17. Diligencia en el trabajo - Parte 2




 

17. Diligencia en el trabajo - Parte 2

23 Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; 24 sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís. ”.  Colosenses 3:23-24

 OREMOS

Señor hay tantas cosas que se salen de nuestras manos, tantos problemas en este mundo, tantas relaciones difíciles sobre todo las laborales…

Por eso te pedimos Padre, que cada uno de nosotros entienda que trabaja para Ti, que Tú eres el jefe final, y que todos debemos dar cuentas delante de Ti.

Señor, nosotros queremos agradarte, queremos conocer tu voluntad y ponerla en práctica en nuestra vida.

Ayúdanos amado Padre en nuestras debilidades. 

Te lo pedimos en el nombre de Jesús. 

Amén  

 Diligencia en el trabajo. Parte 2

 En la primera parte vimos las bases bíblicas del trabajo: 1) Perspectiva del mundo acerca del trabajo, 2) Perspectiva bíblica del trabajo y 3) Propósitos bíblicos del trabajo… A partir de esa base estudiaremos hoy las aplicaciones bíblicas, que son: 4) Responsabilidad de los empleadores, 5) Responsabilidad como empleados 6) El trabajo y el Día de reposo 7) Últimas notas sobre el trabajo y 8)Legado para nuestros hijos.

4. Responsabilidad como empleadores

Entendiendo que debemos hacer nuestro trabajo como para el Señor y no para los hombres (Colosenses 3:23-24), si somos empleadores debemos actuar como jefes según el ejemplo de nuestro Dios, quien es el Amo supremo. Esto quiere decir, mantener una postura equilibrada frente a nuestros empleados: Amarlos, servirlos y animarlos, como también dirigirlos y pedirles cuentas.

Como empleadores al servicio del Amo supremo, debemos:

A. Amar a nuestros empleados, siguiendo el ejemplo de Dios, según Él ama a sus siervos [empleados] y una forma de expresar el amor, es a través de una muy buena comunicación, ya sea para poder transmitirles instrucciones, así como para escuchar a sus empleados.

En el ejemplo de la Torre de Babel, vemos cómo una buena comunicación es importante para llevar a cabo un proyecto, por eso nuestro sabio Dios distorsionó la comunicación entre ellos, para evitar que avanzaran.

6 Y dijo Jehová: He aquí el pueblo es uno, y todos estos tienen un solo lenguaje; y han comenzado la obra, y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer. 7 Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañeroGenesis 11:6-7

Cuando un grupo de personas está comprometido en cumplir con una tarea especifica y se comunican bien, el resultado más probable es que alcancen su objetivo.

Por otro lado, que un empleador tenga oído atento, sensible y sepa escuchar, es una expresión de amor para con sus empleados porque les hace sentir que de verdad le importan, aún más, cuando son prontos en resolver los problemas expuestos.

Un buen administrador de los recursos del Señor no se concentrará en sólo obtener ganancia y mucho menos a costa de sus empleados, más bien los tratará con justicia y rectitud.

1Amos [Jefes], haced lo que es justo y recto con vuestros siervos [empleados], sabiendo que también vosotros tenéis un Amo en los cielos”. Colosenses 4:1

Esta justicia es observable en el pago íntegro y honesto al trabajador.

5Y vendré a vosotros para juicio; y seré pronto testigo contra... los que defraudan en su salario al jornalero,...”. Malaquías 3:5

Así como en la puntualidad conforme a la fecha acordada.

14No oprimirás al jornalero pobre y menesteroso, ya sea de tus hermanos o de los extranjeros que habitan en tu tierra dentro de tus ciudades. 15En su día le darás su jornal, y no se pondrá el sol sin dárselo; pues es pobre, y con él sustenta su vida; para que no clame contra ti a Jehová, y sea en ti pecado”. Deuteronomio 24:14-15

Otra manera de amarlos, es respetando su dignidad y tratándolos como superiores a sí mismos, pues como cristianos, el estrato social no cuenta. Delante de Dios todos tenemos la misma importancia.

3Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; 4no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros”. Filipenses 2:3-4

También como empleadores, debemos

B. Servir a nuestros empleados, debido a que la base del liderazgo bíblico es el servicio(Dayton, 2005, 167).

26Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor,”. Mateo 20:26

7sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres, 8sabiendo que el bien que cada uno hiciere, ése recibirá del Señor,... 9Y vosotros, amos [empleadores], haced con ellos [empleados] lo mismo, dejando las amenazas, sabiendo que el Señor de ellos y vuestro está en los cielos, y que para él no hay acepción de personas”. Efesios 6:7-9

Así que los empleadores deben servir a sus empleados con humildad. Como jefes deben invertir tiempo y dinero en el bienestar y la capacitación de los empleados para el desempeño de sus labores y para que juntos puedan avanzar y ganar más. Ésta también es una manera de:

C. Animar a nuestros empleados, al igual que asegurarnos que los empleados sepan lo que se espera de ellos en el trabajo, ayudarlos a hacer su trabajo en excelencia, capacitándolos, escuchándolos y valorando sus esfuerzos.

Seguidamente, como empleadores, debemos:

D. Dirigir y pedirles resultados a los empleados, habiendo sido explícitos y claros en cuanto a la labor a desempeñar.

Pero si sucediera que un empleado no se está desempeñando satisfactoriamente y no puede o no quiere cambiar, puede llegar a ser necesario hacer un cambio de personal. Ore al respecto y revise si el prescindir de algún trabajador está sujeto a una justa causa. Le animamos a orar pidiéndole a Dios empleados idóneos, esto es sabiduría.

Por último, los empleadores que son empresarios deben tener un minucioso cuidado con las sociedades. Lea completo 2 Corintios 6:14-17.

14No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?”. 2 Corintios 6:14

No entre a ser parte de una sociedad impulsivamente, pues muchos que han violado este principio bíblico, no sólo han sufrido pérdidas económicas, sino que su corazón ha quedado seriamente lastimado. Muy pocas personas pueden considerarse para ser socios, incluso, si la persona dice ser creyente, usted debe orar y evaluar todas las implicaciones que tendrá conformar una sociedad.

Pero si aun decide conformar la sociedad, sea claro en sus posiciones, pongan por escrito lo que entienden y esperan de la sociedad, sus responsabilidades, funciones, partes, lo que asumen y lo que acuerdan. Este ejercicio evidenciará la transparencia y claridad de la sociedad y servirá, si es necesario, para disolverla más adelante.

5. Responsabilidad como empleados

Si como empleador tenemos el sumo ejemplo de Dios Padre como el Amo supremo, como siervo (empleado) tenemos el sublime ejemplo del Siervo perfecto en obediencia hasta la muerte, de nuestro Señor Jesús y como tipos de Cristo, encontramos en la Biblia muchos ejemplos de siervos de Dios, a través de los cuales podemos ilustrar una vida ejemplar como empleados.

Para dar un buen testimonio como empleado, un creyente debe honrar a su empleador, siendo fiel y absolutamente honesto, así como también a sus compañeros de trabajo y orando por todos ellos.

El profeta Daniel es un buen ejemplo de estas virtudes. Trabajaba en la corte del rey Darío en Babilonia como supervisor de los administradores del reino y fue ascendido a administrador de todo el reino, posteriormente.

"3 Pero Daniel mismo era superior a estos sátrapas y gobernadores, porque había en él un espíritu superior; y el rey pensó en ponerlo sobre todo el reino. 4 Entonces los gobernadores y sátrapas buscaban ocasión para acusar a Daniel en lo relacionado al reino; mas no podían hallar ocasión alguna o falta, porque él era fiel, y ningún vicio ni falta fue hallado en él. 5 Entonces dijeron aquellos hombres: No hallaremos contra este Daniel ocasión alguna para acusarle…” Daniel 6:3-5

La Biblia dice de Daniel, que era irreprensible, pues ...ningún vicio ni falta fue hallado en él” (Daniel 6:4), un hombre de:

A. Honestidad absoluta y ya hemos visto la importancia de ésta en la enseñanza anterior. También dice de Daniel que

B. “...era (b) fiel...” (Daniel 6:4). Igualmente, el empleado debe ser una persona fiel para realizar su trabajo en excelencia, esmeradamente y de buena gana, como lo ratifican las Escrituras:

5Siervos [empleados], obedeced a vuestros amos [empleadores] terrenales con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como a Cristo; 6no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios; 7sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres,...”.  Efesios 6:5-7

Dios nos manda a cuidar de los intereses de nuestros jefes:

18Quien cuida la higuera comerá su fruto, y el que mira por los intereses de su señor, tendrá honra”. Proverbios 27:18

Así como debe ser honesto y fiel el empleado también debe:

C. Honrar a su jefe respetándolo al dirigirse a él y evitando participar en chismes y burlas a sus espaldas, aun cuando esta persona no tenga un comportamiento “ideal.

17Honrad a todos. Amad a los hermanos. Temed a Dios. Honrad al rey [empleador]. 18Criados [empleados], estad sujetos con todo respeto a vuestros amos [empleadores]; no solamente a los buenos y afables, sino también a los difíciles de soportar”.   

1 Pedro 2:17-18

De alguna forma, la manera de honrar al jefe es de posible aplicación en relación a los compañeros de trabajo. El apóstol Pedro exhorta en el pasaje anterior a honrar a todos. Es cierto que la competitividad por los altos cargos, por los ascensos y demás obstáculos que encontramos de continuo en el ambiente laboral nos pueden amargar el carácter, pero como siervos de Dios, no debemos sucumbir ante esto y, más bien, debemos ser pacificadores y facilitadores de la comunicación en nuestro trabajo. Nuestro Señor Jesucristo recalcó bastante el valor del trabajo en sus parábolas, pues no hay un mejor lugar donde pueda ser puesta a prueba nuestra salvación que la forma en que desempeñamos nuestro trabajo.

Además, como dice Eclesiastés 3:22, debemos deleitarnos en nuestro trabajo, es decir, disfrutarlo. Podemos disfrutar de contentamiento en nuestro trabajo cuando somos fieles, honestos, obedientes y honramos a nuestros superiores, amamos y animamos a nuestros compañeros de trabajo y sabemos que Dios nos dará un ascenso cuando Él así lo decida y si esa es su voluntad(Dayton, 2005, 171).

6. El trabajo y el Día de reposo

En este momento es necesario recordar el quizás más olvidado y tergiversado mandamiento del Señor: “Acuérdate del Día de reposo para santificarlo” (Éx. 20:8). Muchos verdaderos creyentes tienen una gran confusión en este punto, quizás se deba a que casi todos hemos sido contaminados por la enseñanza romanista que deformó y falseó este mandamiento bajo el título de santificar las fiestasy explican que eso significa respetar y celebrar los días de festivos establecidos por dicha religión.

Yo sé que cualquier verdadero creyente medianamente ilustrado no cree en esa antibíblica mentira, pero tengan mucho cuidado hermanos, pues los hábitos que eso genera si que nos afectan, aunque no los percibamos con mucha claridad, y eso, debido a la confusión que genera el engaño y que hace que pasemos por alto lo importante: santificar el Día del Señor, esta es una de las razones por lo que muchos creyentes toman esta importante verdad de una manera tan liviana.

Recordemos que para los cristianos el domingo es el Día del Señor, pues ese día el Señor resucitó y desde entonces los apóstoles, y luego toda su iglesia se reúne para conmemorarlo cada domingo, si tuviéramos más tiempo para profundizar en este asunto, encontraríamos muchas otras razones para comprobarlo, pues hay evidencia masiva en la Biblia por la cuales vemos el cambio del Día de reposo del sábado al domingo.

Por otro lado es claro que un día tiene 24 horas, por lo tanto santificar el Día del Señor no es dedicar unas horas para asistir al culto dominical, pues no es la mañana del Señor, o el rato del Señor, es el Día del Señor.

Hemos crecido en una sociedad que no entiende la profundidad, el valor y la bendición que hay en este mandamiento, es por eso que el viejo hombre nos dice que no es malo dejar de congregarse uno que otro Día del Señor, sin embargo un hombre piadoso y comprometido con Dios, sabe que dejar de congregarse es realmente muy grave, pues quien lo hace peca deliberadamente contra el cuarto mandamientohermanos, nosotros necesitamos entender con claridad este asunto, pues es muy importante, y lo entenderemos con claridad al exponernos a las Escrituras, pues el Señor nos limpia con la Palabra:

25 … así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, 26 para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra. Efesios 5:25-26

No son las tradiciones, ni nuestro razonamiento, quienes nos pueden ayudar a entender con claridad este asunto, es la Palabra, pues ella nos purifica, ella limpia nuestra alma, pues nos convence de pecado. A la Palabra se somete el hombre piadoso tanto en la iglesia, como en el estudio y la oración privada.

También debemos entender que un mandamiento no es de cumplimiento opcional, sino que ¡es un mandamiento!, es decir, un mandato, no es un zona gris o un texto de difícil interpretación, nada de eso, es una orden precisa y directa del Señor y que no tenemos ninguna posibilidad de dejarla de cumplir, sin cometer un pecado contra Dios, y que si somos reincidentes en esa conducta pecaminosa es porque no hemos comprendido su gravedad, y esto nada tiene que ver con que el hombre, por encima del precepto del Señor, haya contraído compromisos laborales, familiares o de otro tipo.

Además de la Biblia que es muy clara en este aspecto, hay abundante literatura que habla de este tema, entre los muchos textos, el día de hoy podemos leer uno de J.C. Ryle (1816-1900), de su libro Cristianismo práctico.

El cristiano verdadero se esforzará por cumplir con su deber en cualquier lugar y posición donde se encuentre, y en hacerlo bien. Ya sea estadista, comerciante, banquero, abogado, mercader o granjero, intentará hacer su trabajo de tal manera que nadie pueda hallar ocasión para criticarle; pero no permitirá que este se interponga entre él y Cristo. Si descubre que su negocio [o empleo] está comenzando a dejarle sin domingosy a poner nubes entre él y el Cielo, dirá: “¡Alto! Hay un limite; has llegado hasta aquí, pero no irás más lejos: no puedo vender mi alma a cambio de posición, fama u oro”. [El cristiano, igual que lo hizo] Daniel, reservará tiempo para su comunión con Dios al precio que seaEn todo [él] descubrirá que se encuentra casi solo. Muchos se reirán de él y le dirán que a ellos les va bastante bien sin ser tan estrictos y particulares. [Pero el creyente no] les prestará atención; sino que mantendrá resueltamente el mundo a cierta distancia, cualquiera que sea la pérdida o el sacrificio que el hacerlo parezca conllevar. Escogerá más bien tener menos riquezas y prosperidad en este mundo, que la falta de prosperidad de su alma. Ser el único en este camino, e ir en contra corriente de los demás, requiere una inmensa abnegación”. J.C. Ryle en Cristianismo Práctico, p.333, Ed Peregrino.

Amados hermanos, de ninguna manera pretendo descalificar a alguien, ni poner en duda su fe en Cristo, ni les puedo decir que renuncien a su trabajo, sin embargo tampoco puedo decirles que lo que hacen está bien… sólo les pido que vayan delante del Señor y expongan su pecado con arrepentimiento; y si están verdaderamente arrepentidos, pídanle al Señor que les ayude a salir de esa conducta de pecado reincidente, amados hermanos, por favor revisen su corazón, esto es algo muy serio, están pecando de manera reincidente contra uno de los 10 mandamientos.

Pero a este cuarto mandamiento también lo debemos mirar desde otro ángulo, por favor reflexionen en la palabra de Dios que dice: no matarás, no cometerás adulterio, no hurtarás, no mentirás, o no codiciarás, son evidentes prohibiciones que nos llevan a no hacer nada de eso, y es lógico que también nos lleve a evitar pedirle a alguien más que lo haga, ¿puedo pedirle a otro que mate por mí, pues yo no lo hago, dado que no puedo pecar? ¿estamos de acuerdo en que ese sería un pecado el doble de perverso. 

Entonces cuando leo en la Biblia acerca del día de reposo “no harás en él obra alguna” (Ex. 20:10) nuestra conducta en este caso debe ser igual, tampoco debemos promover que algún otro lo haga, es más, si seguimos leyendo en ese mismo versículo veremos como el Señor, quien ya conoce nuestros corazones, le dió s claridad y amplitud a este mandamiento diciendo: “10 …no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. 11 Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó”. (Éx. 20:10-11).

En resumen, yo debo hacer todo lo posible por guardar el Día del Señor deleitándome en él, pero también debo cuidar el alma de mi prójimo y no llevarlo a pecar.

13 Si retrajeres del día de reposo tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamares delicia, santo, glorioso de Jehová; y lo venerares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras, 14 entonces te deleitarás en Jehová; y yo te haré subir sobre las alturas de la tierra, y te daré a comer la heredad de Jacob tu padre; porque la boca de Jehová lo ha hablado. Isaias 58:13-14

Por eso también debo hacer todo lo posible para que evitar que mi prójimo peque contra el Señor. Un fiel mayordomo del Señor no puede llevar a otro a pecar haciendo negocios con él en el Día del Señor, esto no es amar al prójimo, pues aunque sea un inconverso, nosotros no podemos promover su pecado, pues la ley de Dios es para todos, sean creyentes o no.

Recuerden que en el Juicio Final los inconversos escucharán todas las acusaciones en su contra, y entre todos sus pecados estará el no guardar el Día de reposo, y estoy seguro que ninguno de nosotros quiere ser el culpable de incentivar ese pecado entre ellos, y aunque somos salvos, seríamos tropiezo para los inconversos en ese punto especifico.

Pero peor aún si haces tropezar a un hijo de Dios.

6 Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar. ¡Ay del mundo por los tropiezos!, porque es necesario que vengan tropiezos, pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo!” Mateo 18:6-9

Sí tú guardas el Día de reposo como es debido, no haciendo negocios, ni comprando, ni vendiendo, ni haciendo encargos, ni transacciones, es decir, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabrassino dedicando todo el día a deleitarte en el Señor, además de beneficiarte, también estarás preservando de pecar a tu prójimo, ya sea creyente o no.

24 Ninguno busque su propio bien, sino el del otro31hacedlo todo para la gloria de Dios. 32 No seáis tropiezo ni a judíos, ni a gentiles, ni a la iglesia de Dios; 33 como también yo en todas las cosas agrado a todos, no procurando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos. 1 Corintios 10:24, 32-33.

Quizás estés pensando que estoy hilando muy delgado, y que me estoy yendo a un extremoante eso te debo decir algunas cosas: Estamos aquí para estudiar y comprender más profundamente las Escrituras, y mi labor es exponerlas delante de ustedes, sin embargo creo que es muy saludable que tengan dudas acerca de lo que oyen, por eso es conveniente que cada uno de nosotros dedique tiempo a estudiar la Palabra y orar, para que el Señor nos lave con la palabra y traiga convencimiento de la Verdad a nuestros corazones.

Por otro lado les puedo decir que también estamos aquí para que el Señor cambie nuestro corazón y ese cambio se evidencia en nuestra forma de vivir, es decir, que podamos seguir creciendo hacia la estatura de Cristosi alguno de nosotros lleva años congregándose y su vida no ha experimentado cambios, entonces hay algo que no está funcionando bien, pues claramente dijo el Señor “Yo soy el Caminoy un Camino es para avanzar, no para estar detenido, debemos caminar, debemos avanzar hacia la estatura de Cristo, y eso me lleva a recordar que la nuestra es una senda estrecha, cada día más estrecha, pues es todo lo contrario a lo que el mundo te propone, el mundo te guía por el camino ancho que lleva a la perdición, el mundo te dice haz lo que quieras, haz lo que te guste, sigue los dictados de tu corazón… “comamos y bebamos que mañana moriremos”… y es cierto, quien piensa así, mañana estará muriendo eternamente en el lago de fuego y azufre.

Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino todo lo contrario: “nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor”. (2 Co. 3:18)

¡Somos transformados hermanos, somos transformados! Eso dice la palabra de Dios, y es un verbo conjugado en tiempo presente somos transformados, es la misma palabra que usa Pablo en Romanos 12:2 No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”en este caso la agradable, buena y perfecta voluntad del Señor es seas trasformado, pues es una gran bendición para ti, es claro que todo lo que está escrito en la Biblia es para bien de nuestra alma, y que si leemos que debemos santificar el Día del Señor, es porque es una bendición para nosotros y ese un gran medio para nuestra transformación.

A todos nos gusta pensar que somos la excepción y decir continuamente: Eso no se aplica a mí” y empezar a sacar excusas en la mente y que por eso podemos hacer esto en contra de lo que Dios manda. Por esto es que quiero que entiendan el punto principal es: hacer la voluntad de Dios en  todo, incluso en cuanto a guardar el Día del Señor, pues su voluntad es buena, agradable y perfecta para cada uno de nosotros.

Sería irracional pensar que específicamente en ese punto, y que específicamente para alguien, el Señor se equivocó y que por eso ese alguien puede hacer lo contrario a la Palabra… si  eres tú ese alguien, tengo el deber de exhortarte a no vivir de la manera en que pienses que tú eres la excepción, en lugar de esforzarte por hacer lo que es prioridad para tu vida, que es seguir el mandato general de Dios, lo que se convierte en una gran bendición.

Si aun no estás convencido de ese pecado y persistes en él, te pido que revises tu mente y tu corazón, pues es claro que no dependes de Dios como tu proveedor, ni confías en el Señor, ni en sus estatutos en este punto, sino que dependes de ti mismo, y te puedo decir que cuando dependemos de nosotros mismos, estamos colgando de un hilo muy delgado y débil que es nuestra propia fuerza o nuestra propia inteligencia.

Por la gracia de Dios hemos entendido que la iglesia debe estar en permanente reforma, recuerden el lema reformada siempre reformándose, pero es muy importante entender que la iglesia no es un organismo independiente, la iglesia somos nosotros, es como cuando tu dices mi familia, no puedes pensar en ella como si tu estuvieras fuera de ella, y no puedes esperar que tu familia cambie, si tú no cambias, pues tú eres parte integral de ella, es lo mismo con la iglesia, pues cada uno de nosotros es parte de la iglesia, y la iglesia no se puede reformar independiente de nuestros corazones, pues el Señor ha puesto en nuestros corazones esa reforma que llevará a la iglesia a que continue reformándose, por eso la iglesia se estanca cuando no hay cambios en nuestros corazones, cambios que se evidencian en nuestra forma de pensar y en nuestra forma de vivir.

La reforma, es decir los cambios positivos según la palabra de Dios, nos dan evidencia de que la iglesia está viva, pues vemos que se está reformandopero hay muchas iglesias que están muertas, y muertos quienes allí se congregan, no hay ningún signo de vida, no hay cambios en sus corazones, sólo se ven cambios en los arreglos del salón donde se reúnen, a esos el Señor les dice, como a la iglesia de Sardis: “Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto” Apocalipsis 3:1. Mis hermanos, si nuestros corazones dejan de ser transformados, si salimos de aquí y nuestra vida sigue igual, la iglesia empieza a morir, y puede llegar a ser como la de Sardis.

Por eso hermanos, la iglesia avanza cuando hay santificación en nuestras vidas, pero, por favor, tengan mucho cuidado, pues estos cambios no pueden ser tomados como una obligación, aunque para un hombre piadoso lo son, esos cambios deben nacer de un corazón que ama a Dios y que quiere crecer hacia la estatura de Cristo, y eso se evidencia cuando asumimos con gozo, no de mala gana, ni con temores, las reformas que el Señor hace en nosotros, aunque sepamos que estamos tomando el Camino estrecho, y como dice J.C. Ryle, descubriremos que en esto estamos casi solos. Muchos se reirán de nosotros y nos dirán que a ellos les va bastante bien sin ser tan estrictos…

Gustad, y ved que es bueno Jehová; Dichoso el hombre que confía en él. Salmos 34:8

Amados hermanos, confiemos en el Señor, hagamos su voluntad, y nunca nos aflijamos o confundamos ante la necesidad de hacer cambios, sino que más bien vivamos con gozo nuestra reforma interna, pues sabemos que no podemos esperar compañía del mundo, pero nuestro buen Señor nos acompaña, ese mismo Señor Jesucristo que ha vencido al mundo y nos ha hecho a nosotros más que vencedores, recuerden que todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe(1 Juan 5:4)

57 Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. 1 Corintios 15:57 

7. Unas últimas notas sobre el trabajo

Unas últimas recomendaciones, que tanto empleadores como empleados deben tener en cuenta para forjar un carácter de administrador o mayordomo de los tesoros del reino de Dios en el área del trabajo.

1. En primer lugar, tanto los jefes como los empleados, deben orar unos por otros por dirección y ayuda de Dios al asumir las responsabilidades inherentes al trabajo. “La importancia y la prioridad de orar [radica en que] si usted no está orando constantemente, su trabajo está sufriendo” (Dayton, 2005, 170).

2. También debemos saber que la esfera del trabajo donde Dios nos ha colocado es el escenario para dar a conocer nuestra fe y ser testimonio, es decir, debemos tener una concepción espiritual del trabajo, donde no hay separación entre lo secular y lo sagrado, como muchos creyentes piensan hoy en día, y, por lo tanto, creen que no deben llevar su testimonio y sus creencias al lugar de trabajo. Este pensamiento está lejos del corazón de Dios, pues es Él quien nos ha dado nuestro empleo o empresa para un propósito. Eso sí, debemos ser respetuosos con el tiempo asignado a nuestra labor y, más bien, dar testimonio de lo que somos con un trabajo eficaz y bien realizado.

El trabajo bien hecho le da la oportunidad de decirles aquellos con quienes trabajamos acerca de la realidad de Cristo Jesús viviendo en nosotros. A medida que miramos nuestro trabajo desde la perspectiva de Dios, por un lado, el descontento se transformará en contentamiento al ver nuestro trabajo bien hecho y, por el otro, las tareas se volverán emocionantes al pensar que a través de nuestro testimonio podemos llevar a otros al Salvador(Dayton, 2005, 171).

3. En tercer lugar, nuestro trabajo debe ser ejecutado con diligencia y puntualidad. Lamentablemente, nuestra cultura latinoamericana en particular, se ha acostumbrado a la informalidad y las demoras, retrasando y posponiendo toda tarea para más tarde, algo que se ha conocido también como procrastinación. “La informalidad es contraria a la diligencia y a la puntualidad” (Dayton, 2005, 174). Le recomendamos que establezca estrategias para el manejo del tiempo y de sus tareas diarias para evitar llegar tarde, posponer las tareas o ser negligente.

4. Por último, debemos tener cuidado con la ambición. Ésta puede significar tener pasión por algo, ansias, deseos, anhelos, esperanzas..., pero la ambición puede tener dos caras. En sí, la ambición no es mala, pues debemos procurar tener metas. El problema es cuando esta ambición transgrede los límites de lo sensato y se torna en avidez, avaricia, codicia y egoísmo.

El límite de nuestra ambición debe ser el agradar a Cristo. Debemos tener un ardiente deseo de ser cada vez más fieles administradores de las posesiones y los dones que el Señor nos ha dado. En nuestro trabajo debemos esmerarnos en complacer al Señor, cumpliendo con nuestras responsabilidades de la mejor manera posible(Dayton, 2005, 173).

Recordemos que nuestro trabajo es para Dios, primeramente (Colosenses 3:23), entonces hagámoslo con diligencia para Él. Alguien nos contó el testimonio de Gerardo, un barrendero de las calles de nuestra ciudad. Sus calles eran las más limpias. Los transeúntes quedaban admirados de tanto celo. Un día, alguien le preguntó: Señor Gerardo ¿por qué usted barre las calles tan bien? Con un gesto de reverencia, respondió: Todos los días le pido a Dios que me ayude en mi trabajo y pienso: Si mi Señor volviese hoy y pasara por esta calle, yo quisiera que Él la encontrara bien limpia esta calle. Una motivación como ésta, debe ser la nuestra.

Nuestra meta al enseñar sobre el trabajo debe ser algo como lo que expresó el gran teólogo reformado, educador y diplomático, Abraham Kuyper (1837-1920):

Dondequiera que el hombre esté, cualquier cosa que haga, a cualquier cosa que aplique sus manos: El hogar, la agricultura, el comercio y la industria; o en cualquier cosa que aplique su mente: El mundo de las artes y la ciencia; en cualquier cosa que sea, él está constantemente delante del rostro de Dios; está empleado al servicio de Dios; tiene que obedecer estrictamente a su Dios; y sobre todo, su meta tiene que ser la gloria de Dios(Kuyper, 1983, 16).

Recuerde:
El Señor dijo: “Sed santos, porque yo soy santo” (1 Pedro 1:16). Así como Aquel que lo llamó es un Dios que trabaja (Juan 5:17), un fiel mayordomo del Señor trabaja con diligencia.... “Tal es la generación de los que le buscan,...” (Salmos 24:6).

8. Legado para mis hijos

Como ya hemos dicho, la mejor manera de transmitir a los hijos la enseñanza bíblica, luego de compartir este capítulo con ellos y analizar los pasajes bíblicos relacionados, es a través del ejemplo.

Aunque vivimos en un mundo peligrosamente igualitario, Dios ha dado diferentes funciones a los hombres y a las mujeres. Por esta razón, no debemos tratar a nuestros hijos e hijas de igual manera, pues luego será muy difícil asumir la diferencia. No se puede entrenar a los hijos a vivir de una manera y esperar que al casarse, sólo cambien el chip y empiecen a vivir bíblicamente de un día para otro.

A los hijos varones, debemos animarlos a salir de casa y trabajar desde muy jóvenes, a la vez que les enseñamos el valor del trabajo y fortalecemos su imagen como varón (sacerdote, cabeza y líder) y medio para proveer a su futura familia, y prepararse en todas las áreas para asumirla.

No debemos fomentar la pereza y el ocio en los hijos varones y mucho menos dejarnos influenciar por la cultura de hoy que ha creído el “mito de la adolescencia”, esa idea moderna de los años de adolescencia como un período para tontear y holgazanear o como unas vacaciones de la responsabilidad que termina alargándose hasta la edad adulta y que impide que los hombres se hagan responsables, maduros y comprometidos (Síndrome de Peter Pan).

Es la misma sociedad que anima a las mujeres a independizarse del hogar paterno tempranamente sin la compañía y protección de un esposo, la que incentiva y proporciona los medios para que los hijos varones permanezcan en el “hotel mamá”. Más bien, la Biblia hace un llamado a redefinir este tiempo como el trampolín de la vida para formar hombres piadosos.

También es importante que a la hora de escoger una carrera profesional u oficio, los dirijamos a orar para discernir la voluntad de Dios en este aspecto, según los dones y el llamado o vocación en ellos. La elección de una profesión u oficio no debe basarse únicamente en que produce mucho dinero o está de moda. Más bien, los padres piadosos dirigirán a sus hijos varones a seguir una vocación que glorifique a Dios.

Respecto a las hijas, algunos dicen que una mujer soltera es libre para trabajar y buscar empleo fuera del hogar o hacer lo que quiera mientras se casa, pero esto debería revaluarse a la luz de la Palabra y no de los tiempos actuales donde los padres incitan a sus hijas a ser independientes, autónomas (Autonomía: Auto: Propia y nomos: Ley, es decir, gobernadas por su propia ley) y a salir y vivir nuevas experiencias fuera de su casa. Una mirada integral y detallada a las Escrituras nos muestra que las mujeres estaban siempre protegidas bajo autoridad masculina y, cuando por alguna circunstancia se veían abandonadas, repudiadas o solas, su prioridad era buscar esta protección (Ver: Libros de Rut y Ester por ejemplo. Éstas buscaron la protección y cobertura de un pariente masculino Booz y Mardoqueo, los hermanos cuidando de sus hermanas solteras Levítico 21:3y protección del padre a sus hijas repudiadasLevítico 22:13, entre muchos otros ejemplos). No observamos en la Biblia ninguna base para la autonomía, independencia y necesidad de vivir experiencias que las jóvenes de hoy anhelan.

Aunque esto no es una explícita prohibición de estudiar o prepararse intelectualmente, pues es deber de una mujer ser instruida, culta, sabia y entendida en los tiempos que le ha tocado vivir; un padre sabio animará a su hija a ser su colaboradora en sus propios intereses con el fin de prepararla para ser la ayuda idónea del hombre que Dios tenga para ella o si ella tiene habilidades intelectuales, animarla a realizar estudios que le proporcionen herramientas para el mismo fin, pero en un ambiente de protección, pues padre e hija deben discernir lo insano e insalubre de un ambiente universitario para el carácter femenino y la desmedida ambición por adquirir conocimiento de la mujer actual que hoy es tendencia; “éstas siempre están aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad” (2 Timoteo 3:7).

La sujeción es un entrenamiento y si no es ejercitada desde su casa paterna tempranamente, será sumamente difícil y conflictivo hacerlo luego con un hombre que no conoce como a su padre, tras haber saboreado el éxito y la independencia.

Por su parte, la madre sabia compartirá y transmitirá a sus hijas, amor y entusiasmo por las labores hogareñas y las maneras femeninas, pues el principal escenario para poner en práctica el hermoso, íntimo, de una a una, e informal mandato para la mujer de Dios en Tito 2, es en la relación de las madres con sus hijas jóvenes, pues si Proverbios 31:10-31 es el modelo de una mujer de acuerdo a la voluntad de Dios, Tito 2:3-5 es “la mujer de Proverbios en acción”.

3 Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras,  no esclavas del vino, maestras del bien; 4que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos,  5a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada”. Tito 2:3-5 

La mujer tiene una gran responsabilidad frente a los hijos e hijas, pues cuando una madre trabaja fuera del hogar, ese será el ejemplo que les transmitirá a ellos y eso es lo que asumirán en sus propias vidas. Hemos visto con tristeza, que a partir de la revolución sexual y la liberación femenina del final de la modernidad; la entrada masiva de la mujer al mundo laboral dejó muchísimas familias destruidas e hijos abandonados (nuestra generación) que crecieron con madres ausentes del hogar, pues las que estaban presentes en el hogar, estaban muy frustradas e insatisfechas en casa por no poder “realizarse”, incitando a sus hijas a estudiar y liberarse para no repetir su historia. Por esta razón, es tan difícil que hombres y mujeres que fueron criados por madres trabajadoras fuera del hogar puedan entender la importancia y lo valioso de la presencia de la madre en él y el rol que Dios diseñó para ellas allí.

Por otro lado, las madres no deben transmitirle a sus hijas temor frente al futuro o la posibilidad de que el hombre que Dios tenga para ellas no pueda proveer para sus necesidades (inseguridad muy común hoy en día), más bien, deben enseñarles a confiar en el Señor y, por ende, en el futuro esposo que Dios ha elegido para ellas, pero sobretodo a saber estar satisfechas y ser buenas administradoras del hogar.

Scott Brown hace un fuerte llamado a los padres varones acerca del cuidado con sus hijas mujeres, en su libro Diseñada para la feminidad:

“La paternidad ejemplar es demostrada por un hombre que ama la visión celestial de la vida familiar y toma acción decisiva para crearla. Como cabeza de su hogar, él crea condiciones para que su hija pueda convertirse en lo que Dios la ha llamado a ser. El tiene una pequeña "esposa en entrenamiento" bajo su techo, quien necesita llegar a ser apta para su llamado. Un padre debe levantarse y proteger a su hija a través del conocimiento de Dios.

La tragedia está en que el mundo es muy efectivo en eclipsar a un padre y robarle lo que es hermoso y bueno de su hija. Las mentiras susurrantes acerca de una falsa liberación están alrededor de nosotros.

El mundo clama "liberación, liberación", pero no hay liberación. En casi cada esquina de nuestra cultura, hay un clamor de liberación: Liberación del orden de Dios para la masculinidad y la feminidad; liberación del discipulado y la alabanza; liberación de la feminidad y la modestia; liberación de la Iglesia y la relación con ella; liberación de la hermosura interna y la profundidad espiritual; liberación de los hombres y el servicio; liberación de la sumisión y la autoridad; liberación de quedarse en casa y vivir una vida quieta y reposada; liberación de la procreación de hijos y la visión multi-generacional; liberación de la esclavitud de enseñanza y discipulado personal de sus hijos; liberación del trabajo y producción centrados en el hogar y liberación de guiar a las mujeres jóvenes.

En pocas palabras, ella puede ser "liberada", pero también ella será despojada de todo lo que Dios ha declarado que es hermoso y bueno. Ella puede salirse con la suya, pero el Evangelio será comprometido porque, con el tiempo, ella descubrirá que esta clase de liberación casi la ha esterilizado. Su única protección de estas cosas es ser "llena con el conocimiento de su Voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual" (Colosenses 1:9).

Aquí está el corazón del asunto. Dios ha designado a los padres a proteger a sus hijas a través de su presencia personal y el discipulado y comunicación de su Conocimiento [...].

La Escritura indica que el hogar está diseñado para ser el lugar central donde las mujeres glorifican a Dios. Hacen esto a través de la obediencia a los mandatos de Dios al emplear sus talentos y cumplir sus llamados. Vital a su llamado es ser "una ayuda idónea" (Génesis 2:18). ¿Por qué entonces estamos entrenando a nuestras hijas hacia una carrera fuera del hogar? ¿por qué estamos enviando sus corazones y afecciones en una dirección diferente? ¿qué, si por el contrario, entrenamos a nuestras hijas para cumplir el papel bíblico de ayuda a un esposo? ¿qué, si las entrenáramos para ser ayudas idóneas? ¿qué, si verdaderamente confiamos en el patrón bíblico para nuestras jovencitas y, deliberadamente, las preparamos para eso y solamente para eso? Está su corazón sobrecogido de temores del "¿qué pasará?"; "¿qué, si ella no se casa?"; "¿qué si ella tiene una pasión por...?" o "¿qué, si su esposo muere o no responde?". Cuando se haga estas preguntas, debe recordar que desde los días de Adán y Eva, Dios se ha encargado de los temores de la humanidad y del “¿y qué, si…?".

Él ha provisto para su pueblo a través de las promesas en su Palabra. Debemos confiar en sus instrucciones y, mientras tanto, recordemos que Él "suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria" (Filipenses 4:19). ¡Depende de nosotros entrenar a nuestras hijas de acuerdo al glorioso diseño de Dios! ¡Depende de nosotros el ayudarlas a amar las maneras de una mujer! Depende de nosotros ayudarles a prepararse completamente para ser una bendición a un esposo como su "ayuda idónea"” (Brown, 2012 o www.ncfic.org).

Amados hermanos, no confundan la función de un papá con la de un déspota que fríamente ordena y espera cumplimiento, es mucho más que eso, una de las funciones de un papá piadoso es trasmitir el amor de Dios a sus hijos, es mostrarles ese camino al cielo que el mundo pretende ocultarles, y eso va mucho más allá de las palabras, pues como ya lo hemos dicho antes “los hijos no aprenden, los hijos imitan” y es por eso que su conducta debe ser ejemplar, debe tratar y dirigir a su esposa con tanta amorosa suavidad y firmeza, que su hija piense “yo quiero casarme con un hombre como mi papá”. La conducta del padre es fundamental en la formación del carácter de los hijos, y esa es una gran responsabilidad en la cual necesitamos la ayuda del Señor, para ser un buen ejemplo y para formar a nuestros hijos con amor, pues ese equilibrio entre firmeza en el entrenamiento, y cariño en las relaciones sólo lo puede proveer el Espíritu Santo.

De corazón, rogamos a Dios que los varones, puedan ver esto como un urgente llamado a proteger y dar “honor a la mujer como a vaso más frágil” (1 Pedro 3:7) y, las mujeres, verlo como una "amorosa protección" de nuestro clemente Padre celestial y no como una gravosa prohibición. El Señor ha dicho en su Palabra que sus mandamientos no son gravosos ni difíciles de cumplir (Deuteronomio 30:11 y 1 Juan 5:3); la dificultad radica, más bien, en que tenemos tres enemigos muy fuertes: El diablo, el mundo y nuestra propia carne (concupiscencia), ese remanente de pecado que nos es hostil; pero nosotros tenemos una promesa gloriosa y es que “todo lo podemos en Cristo que nos fortalece” (Filipenses 4:13). Creamos que podemos obedecer en el poder de nuestro Dios y vivir y deleitarnos en sus amorosos y protectores preceptos y mandamientos.

Oremos

Amado Señor hoy venimos a Ti sabiendo que eres Tú quien nos ha puesto en esta tierra, quien nos ha visto caminar en nuestras concupiscencias, pero también quien nos ha salvado del pecado, quien nos ha hecho parte de tu iglesia y quien nos tiene preparadas moradas celestiales para la eternidad.

Confiando en tu amor y tu misericordia y no en nuestras escasas fuerzas, nos dirigimos a Ti con la esperanza puesta en que Tú que has empezado la buena obra, la perfeccionarás hasta el final.

Por eso Padre, te pedimos que nos ayudes a cambiar tantas cosas en nuestra vida, cosas tan grandes como montañas difíciles de mover, pero Señor, si Tú has vencido al mundo, si Tú dices que la fe mueve montañas, por favor mueve esas montañas que impiden a tus hijos avanzar, de tal manera que podamos crecer hacia la estatura de Cristo… Por favor Señor, mueve esas montañas.

Bendícenos para que nosotros podamos orientar bíblicamente a nuestros hijos, de manera diferenciada a los varones de las niñas.

Que tu Santo Espíritu esté siempre con nosotros, que nos de  sabiduría para entender tu Palabra y determinación para cambiar lo que sea necesario en nuestra vida.

Todo esto te lo pedimos en el nombre de nuestro amado Salvador.

Amén.

 

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