carácter de Dios imputado en nosotros. Aún así, tristemente, podemos caer en la deshonestidad, ya sea con conciencia o no. Por esta razón, es preciso saber, qué considera Dios como deshonesto, pues nuestros pensamientos no son como sus Pensamientos (Isaías 55:9).

2. ¿Qué considera la Biblia como deshonesto?

La Biblia considera deshonesto o injusto todo lo que va en contra del carácter honesto y justo de Dios, como robar o mentir porque Él es el Dios de la Verdad.

1. Robar o mentir

Robar o cualquiera de sus sinónimos como, hurtar, desfalcar, defraudar, timar, estafar, entre otros, atenta contra el Octavo Mandamiento: No hurtarás(Éxodo 20:15, Deuteronomio 5:19, Mateo 19:18, Marcos 10:19 y Lucas 18:20). De igual manera, mentir o cualquiera de sus connotaciones: Engañar, falsificar, adulterar, entre otros, atenta contra el Noveno Mandamiento: No hablarás contra tu prójimo falso testimonio(Éxodo 20:16, Deuteronomio 5:20; Mateo 19:18, Marcos10:19 y Lucas 18:20), es decir, no mentirás.

La Biblia abunda en advertencias acerca de que cualquier forma de robo o mentira, aun las mal llamadas "mentiras blancas o piadosas", son pecado contra Dios y contra el prójimo.

7De palabra de mentira te alejarás...”.  Éxodo 23:7a

De hecho, Éxodo 23:1-7 exhorta al pueblo de Dios a evitar toda clase de deshonestidad.

1 No admitirás falso rumor. No te concertarás con el impío para ser testigo falso. 2 No seguirás a los muchos para hacer mal, ni responderás en litigio inclinándote a los más para hacer agravios; 3 ni al pobre distinguirás en su causa. 4 Si encontrares el buey de tu enemigo o su asno extraviado, vuelve a llevárselo. 5 Si vieres el asno del que te aborrece caído debajo de su carga, ¿le dejarás sin ayuda? Antes bien le ayudarás a levantarlo. 6 No pervertirás el derecho de tu mendigo en su pleito. 7 De palabra de mentira te alejarás, y no matarás al inocente y justo; porque yo no justificaré al impíoÉxodo 23:1-7

Y Levítico 19:11, resume ambas así:

11No hurtaréis, y no engañaréis ni mentiréis el uno al otro”.

Según las Escrituras, en el área de las finanzas existen diversas formas de robar y/o mentir. Veremos algunas a continuación:

A. Quitarle algo a alguien en forma violenta o disimulada es robar ante los ojos de Dios por más insignificante que la cosa parezca.

13No oprimirás a tu prójimo, ni le robarás...”. Levítico 19:13a

B. Hacer, los mal llamados “robos legales” a los pobres, es decir, ser injustos, oprimirlos, amenazarlos, intimidarlos, tomar ventaja, pagarles menos de lo que vale su trabajo, etc. (Leng, 1980, 36).

22No robes al pobre, porque es pobre, ni quebrantes en la puerta al afligido; 23porque Jehová juzgará la causa de ellos, y despojará el alma de aquellos que los despojaren”.  Proverbios 22:22-23

El día de hoy muchos gobiernos expropian las familias con el aumento de impuestos, especialmente los impuestos a la tierra y a las herencias, de tal manera que cuando no puedan pagarlos, les  expropian, es decir, les “roban legalmente” sus propiedades. La Biblia al Día hace una paráfrasis de un texto del profeta Amos:

Ustedes pisotean a los pobres y roban aún su más pequeña migaja con todos sus impuestos, multas y usura;… Ustedes son enemigos de todo lo bueno, reciben cohecho, rehúsan administrar justicia a los pobres. Por lo tanto, aquellos que son sabios no tratarán de interferir con el Señor en el terrible día de su castigo”.

Amós 5:11-13 [La Biblia al Día]

16El que oprime al pobre para aumentar sus ganancias, o que da al rico, ciertamente se empobrecerá”. Proverbios 22:16

Esto es exactamente lo que hacen muchos jueces y gobernantes, robar a los pobres, para dar ese dinero a los ricos, y especialmente en esta época en la cual se pretende un gobierno global, y para eso es necesario que haya solo dos estratos sociales: una pequeña y super millonaria clase alta gobernante, y una grandísima masa de personas de clase baja, revolcándose en sus pecados, idiotizados por la droga y el entretenimiento, y dependiendo de las migajas que el gobierno les entregueesa dependencia los hace dóciles ante los mandatos del gobierno.

La otra cara de la moneda se da en aquellos que roban a quien tiene más o es rico, como lo ilustra la leyenda de Robin Hood, por ejemplo. El hecho de ser pobre no justifica o da licencia para robar a nadie, y peor aun es aquel pobre que roba a los pobres.

3El hombre pobre y robador de los pobres es como lluvia torrencial que deja sin pan”. Proverbios 28:3

C. La piratería: Se considera como una actividad ilícita, por ser un robo a los derechos de autor, este delito debe confrontar a los padres, por el ejemplo que le trasmiten a sus hijos cuando lo hacen.

Ver o descargar material de fuentes no lícitas o no autorizadas en Internet (Verifique que la fuente sea lícita) o hacer copias de música, vídeos, películas, libros, estudios o escritos transgrediendo la vía legal que beneficia al artista o autor (Para profundizar más en el tema, revisar derechos de autor) es considerado como robo, de igual magnitud que atracarles con arma en la calle y la palabra de Dios dice que ni los injustos ni los ladrones heredaran el Reino de los cielos.

9¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis;10ni los ladrones,... ni los estafadores, heredarán el reino de Dios”. 1 Corintios 6:9-10

D. Estafas, fraudes, desfalcos, etc.

7No habitará dentro de mi casa el que hace fraude; el que habla mentiras no se afirmará delante de mis ojos”.

Salmos 101:7

3Las palabras de su boca son iniquidad y fraude; ha dejado de ser cuerdo y de hacer el bien”. Salmos 36:3

2. Deshonestidad en el trabajo

La honestidad como virtud intrínseca de nuestra nueva naturaleza, debe conducir al cristiano a escoger su perfeccionamiento en la práctica de su vocación. El trabajo es una forma de adoración al Creador, entre otros objetivos. Pero eso sólo será posible dentro de los criterios compatibles con la moral de Jesucristo.

A. Empleadores:

Como veremos en la Enseñanza 17: Diligencia en el trabajo, los empleadores deben ser honestos y justos con sus empleados (Pagar bien a sus empleados y no abusar de ellos).

13...No retendrás el salario del jornalero en tu casa hasta la mañana”.  Levítico 19:13b

1¡Vamos ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que os vendrán... 4He aquí, clama el jornal de los obreros que han cosechado vuestras tierras, el cual por engaño no les ha sido pagado por vosotros; y los clamores de los que habían segado han entrado en los oídos del Señor de los ejércitos”. Santiago 5:1, 4

B. Empleados:

Los empleados, a su vez, deben ser honestos con sus empleadores sin engañar al jefe o robarle por no cumplir, trabajar mal, reportar más horas de las que realmente trabajó, mentir con el reporte de los viáticos y robar herramientas o utensilios de trabajo, invertir el tiempo que se les paga en cosas personales como llamadas y en redes sociales en Internet, entre otros, pues estas conductas se consideran deshonestidad porque es apropiarse y decidir qué hacer con algo que no nos pertenece (Efesios 6:5-9 y 1 Timoteo 6:1-2).

9Exhorta a los siervos [empleados] a que se sujeten a sus amos [empleadores], que agraden en todo, que no sean respondones; 10no defraudando, sino mostrándose fieles en todo, para que en todo adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador”. Tito 2:9-10

C. Deshonestidad de los líderes:

Lamentablemente, el robo y el engaño son comunes entre políticos y líderes, aun de los que se dicen cristianos. La corrupción y malversación del dinero (Mal uso de los recursos, por ejemplo: Recoger fondos para un proyecto y adueñarse del dinero o de lo que se compró) se ha vuelto la regla, pero debemos entender que la deshonestidad en los líderes es sumamente grave, pues estos influyen indefectiblemente en sus subalternos.

12Si un gobernante atiende la palabra mentirosa, todos sus servidores serán impíos”. Proverbios 29:12

Por eso es necesario orar por las autoridades, siguiendo el mandato de Pablo a Timoteo:

1 Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; 2 por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, 4 el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad”. 1 Timoteo 2:1-4

Te invito a que todos los días oremos por los gobernantes, sobre todo para que el Señor tenga misericordia de ellos y se puedan arrepentir, para que ellos entiendan que muy pronto tendrán que dar cuentas delante de Dios y para que sus almas sean salvas, y eso hará que gobiernen bajo las directrices del Señor, lo que será una bendición para su pueblo.

3. Oficios ilícitos

Debemos trabajar en actividades en los que podamos obrar con rectitud. Esto incluye no participar en mafias o asociaciones para delinquir.

14Y aprendan también los nuestros a ocuparse en buenas obras para los casos de necesidad, para que no sean sin fruto”. Tito 3:14

Se consideran oficios ilícitos:

A. Trabajos contra la vida de sí mismo o de otros

El trabajo o empleo de un mayordomo cristiano no debe ocasionar de manera voluntaria, daños a su propia vida física, mental o espiritual o en la de sus semejantes, sólo por el ánimo de lucro, exceptuando cuando el propósito es servir, defender o proteger la vida de otros, como las fuerzas armadas, por ejemplo. Tampoco ningún deterioro del significado de la vida porque ser deshonestos en esto puede conducir a otros pecados que comprometen la vida.

Algunos ejemplos:

a. Eutanasia


25Maldito el que recibiere soborno para quitar la vida al inocente...”.  Deuteronomio 27:25

b. Práctica de aborto o asesinato de recién nacidos como narra la Biblia en el trabajo encomendado a las parteras por el faraón.

19Este rey, usando de astucia con nuestro pueblo, maltrató a nuestros padres, a fin de que expusiesen a la muerte a sus niños para que no se propagasen”. Hechos 7:19

c. Prostitución: Usar el cuerpo como instrumentos de injusticia, permite que el pecado reine en nuestra vida, eso incluye vender el cuerpo de manera física, como también de manera virtual. (Leer 1 Corintios 6:13-20).

13... Pero el cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo...”. 1 Corintios 6:13b

12No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias; 13ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia”. Romanos 6:12-13

d. Cirugías no necesarias o de vanidad (estéticas, tatuajes, etc.) que pongan en riesgo la vida o la salud. La Biblia nos advierte que no seamos vanidosos ni engreídos (Filipenses 2:3) y que no atraigamos la atención sobre nosotros mismos por nuestra apariencia física (1 Timoteo 2:9-10). Igualmente, nos dice que no debemos hacernos tatuajes (Levítico 19:28-LBLA) porque no debemos mancillar nuestro cuerpo, el cual le pertenece a Dios como templo del Espíritu Santo. Además, no es sabio usar los recursos que Dios nos ha entregado para administrar, en estos asuntos de vanidad y, mucho menos, ganar el sustento con estos oficios.

e. Trabajos con sustancias tóxicas o sin la protección adecuada.

Es muy importante proteger la obra del Señor, que es nuestro cuerpo, pues por medio de él glorificamos al Creador, por lo mismo es muy importante ejercer una correcta mayordomía sobre nuestro cuerpo pues no somos dueños, sino administradores al servicio del Señor.

19 ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? 20 Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios”. 1 Corintios 6:19-20

f. Tráfico de armas y contrabando en general.  Este tipo de negocios o trabajos ilícitos derivan en otros pecados. Específicamente, el poner en riesgo la vida de otros va en contra del sexto de los Diez Mandamientos: “No matarás” (Éxodo 20:13; Deuteronomio 5:17; Mateo 5:21-22 y 19:18; Marcos 10:19; Lucas 18:20 y Santiago 2:11) y del segundo mandamiento pronunciado por Jesús en el cual se resumen los últimos seis mandamientos de la tabla de la Ley enfocados en nuestros semejantes:

9...no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio,... y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 10El amor no hace mal al prójimo;
así que el cumplimiento de la ley es el amor”. Romanos 13:9-10

g. El tráfico de drogas. Igualmente, esta actividad ilícita atenta contra la vida del hombre, la cual es sagrada para Dios, primeramente porque éste fue hecho a su imagen y semejanza (Génesis 9:6) y porque Él es el único dueño de la vida del hombre y la decisión de la muerte de un ser humano le corresponde a Él exclusivamente.

El uso de drogas dañinas al cuerpo humano, así como su comercialización, está íntimamente relacionado con la acción demoniaca para destruir al hombre y si pudiera a Dios mismo, pero el cristiano no debe negar la eficacia de su fe con sus obras. No debe participar en un trabajo que favorece la obra de Satanás” (Sobrinho, 1990, 122). Jesús dijo: El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir;...(Juan 10:10).

No les parezca extraño que la misma palabra griega farmakeia[2] (medicación) sea usada en nuestro Nuevo Testamento para designar hechicería (latas 5:20)., por eso es muy importante verificar también los daños, o efectos secundarios, que pueden hacer a nuestro cuerpo las drogas o “medicamentos lícitos” que nos receten o que estemos consumiendo por prescripción médica.

Como creyentes debemos trabajar haciendo con nuestras manos lo que es bueno (un oficio sano y honesto):

28El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad”. Efesios 4:28

B. Trabajar, directa o indirectamente, en empresas o negocios de cuestionable moral, aunque sean lícitos como un bar, licorera, fábrica de tabaco, moteles, entidades financieras[3], entre otros, “no es una injusticia trabajar en el área financiera, dado que usted está trabajando y recibe su justa recompensa. Lo que se debe analizar aquí es un asunto de conciencia entre usted y Dios” (Leng, 1980, 41).

4. La usura y el crecido interés

25Cuando prestares dinero a uno de mi pueblo, al pobre que está contigo, no te portarás con él como logrero, ni le impondrás usura”. Éxodo 22:25

Aunque la actual definición de usura es “interés excesivo en un préstamo” (Diccionario de la Real Academia de la lengua española), en los escritos del Antiguo Testamento se entiende usura como el cobro de cualquier interés en una deuda, de esta manera podemos entender mejor el texto de Levítico 25:35-37.

35Y cuando tu hermano empobreciere y se acogiere a ti,... 36No tomarás de él usura ni ganancia,37No le darás tu dinero a usura, ni tus víveres a ganancia”. Levítico 25:35-37

19No exigirás de tu hermano interés de dinero, ni interés de comestibles, ni de cosa alguna de que se suele exigir interés”. Deuteronomio 23:19

8El que aumenta sus riquezas con usura y crecido interés, para aquel que se compadece de los pobres las aumenta”.

 Proverbios 28:8

En Ezequiel 22:12, el Señor asocia la usura con el asesinato.

12 Precio recibieron en ti para derramar sangre; interés y usura tomaste, y a tus prójimos defraudaste con violencia; te olvidaste de mí, dice Jehová el Señor.  Ezequiel 22:12

5. Usar la mentira (dicha o implícita) para obtener ganancia (Proverbios 12:17, 19 y Proverbios 14:5).

14El que compra dice: Malo es, malo es; mas cuando se aparta, se alaba”. Proverbios 20:14 

6Amontonar tesoros con lengua mentirosa es aliento fugaz de aquellos que buscan la muerte”. Proverbios 21:6

6. Falsear la balanza o rebajar la calidad

Parafraseando a Felipe Leng, el cristiano debe destacarse en el mundo de los negocios por su honestidad. Si vende arroz empacado en bolsas de dos kilos, el paquete debe pesar dos kilos; si vende miel, ésta ha de ser pura; no mezcla la leche con agua, tampoco ajusta los resortes de la báscula, no desajusta el taxímetro, ni regresa el kilometraje de los automóviles que vende o cambia el precio según el cliente, entre muchos otros ejemplos.

35No hagáis injusticia en juicio, en medida de tierra, en peso ni en otra medida. 36Balanzas justas, pesas justas y medidas justas tendréis.... Levítico 19:35-36

11Peso y balanzas justas son de Jehová; obra suya son todas las pesas de la bolsa”.  Proverbios 16:11

10Pesa falsa y medida falsa, ambas cosas son abominación a Jehová... 23Abominación son a Jehová las pesas falsas, y la balanza falsa no es buena”. Proverbios 20:10, 23

7. Sobornos

Un soborno es cualquier cosa dada para influir a alguien a actuar mal o ilegalmente. Los sobornos son claramente prohibidos en las Escrituras.

19...ni tomes soborno; porque el soborno ciega los ojos de los sabios, y pervierte las palabras de los justos”. Deuteronomio16:19

34Porque la congregación de los impíos será asolada, y fuego consumirá las tiendas de soborno”. Job 15:34

27Alborota su casa el codicioso; mas el que aborrece el soborno vivirá”. Proverbios 15:27

La Palabra retrata la realidad acerca de cómo funciona el soborno en el mundo caído:

8Piedra preciosa es el soborno para el que lo practica; adondequiera que se vuelve, halla prosperidad... [pues]... 23El impío toma soborno del seno para pervertir las sendas de la justicia”. Proverbios 17:8, 23

Y hablándole al Israel infiel:

23Tus príncipes, prevaricadores y compañeros de ladrones; todos aman el soborno, y van tras las recompensas; no hacen justicia al huérfano, ni llega a ellos la causa de la viuda”. Isaías 1:23

Muchas veces, los sobornos se disfrazan como regalos, presentes, bonificaciones, comisiones, donaciones o tarifas asignadas. Debes orar y evaluar detenidamente dichas ofertas para asegurarte de que no son sobornos. Si dicho regalo o presente, puede hacer cambiar tu forma de actuar con referencia a quien lo ofrece, muy posiblemente es un soborno.

8No recibirás presente; porque el presente ciega a los que ven, y pervierte las palabras de los justos”. Éxodo 23:8

8. No pagar los impuestos

Se ha vuelto muy común en nuestra sociedad la excusa del mal uso de los impuestos de parte del gobierno para no pagarlos, pero usted debe saber que, aunque es nuestra responsabilidad ser veedores de la inversión de estos y denunciar irregularidades, no estamos exentos de pagarlos, pues como creyentes, no debemos pensar que es mejor robarlos nosotros a que ellos se los roben, puesto que en cualquier caso es robo.

En los días del Señor Jesús en la tierra, Roma era un gobierno perverso y abusivo, aun así, el evangelio de Mateo nos muestra que ante la pregunta de los fariseos para hacer tropezar a Jesús, Él no los eximió de la responsabilidad de pagar los impuestos.

17Dinos, pues, qué te parece: ¿Es lícito dar tributo [impuestos] a César, o no? 21... [Jesús respondió]: Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios”. Mateo 22:17, 21

Y el apóstol Pablo les dice a los romanos:

6Pues por esto pagáis también los tributos [impuestos], porque son servidores de Dios que atienden continuamente a esto mismo. 7Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo;
al que impuesto, impuesto…”. Romanos 13:6-7

Sabiendo qué cosas son deshonestas desde una perspectiva bíblica, nuestro carácter debe reflejar la justicia y honestidad de nuestro Señor Jesucristo a causa de la gracia que hemos recibido. Pues, si bien es cierto que no perderemos nuestra salvación, tendremos que asumir las consecuencias de actuar injusta y deshonestamente.


3. Consecuencias de la deshonestidad

1. Alejamiento de Dios

El pecado afecta profundamente nuestra relación con el Señor, dado que Él es un Dios Justo, el Dios de la Verdad y Él ha dicho que la deshonestidad es pecado.

7... El que habla mentiras no se afirmará delante de mis ojos”.  Salmos 101:7b 

Pues el Señor no soporta a los malvados, pero es cercano a la gente honrada.

32 Porque Jehová abomina al perverso; mas su comunión íntima es con los justos”. Proverbios 3:32

El alejamiento de Dios es la consecuencia más grave de la deshonestidad.

2. Tristezas

Existe un refrán popular que dice que las riquezas deshonestas son como una maldición, pues traen muchas desdichas. Las Escrituras lo dicen con más claridad:

27Perturba su casa el que tiene ganancias ilícitas,...”. Proverbios 15:27a [LBLA] 

11La casa de los impíos será asolada; pero florecerá la tienda de los rectos”. Proverbios 14:11 

17Sabroso es al hombre el pan de mentira; pero después su boca será llena de cascajo”. Proverbios 20:17

3. Pérdida de reputación y honra

Entre las tristezas que acarrea la falta de integridad, está la pérdida de la honra, pues quien es deshonesto pierde la credibilidad y la confianza de los que lo rodean, pues según la Palabra, la honra viene por actuar con justicia y rectitud.

21El que sigue la justicia y la misericordia hallará la vida, la justicia y la honra”. Proverbios 21:21

La deshonestidad de una persona redundará en su propia infamia al ser descubierto.

9El que camina en integridad anda confiado; mas el que pervierte sus caminos será quebrantado”. Proverbios 10:9

4. Afecta la relación con las autoridades

La Palabra dice:

1Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas... 3Porque los magistrados no están para infundir  temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella; 4porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo. 5Por lo cual es necesario estarle sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia”. Romanos 13:1, 3-5

El que actúa deshonestamente, su conciencia lo acusa y, por esto, vivirá temeroso de la autoridad y su castigo.

5. Pérdida de propiedades:

En nuestra cultura se dice que el dinero mal habido, se va como agua entre los dedos, pues…

11 La fortuna obtenida con fraude disminuye,...”. Proverbios 13:11a [LBLA]

Tal y como un padre haría que su hijo devolviera algo que se ha robado para corregir su carácter, generalmente, Dios permitirá que lo que hemos conseguido deshonestamente se disipe, pues Él es un Padre amoroso que nos disciplina con el fin de transformar nuestro carácter a su semejanza, así esta disciplina sea dolorosa. Debemos saber, como decía Charles Spurgeon, que “un Dios justo, no puede bendecir transacciones injustas”.

Aunque estos son apenas algunos de los efectos de actuar sin rectitud, debemos saber que nada que se haga deshonestamente prosperará, pues tarde o temprano, en este mundo o en el venidero, llegarán las consecuencias.

5El testigo falso no quedará sin castigo, y el que habla mentiras no escapará”. Proverbios 19:5

Lamentablemente, aunque somos creyentes, no estamos exentos de caer en la injusticia y la deshonestidad, pero el gran amor clemente de nuestro Padre celestial nos muestra en su Palabra, qué hacer cuando hemos pecado en esta área, primeramente contra Él y luego contra nuestros semejantes.


4. ¿Qué hacer frente a la deshonestidad?

1. Restaurar la relación con Dios y nuestro prójimo

No podemos conformarnos con la deshonestidad de nuestro carácter. Necesitamos reconocer que hemos pecado contra Dios y contra nuestro prójimo y arrepentirnos. Esto último significa cambiar de manera de actuar para así recibir el perdón de Dios (Proverbios 28:13) y la restauración de nuestra relación con Él.

9Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”. 1 Juan 1:9

En cuanto a nuestros semejantes, debemos confesarles nuestra deshonestidad y pedirles perdón a pesar de lo vergonzoso que pueda resultar. Sólo así podremos mortificar el pecado del orgullo y extirpar la deshonestidad de nuestro carácter, además de propiciar el escenario adecuado para relaciones profundas basadas en la confianza.

16Confesaos vuestras ofensas unos a otros,...”.  Santiago 5:16a

2. Restituir

Ésta es una manifestación bíblica de nuestro arrepentimiento y un esfuerzo para corregir el mal hecho. Recomendamos mirar cuidadosamente este tema en la Enseñanza 10: Pagando las deudas.

3. Huir de la tentación y el pecado

Cuando identificamos nuestra debilidad en esta área, es nuestra obligación estar siempre vigilantes y huir de situaciones que nos induzcan a cometer injusticias o a actuar deshonestamente. Tenemos que alejarnos de este pecado y no aceptar ningún grado de deterioro en nuestros conceptos éticos.

22 Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor”.     2 Timoteo 2:22

O como dice la paráfrasis de la Biblia al Día: Huye de las cosas que suelen provocar malos pensamientos... y apégate a lo que provoque en ti el deseo de hacer el bien(2 Timoteo 2:22 -BAD-).

12Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga. 13No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar”. 1 Corintios 10:12-13

4. Alejarnos de los deshonestos

De la misma manera, aunque no podemos salirnos de este mundo, debemos evitar el cercano compañerismo con personas evidentemente deshonestas. Las personas que nos rodean tienen una influencia en nosotros, sea para bien o para mal, sobre todo cuando son muy cercanas, razón por la cual estemos alertas en oración al escoger nuestra pareja, posibles socios o amistades muy íntimas, entre otros, no sea que terminemos siendo cómplices en actos deshonestos o injustos (Proverbios 12:5 y 29:24).

33 No os dejéis engañar: «Las malas compañías corrompen las buenas costumbres”. 1 Corintios 15:33 [LBLA]

Cuando seamos asediados o tentados para participar de actividades ilegales para ganar dinero, debemos seguir el consejo del proverbista:

10Hijo mío, si los pecadores te quisieren engañar, no consientas. 11Si dijeren: Ven con nosotros; pongamos asechanzas para derramar sangre, asechemos sin motivo al inocente; 12los tragaremos vivos como el Seol, y enteros como los que caen en un abismo; 13hallaremos riquezas de toda clase, llenaremos nuestras casas de despojos; 14echa tu suerte entre nosotros; tengamos todos una bolsa. 15Hijo mío, no andes en camino con ellos. Aparta tu pie de sus veredas, 16porque sus pies corren hacia el mal, y van presurosos a derramar sangre. 17Porque en vano se tenderá la red ante los ojos de toda ave; 18pero ellos a su propia sangre ponen asechanzas, y a sus almas tienden lazo. 19Tales son las sendas de todo el que es dado a la codicia, la cual quita la vida de sus poseedores”. Proverbios 1:10-19

Por la misma razón, no tengamos envidia frente a los deshonestos que se han enriquecido haciendo injusticia y engañando a sus semejantes porque en Salmos 73 y 37 se revela cómo será su fin ante el juicio de Dios. Más bien, gocémonos actuando en integridad y rectamente delante del Señor.

5. Elegir líderes honestos

Aunque nuestros líderes prometen esperanza, [prosperidad], cambio y mejores días por venir, cualquier base moral para esos días mejores parece estar tremendamente comprometida. Tal estado tan lamentable de las cosas no puede verse mejor que en el tema de decir la verdad.... Es obvio que éste no es un problema nuevo. Hace tres mil años, David clamó: "Salva, oh Jehová, porque se acabaron los piadosos;... Habla mentira cada uno con su prójimo; hablan con labios lisonjeros, y con doblez de corazón" (Salmos 12:1-2)(Jones[4], 2011, 103-104).

Mientras que la honestidad es uno de los fundamentos de la autoridad de un líder, la deshonestidad lo descalifica para asumir un lugar de liderazgo. En el consejo que Jetro le da a Moisés para elegir los varones que le ayudarían en el liderazgo del pueblo, los cuatro requisitos tenían que ver con la honestidad (Éxodo 18:21).

De ahí que para que un líder cristiano pueda mantenerse en su lugar, debe observar una conducta honesta en todo momento: Con responsabilidad, rindiendo cuentas y delegando. Es muy fácil para personalidades importantes, poderosos comunicadores, astutos motivadores y empresarios ingeniosos recaudar altas sumas en donaciones, pero esto les genera grandes obligaciones: someterse a la supervisión espiritual y entregar cuentas de su mayordomía al Señor, ambas deben ser atendidas todo el tiempo y con fidelidad.

Al ofrendar es necesario observar que exista un gobierno eclesiástico bíblico, en el cual, la administración de la congregación sea delegada en un cuerpo de diáconos formado por ancianos piadosos que hayan sido dotados y designados para supervisar la Iglesia según los principios escriturales.

Un liderazgo piadoso, de hombres que amen a Cristo y a su Iglesia, anden en el Espíritu, tengan un buen entendimiento de las Escrituras, sobre todo en esta área de la honestidad, que sean un buen testimonio en su mayordomía financiera, viviendo modestamente e invirtiendo los recursos de la obra del Señor en el avance del Reino, no en sus propios deleites o comodidades y, por supuesto, que sean doctrinalmente fieles[5].

7Porque es necesario que el obispo sea irreprensible, como administrador de Dios;… no codicioso de ganancias deshonestas,…”. Tito 1:7

8Los diáconos asimismo deben ser honestos, sin doblez,... no codiciosos de ganancias deshonestas;…”. 1 Timoteo 3:8

Un gobierno de mono-obispado (una sola persona dispone de todo), corre un serio peligro porque nadie está libre de la tentación, mucho más cuando no es supervisado ni rinde cuentas a otros. Pablo sabía que una administración que honre a Dios, es una empresa que debe ser acometida por dos o más varones sabios, por eso envió a Tito, “y juntamente con él al hermano[6] cuya alabanza en el evangelio se oye por todas las iglesias”, ambos eran hombres de carácter impecable, y fueron su ayuda en la administración de la ofrenda para la iglesia de Jerusalén (2 Corintios 8:16-18).

Como mencionamos anteriormente, nuestra responsabilidad es escoger líderes honestos por la influencia que estos tienen en aquellos que los rodean porque cuando siervos que andan con mayor cercanía a Cristo cuidan de las finanzas de la Iglesia, los críticos que tratan de socavar la extensión del reino de Dios quedan silenciados(MacArthur, 2005, 145).

6. Perseverar en orar y estudiar la Palabra

El conocimiento profundo y disciplinado de las Escrituras es nuestra única protección contra la injusticia y la deshonestidad, así como el medio exclusivo para perfeccionar nuestro comportamiento ético dentro de los principios del Evangelio, para crecer en la gracia, en el conocimiento del Hijo de Dios y avanzar hacia la estatura de un varón perfecto, de acuerdo con la imagen de Cristo (Efesios 4:13). La Palabra es nuestro bastión de justicia y honestidad.

A los creyentes, la palabra de Dios nos demanda actuar en “sinceridad y verdad”. Aunque el contexto de 1 Corintios 5, habla de inmoralidad sexual, también es aplicable en los casos de injusticia y deshonestidad como puede verse en los versículos 7 al 11. El apóstol Pablo nos demanda actuar, según la gracia que hemos recibido:

7Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros. 8Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad. 9Os he escrito por carta, que no os juntéis con los fornicarios; 10no absolutamente con los fornicarios de este mundo, o con los avaros, o con los ladrones, o con los idólatras; pues en tal caso os sería necesario salir del mundo. 11s bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis”.

1 Corintios 5:7-11

En resumen, la deshonestidad es contraria a la verdad y al amor, los pecados de mentir y robar, que van contra el 8º y 9º mandamientos tienden a destruir toda fe y la amistad entre la humanidad.

Mentir nos hace como el diablo, quien es el padre de la mentira y robar nos hace como el diablo, quien vino a matar, robar y destruir, por eso debemos tener siempre en mente las palabras de colosenses 3:10 “revestido del nuevo [hombre], el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno”… El Señor nos ha despojado de ese viejo hombre y nos ha revestido del nuevo, es decir, hemos rechazado el pecado y abrazado la santidad, que es la causa, y el interés de Cristo, esto debe fortalecernos para mortificar el pecado, pues estar revestido del nuevo hombre significa estar revestido de las obras piadosas que honran a Cristo, no es una cuestión sólo de principios o de sana doctrina, sino de la práctica de una buena conducta.

Recuerde:
El Señor dijo: “Sed santos, porque yo soy santo” (1 Pedro 1:16). Así como Aquel que lo llamó es el Dios de la Verdad (Juan 8:32 Jeremías 10:10 y Juan 14:6), un fiel mayordomo del Señor debe vivir íntegramente en la verdad, es decir, ser honesto... “Tal es la generación de los que le buscan,...” (Salmos 24:6).


Llamado al arrepentimiento 

En nuestra sociedad, trabajos y familias, encontramos personas que se creen buenas, que piensan que con cumplir con algunos preceptos religiosos como asistir a una iglesia, dar una limosna y no hacer el mal a nadie, ya los separa de los malos, es decir, ellos creen que con esas obras entonces pueden ser calificados como buenos.

Otros dicen que no se debe seguir ninguna religión, pues lo único necesario es ser bueno, según ellos, hacer el bien a los demás.

Ambos están equivocados y fundamentan su error en la herética doctrina de la salvación por obras… ¿Se han dado cuenta de eso? Si le preguntas a un impío porque cree que las personas merecen ir al Cielo, seguramente su respuesta será: porqué se han esforzado por ser buenos, por hacer buenas obras, por ayudar a los demás y por no hacer el mal a nadie.

Si tú eres uno de esos, con tristeza te digo que estás radicalmente equivocado y que estás actuando según una doctrina del demonio… ¿Te preguntarás porqué? Porque el “único Camino y la única verdad que nos puede llevar a la vida eterna es Cristo” y si tu confianza para salvación está puesta en ti y no en Cristo, quien pagó con su sangre la salvación de los pecadores, entonces estarás absolutamente perdido por la eternidad en el Lago de fuego y azufre, donde el tormento no tiene fin.

Piensa bien lo que haces, pues estás fundamentando tu vida eterna en una doctrina del demonio, que lo que pretende es que no conozcas la verdad, ¡la única verdad que te hará libre: Cristo!

Arrepiéntete y corre a Cristo, es tu única salida, no lo pienses más, pide perdón al Señor y el derramará sobre ti su amor y su misericordia.

 

Legado para mis hijos

Como padres podemos vernos en situaciones verdaderamente difíciles, con una economía tan apretada que peligre el pan de nuestros hijos, y además tentados a la deshonestidad, pero aunque nuestra integridad nos lleve a una vida por debajo del estándar al que estamos acostumbrados, e incluso a tener escasez, la deshonestidad no puede ser nuestra opción. Nosotros los creyentes, debemos atender el consejo de Archibald Alexander Hodge[7] (1823-1886) porque sucede también, muy a menudo, que para sostener a su familia desprotegida, quienes han fracasado en los negocios recurren a medios que un sano juicio moral nunca aprobaría. La tentación que, en estos casos, genera el tierno amor de la esposa y los hijos, es sin duda muy fuerte, pero no invencible. En el mundo de los negocios, hay numerosos ejemplos de nobleza, honra y la más estricta integridad de hombres que habrían podido defraudar a sus acreedores o implicar profundamente a sus amigos, pero decidieron más bien mirar de frente a la pobreza y ver a sus amadas familias descender de una posición holgada al valle de la oscuridad, antes que realizar algún acto deshonroso. Y, a largo plazo, esto acaba beneficiándoles más que cualquier ventaja obtenida por haber recurrido a cambios y evasiones de dudosa integridad moralporque..

6Mejor es el pobre que camina en su integridad, que el de perversos caminos y rico”. Proverbios 28:6

El ejemplo es mucho más poderoso que cualquier cosa que podamos decirles a nuestros hijos.

Porque, aunque la injusticia, la deshonestidad, la mentira, la corrupción, el engaño, las estafas, etc., no son nuevas, como mencionamos, en la actualidad son de proporciones incalculables por la globalización y porque, especialmente nuestra cultura occidental “se ha desencadenado deliberadamente de las normas bíblicas con respecto a la moralidad y se ha tragado la mentira de que [...] podemos escoger nuestra verdad para nuestra propia ventaja personal... El fraude es una señal práctica de cuán profundamente [la cosmovisión posmodernista que hemos visto anteriormente] ha penetrado la cultura dominante en tan solo una o dos generaciones” (Jones, 2011, 105).

Lamentablemente, estas generaciones son nuestros hijos y los que los sucederán. Así que ante el mundo en que vivimos, es nuestra obligación prepararlos en la disciplina y la amonestación del Señor, como lo señala Pablo, a pesar de lo ardua que pueda resultar esta tarea:

4Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor”. Efesios 6:4

Así, ellos podrán entender que no existe una honestidad relativa, pues una persona es totalmente honesta o su honestidad relativa llega a ser más prevaleciente en su carácter(Dayton, 2005, 106).

Lea con ellos el siguiente pasaje y repítaselo como un consejo constante:

10Hijo mío, si los pecadores te quisieren engañar, no consientas. 11Si dijeren: Ven con nosotros; pongamos asechanzas para derramar sangre, acechemos sin motivo al inocente; 12Los tragaremos vivos como el Seol, y enteros, como los que caen en un abismo; 13Hallaremos riquezas de toda clase, llenaremos nuestras casas de despojos; 14Echa tu suerte entre nosotros; tengamos todos una bolsa. 15Hijo mío, no andes en camino con ellos. Aparta tu pie de sus veredas, 16porque sus pies corren hacia el mal, y van presurosos a derramar sangre. 17Porque en vano se tenderá la red ante los ojos de toda ave; 18pero ellos a su propia sangre ponen asechanzas, y a sus almas tienden lazo.  19Tales son las sendas de todo el que es dado a la codicia, la cual quita la vida de sus poseedores”. Proverbios 1:10-19

Llevémoslos a reflexionar sobre cómo está el mundo, pero con una reflexión fundamentada en la inerrante palabra de Dios.


Oremos

Padre amado, nos hemos visto retratados en algunas de las conductas deshonestas estudiadas hoy, y Tú has puesto en nosotros esa carga de pecado que teníamos olvidada, te agradecemos por eso, pues de esta manera podemos mortificar nuestro pecado.

Por eso te pedimos amado Señor que nos ayudes a limpiar nuestro corazón, que de tu mano podamos caminar hacia el carácter de Cristo y que nuestra vida sea irreprensible ante los ojos de los hombres.

Ayúdanos Señor a dejar un buen testimonio de honradez y que nuestros hijos sean beneficiarios de esa santa herencia. Que nuestros nombres sean recordados por la honestidad, pero no para nuestra gloria, sino para que los impíos no blasfemen tu Santo Nombre por culpa nuestra. ¡Ayúdanos Señor a cuidar nuestro testimonio, para tu gloria!

Cuida del corazón de nuestros hijos, dales la salvación e imprime en ellos el sello de tu honestidad.

Todo esto te lo pedimos en el nombre de nuestro amado Salvador.

Amén.



[1] La Insensatez, la miseria, la culpa  y el peligro de los pecados ocultos. C.H. Spurgeon. Publicado en El Portavoz de la Gracia Nº44 Pecados Secretos, Chapel Library (www.chapellibrary.org)

[2] Strong griego #5331 φαρμακεία farmakeía

[3] Nos referimos a aquellas entidades financieras que imponen cláusulas abusivas en los contratos de préstamo de dinero, que por la naturaleza caída del hombre, son la mayoría.  Una historia anecdotica:

http://extremaduraprogresista.com/la-vara/42-la-vara-de-medir/20815-tratar-con-bancos-en-ocasiones-es-peor-que-tratar-con-la-mafia-pero-con-respaldo-legal.

[4] Nota del autorNo avalo, necesariamente, todos los puntos de vista doctrinales de este autor, sino exclusivamente lo que cito.

[5] Una manera de saber si la congregación a la que usted asiste es fiel a las Sagradas Escrituras, es verificar que estén apegados a una confesión de fe, (la cual es un intento de presentar un entendimiento coherente y unificado de todo el contenido de la Biblia)  pues aquellos que no lo hacen están expuestos a que cualquier viento de doctrina los desvíe, y entre otras cosas, compruebe que se predique la Palabra de Dios de manera expositiva, es decir, versículo por versículo, libro por libro, de tal manera que la Biblia se lea, se explique y se aplique al pueblo del Señor, que halla un llamado al arrepentimiento para nueva vida y por supuesto que la predica sea centrada en la gloria de Dios, no en la satisfacción de los deseos del hombre.

[6] al hermano - muchos teólogos e interpretes bíblicos piensan que se trataba de Lucas.

[7] Archibald Alexander Hodge (18 de julio de 1823 - 12 de noviembre de 1886), líder presbiteriano estadounidense, fue director del Seminario de Princeton entre 1878 y 1886.


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