13. Planificación financiera 3 —Planificando el futuro—


 

13. Planificación financiera 3

—Planificando el futuro—               

10Los días de nuestra edad son setenta años; y si en los más robustos son ochenta años, con todo, su fortaleza es molestia y trabajo, porque pronto pasan, y volamos... 12...Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría”. Salmos 90:10 y 12.
 La historia de Lot

 Antes de iniciar con la enseñanza de hoy, les contaré la historia de Lot, por quien podemos aprender como no debe actuar un fiel mayordomo del Señor. Lot era sobrino de Abraham, y salió junto con él de la tierra de Ur de Caldea hacia la tierra de Canaán, y bendijo Dios a Abraham así:

 Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. 3 Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra”. Genesis 12:2-3

 Y esa bendición, nos hace pensar que Lot estaba incluido, pero si continuamos estudiando su vida veremos que esa bendición era exclusiva para Abraham.

 En el capítulo 13 de Génesis leemos que Abraham y Lot tenían mucho ganado, y

 6 … la tierra no era suficiente para que habitasen juntos, pues sus posesiones eran muchas, y no podían morar en un mismo lugar. 7 Y hubo contienda entre los pastores del ganado de Abram y los pastores del ganado de Lot…”. Génesis 13:6-7 

 Entonces Abraham viendo esto le dijo a Lot que debían separarse para evitar altercados, y le permitió a Lot que escogiera la tierra que deseara y Abraham se iría en la dirección contraria.

 10 Y alzó Lot sus ojos, y vio toda la llanura del Jordán, que toda ella era de riego, como el huerto de Jehová, … 11 Entonces Lot escogió para sí toda la llanura del Jordán; y se fue Lot hacia el oriente, y se apartaron el uno del otro”. Génesis 13:10, 11

 Así que Lot escogió la tierra más bonita, la más fértil, la que a sus ojos era la mejor tierra, pero nunca se nos dice que Lot consultó al Señor para hacer esa elección.

 La tierra que Lot escogió, aunque era fértil y hermosa estaba habitada por malvados pervertidos que según dice la Biblia “eran malos y pecadores en gran manera” (Gn. 13:13) y era tan evidente su pecado que Isaías habló así de ellos:

 9 La apariencia de sus rostros testifica contra ellos; porque como Sodoma publican su pecado, no lo disimulan. ¡Ay del alma de ellos! porque amontonaron mal para sí”. Isaias 3:9

 Y en compañía de esa gente vivió Lot, en una tierra rica y prospera, en donde no debían hacer mucho esfuerzo para conseguir el sustento, y eso los llevó a la ociosidad, a la perversidad, y al egoísmo, pues sólo pensaban en su propio bienestar.

 49He aquí que esta fue la maldad de Sodoma tu hermana: soberbia, saciedad de pan, y abundancia de ociosidad tuvieron ella y sus hijas; y no fortaleció la mano del afligido y del menesteroso”. Ezequiel 16:49

 Y así vivió Lot en medio de ellos, y lo siguiente que sabemos de él fue que en una guerra entre 9 reyes de esa región, fue capturado él junto a su gente y sus bienes, ante eso Abraham reaccionó a favor de su sobrino.

 14 Oyó Abram que su pariente estaba prisionero, y armó a sus criados, los nacidos en su casa… 16 Y recobró todos los bienes, y también a Lot su pariente y sus bienes, y a las mujeres y demás gente”. Génesis 14:14,16

 Y una vez rescatado ¿saben que hizo Lot? Volvió a Sodoma, desaprovechando una oportunidad para reflexionar acerca de estar viviendo rodeado de impíos… la siguiente vez que lo encontramos en las Escrituras es cuando llegaron los ángeles para darle aviso de la destrucción de Sodoma.

 1 Llegaron, pues, los dos ángeles a Sodoma a la caída de la tarde; y Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma. Y viéndolos Lot, se levantó a recibirlos, y se inclinó hacia el suelo”. Génesis 19:1

La historia relata que Lot los recibió en su casa y en la noche todos los varones sodomitas fueron a tomar violentamente a los ángeles para tener relaciones con ellos, Lot se negó a entregarlos y los sodomitas porfiaron con violencia tratando de romper la puerta, pero los ángeles “hirieron con ceguera” (Gn. 19:11) a los sodomitas, de tal manera que se desorientaron. De ese calibre era la perversión de los habitantes de esas tierras, y Lot vivía con ellos.

Lot, su mujer y sus hijas, por la misericordia del Señor, fueron sacados de Sodoma prácticamente a la fuerza por los ángeles, antes de la destrucción, y ya cuando iban en camino de salida de la ciudad…

16Y deteniéndose él [Lot], los varones asieron de su mano, y de la mano de su mujer y de las manos de sus dos hijas, según la misericordia de Jehová para con él; y lo sacaron y lo pusieron fuera de la ciudad”. Genesis 19:16

Esas palabras “y deteniéndose Lot” nos muestran la gran indecisión del corazón de este hombre, pues él no quería dejar su vida en esa ciudad del pecado.

Sin embargo los ángeles los tomaron de la mano y los sacaron de esa zona de destrucción, y fueron claros en que no debían mirar para atrás, pero la mujer de Lot lo hizo y pereció al instante convertida en una estatua de sal, nuestro Señor Jesús nos dice:

32 Acordaos de la mujer de Lot. 33 Todo el que procure salvar su vida, la perderá; y todo el que la pierda, la salvará”.  Lucas 17:32-33

Así podemos entender que ella miró para atrás añorando su antigua vida, su casa, sus bienes y sus amigos en Sodoma y se resistía a dejarlos, esa mirada hacia atrás era una inclinación a regresar, despreciando la misericordia de Dios que la había salvado de una muerte segura, esa estatua de sal nos sirve de advertencia contra la apostasía… espero que todos nosotros, los aquí presentes, no seamos como la mujer de Lot, es decir, de los que retroceden para perdición. (He. 10:39)

Y como siempre, a lo largo de las Escrituras encontramos el gran amor de Dios por sus hijos, es así como leemos que el Señor se acordó de Abraham y por eso envió a Lot fuera de la ciudad de la destrucción, es un acto del gran amor de Dios hacia Abraham.

29 Así, cuando destruyó Dios las ciudades de la llanura, Dios se acordó de Abraham, y envió fuera a Lot de en medio de la destrucción, al asolar las ciudades donde Lot estaba”. Genesis 19:29

Lo siguiente que sabemos de Lot y sus hijas es que se refugiaron en una pequeña ciudad llamada Zoar, pero Lot tuvo miedo de quedarse allí y se fue al monte en donde habitó en una cueva con sus dos hijas.

Estando Lot y sus hijas aislados de todo contacto humano, sus hijas pensaron que no habían más hombres en la tierra, y que por eso nunca tendrían descendencia, así que planearon acostarse con su padre, para obtener descendencia, y aquí encontramos en ellas, un corazón de mujer con un reclamo parecido al que Raquel le hace a Jacob.

1 Viendo Raquel que no daba hijos a Jacob, tuvo envidia de su hermana, y decía a Jacob: Dame hijos, o si no, me muero”.  Genesis 30:1

Después de estas relaciones incestuosas ambas hijas de Lot concibieron de su padre.

36 Y las dos hijas de Lot concibieron de su padre. 37 Y dio a luz la mayor un hijo, y llamó su nombre Moab, el cual es padre de los moabitas hasta hoy. 38 La menor también dio a luz un hijo, y llamó su nombre Ben-ammi, el cual es padre de los amonitas hasta hoy”. Genesis 19:36-38

Nos desconcierta la vida de Lot, un hombre que era sobrino de Abraham, de su misma sangre, pero engendró de sus dos hijas a dos pueblos enemigos de Dios, ambos son acusados de deshonrar e insultar a su pueblo, así que el Señor de los ejércitos dicta sentencia contra ellos:

8Yo he oído las afrentas de Moab, y los denuestos de los hijos de Amón con que deshonraron a mi pueblo, y se engrandecieron sobre su territorio. 9 Por tanto, vivo yo, dice Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, que Moab será como Sodoma, y los hijos de Amón como Gomorra; campo de ortigas, y mina de sal, y asolamiento perpetuo; el remanente de mi pueblo los saqueará, y el remanente de mi pueblo los heredará”.  Sofonías 2:8-9 

En resumen la vida de Lot no es lo que esperamos de un hombre de Dios, primero decidió vivir en una tierra muy bonita y fértil, pero no le importó estar rodeado de perversos pecadores. Después de ser rescatado por Abraham, desprecia la oportunidad de corregir su rumbo e irse a vivir a otra parte, pero no, vuelve a Sodoma. Luego es sacado casi a la fuerza por los ángeles de la ciudad de la destrucción, y en la salida vemos que Lot estaba casado con una mujer incrédula, que tenía su corazón en la maldita ciudad de Sodoma. Más adelante decide ir a refugiarse en la pequeña ciudad de Zoar, pero por miedo se va a vivir a una cueva al monte con sus dos hijas, y sus dos hijas, quienes fueron criadas según las costumbres de Sodoma, emborrachan a Lot y tienen relaciones incestuosas con él, y de ese gran pecado nacen Moab y Amón, los padres de dos pueblos enemigos de Israel, y su historia se pierde, no se sabe más de él, sólo cuando el apóstol Pedro lo menciona en su segunda carta.  

6 y si condenó por destrucción a las ciudades de Sodoma y de Gomorra, reduciéndolas a ceniza y poniéndolas de ejemplo a los que habían de vivir impíamente, 7 y libró al justo Lot, abrumado por la nefanda conducta de los malvados 8 (porque este justo, que moraba entre ellos, afligía cada día su alma justa, viendo y oyendo los hechos inicuos de ellos), 9 sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio”. 2 Pedro 2:6-9

Si no fuera porque vemos que la Biblia nos muestra que Lot fue justificado, tendríamos muchas razones para pensar lo contrario, y ese el punto que debemos considera esta mañana. Hermanos, todos tenemos que reaccionar, pues es posible que la mayoría de los aquí presentes seamos salvos, igual que Lot, pero es evidente que Lot no vivió una vida para la gloria del Señor.

¿Queremos vivir como Lot? ¿Queremos vivir en una permanente aflicción de nuestra alma, como Lot? ¿Queremos dejar una descendencia enemiga del pueblo de Dios, como Lot?

Hermanos, casi todos nosotros estamos cerca, muy cerca, de ser llamados a la presencia del Señor, en los últimos meses dos personas de esta congregación ya no están en esta tierra, y nosotros estamos en fila, estamos en un momento en el cual todavía podemos arrepentirnos y cambiar nuestra forma de vivir, con el objetivo de dar la honra al Señor.

Muchas características de este mundo actual nos llevan a pensar que estamos viviendo en una Sodoma moderna, pues en los últimos años, se ha vuelto “natural la homosexualidad”, y hoy la admitimos como si fuera una forma de vida aceptable, pero la palabra de Dios explícitamente la condena, en cambio, nosotros los creyentes vivimos como Lot, en medio de ellos, sin preocuparnos por sus almas, y tomo este ejemplo pues es el que trae el texto, pero igual sería con cualquier otro tipo de pecado, y no es que no podamos acercarnos a ellos porque nos contagian de su pecado, no es eso sino todo lo contrario, debemos acercarnos a ellos y hablarles de su pecado, de que necesitan arrepentirse y rogar por su alma, pues están al borde del abismo del lago de fuego y azufre, ¿no es esa una muestra de amor por ellos?

Hoy vivimos en la ciudad de la destrucción, y no es el momento de tolerar los pecados groseros frente a nosotros, es el momento de hablar de arrepentimiento, es el momento de cambiar muchas de nuestras conductas que nos llevan a convivir en esta nueva Sodoma… sabemos que nosotros no podemos darle convicción de pecado a nadie, pero si podemos demostrarles nuestro amor haciéndoles caer en cuenta de sus pecados, y sobre todo, nuestra vida debe ser un testimonio del amor de Dios, para darle así la honra al Señor.

¿O vamos a seguir viviendo como Lot?
Oremos
Amado Señor, como siempre nos congregamos en tu presencia agradecidos por tu amor, por habernos permitido estar hoy juntos como iglesia para darte la honra y la gloria, como tu pueblo redimido, como ovejas de tu prado.
Pero siempre tenemos en nuestros corazones esa desazón de saber que muchas cosas en nuestras vidas no están bien delante de Ti, que por más que nos alejemos, el pecado nos alcanza, y que nunca alcanzaremos la perfección en esta tierra, pero aun así queremos caminar más alto en el camino de la santificación, por eso amado Padre te pedimos que nos ayudes en esa tarea, así como el Ángel tomó a Lot de la mano hasta sacarlo de la ciudad de la destrucción, así mismo toma nuestras manos y y no nos sueltes hasta cuando estemos seguros eternamente a tu lado.
Y así Señor, aferrados a tu mano, guíanos por este camino lleno de trampas y tentaciones, dispuestas para hacernos caer, cuida de nosotros que somos tu pueblo, no por nosotros que nada somos, sino por tu amor y tu misericordia.
Permítenos vivir de tal manera que demos el mejor testimonio de tu amor, tanto a creyentes como a impíos, y nunca permitas que miremos hacia atrás como la mujer de Lot.
Ayúdanos Señor te lo pedimos en el nombre de nuestro amado Salvador Jesucristo. Amén.
Les recuerdo que el planificar es la cuarta característica de un mayordomo o administrador de las finanzas del reino de Dios; en la enseñanza de hoy tendremos en cuenta tres aspectos muy importantes, que te mostrarán si en realidad tu corazón está alineado con la voluntad del Señor.
Las siguientes son responsabilidades y decisiones que debemos tomar a un nivel más avanzado, a la par que vamos saliendo de cualquier conducta en contra de la mayordomía bíblica y organizando nuestras finanzas actuales, según la dirección de la Palabra.
1. Finanzas cerradas 2. La jubilación o retiro 3. Planificando nuestra partida
1. Finanzas cerradas
En las enseñanzas anteriores (11 y 12) vimos que planificar nos permite ayudar y ser bendición para otros, pero ¿qué pasa si a medida que aumentan los ingresos, éstos sólo se destinan a incrementar el consumo personal? La respuesta es simple.
Nunca tendremos para ayudar o compartir con otros y estaremos viviendo en un estilo de vida de “finanzas abiertas” y cualquier aumento financiero que llegue a nuestra vida, servirá solamente para alimentar la avaricia y la codicia.

Debemos cuidarnos de eso, pues “10El que ama el dinero, no se saciará de dinero; y el que ama el mucho tener, no sacará fruto. También esto es vanidad. 11 Cuando aumentan los bienes, también aumentan los que los consumen”. Eclesiastés 5:10-11

Por el contrario, un estilo de vida de “finanzas cerradas” conduce a la oración e intimidad con Dios para descubrir el propósito específico de la sobreabundancia. Cerrar las finanzas supone establecer límites razonables, de modo que nuestras posesiones materiales nunca estén por encima de la voluntad de Dios. Significa, en última instancia, definir nuestro estilo de vida conforme al propósito de Dios para nosotros.
Por esta razón, en este proceso de planificación financiera ha llegado el momento de preguntarnos ¿cuánto es suficiente? La manera de saberlo debe salir del ejercicio de presupuesto que hemos desarrollado a partir de la enseñanza anterior.
Como mencionamos, al establecer un presupuesto, generalmente, surgen estos resultados: El estado actual, que nos indica nuestra situación presente, y un presupuesto real y otro ideal. El real es el que está de acuerdo a nuestros ingresos reales actuales. El ideal es la meta a la que queremos llegar, supliendo para las necesidades, obligaciones, deseos (anhelos), y proyectándolo a un futuro con límites establecidos.
Teniendo claramente establecido el presupuesto, podemos llegar a una cifra o suma de dinero suficiente para suplir nuestras necesidades, con esa cifra cerramos nuestras finanzas, de tal manera que todo lo que llegue por encima de esa cifra será destinada a la obra del Señor, eso implica una constante comunicación con Él para recibir sus ordenes acerca de la superabundancia que nos ha enviado.
Cuando hemos establecido el límite de nuestras necesidades, obligaciones, deseos (anhelos), lo siguiente es tener una mente y un corazón preparados en caso de que el Señor tenga en su plan depositar dinero u otros bienes en nuestras manos para que, administrándolos fielmente según su Voluntad, seamos canales para llevar a cabo sus propósitos en el mundo, pero, especialmente, para su Reino.  Los recursos que el Señor provee para su Reino no pueden ser conducidos por canales obstruidos que no permiten su flujo, ni tampoco por canales con grandes escapes por donde se pierden los recursos por tener un estilo de vida de finanzas abiertas.
Es muy importante que al momento de cerrar las finanzas tengamos los ojos puestos en la vida eterna y no en las vanidades de esta tierra, recuerde que 14... Dios traerá toda obra a juicio,...” (Eclesiastés 12:14). Por esto, nuestro consejo es que viva su vida, de una manera modesta, frugal[1] e invirtiendo la mayor cantidad de tiempo, energía y recursos haciendo tesoros en el cielo.
Satanás, el mundo y el pecado buscan convencer a los creyentes de que un presupuesto es algo restrictivo, que ejerce excesivo control sobre sus vidas, pero en realidad, un estilo de vida de finanzas cerradas provee libertad porque así somos nosotros quienes decidimos, bajo la dirección del Espíritu Santo, donde deben ser usados los recursos porque estos están a nuestro servicio. Recordemos las palabras del apóstol Pedro:
15Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos; 16como libres, pero no como los que tienen la libertad como pretexto para hacer lo malo, sino como siervos de Dios1 Pedro 2:15-16.
Además, no sólo trae libertad en el sentido mencionado, sino para:
A. Cumplir el propósito específico de Dios para cada uno.
4según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él,...”. Efesios 1:4
Desde antes de la fundación del mundo, Dios tiene un plan para cada ser humano (Efesios 2:10). El principal propósito es que todo lo que hagamos sea para glorificarlo y exaltarlo a Él. La palabra de Dios nos guía en este fin, así como en ese propósito específico e individual con cada uno de nosotros y Él nos dirige para que el plan que ha delineado para nuestra travesía en la tierra sea cumplido.
Así que necesitamos buscar honestamente su dirección a través del Espíritu Santo acerca del nivel o estilo de vida financiero que Dios quiere que tengamos para su propósito con nosotros. Por lo específico de esto y del llamado de cada persona, no debemos determinar nuestro estilo de vida ni compararnos con nadie: Familiares, amigos, vecinos, hermanos de la congregación a la que asistimos y, mucho menos, con los modelos que nos presenta la sociedad en la que vivimos. Muchas veces, el compararnos con el nivel de vida de otros, es usado como una justificación para gastar más de lo que debemos, pero el resultado termina siendo el descontento, la envidia y la codicia, y peorn, las deudas.
Acerca de un estilo de vida inspiracional[2] seguramente has escuchado: “la gente compra cosas que no necesita, con dinero que no tiene, para impresionar a gente que le desagrada” (Dayton, 2005, 233)[3] y podríamos agregarle, para parecerse a gente que no es real, pues la publicidad y los medios de comunicación nos animan a gastar de acuerdo a unos estereotipos que ellos imponen para desarrollar cada vez más el consumismo propio de la posmodernidad que vivimos, prometiéndonos vivir un sueño falsificado para llenar los vacíos de nuestro corazón.
Y en esto hermanos debemos tener mucho cuidado, pues ahora que vivimos en una época de comunicación inmediata, en donde a tu pantalla personal (tu celular) te llegan las indicaciones de como debe ser un estilo de vida exitoso (inspiracional), por medio de ciertas personas, denominadas influencers, que muchas veces ni siquiera deben hablar, pues con el simple hecho de mostrar la marca de zapatos que usan, los lugares que frecuentan o el auto que manejan, nos quieren hacer pensar que la clave del éxito está en esos objetos, pues crean una narrativa que presenta un estilo de vida deseable, asociada sólo a objetos o servicios que representan estatus y exclusividad, es decir, un estilo de vida fundamentado en “lo muy poco” que dijo nuestro Señor Jesús en Lucas 16:10.
En contraste, la Biblia dice que no nos amoldemos a este mundo:
2No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento,...”. Romanos 12:2a
Somos únicos delante de Dios y la única y exclusiva persona a la que debemos anhelar parecernos para complacerlo, es a nuestro Señor Jesucristo. Él es el modelo a seguir en esta tarea de cerrar  nuestras finanzas (Juan 13:15).
1Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados”. Efesios 5:1
B. Llevar una vida más simple
El mundo nos dice que entre más tenemos más somos, es decir, basa nuestra identidad en lo que poseemos o hemos conseguido. Por su parte, la palabra de Dios nos dice que nuestra identidad está fundamentada en lo que Dios ya ha dicho, que somos hijos de Dios y coherederos con Cristo (Romanos 8:17). Somos ciudadanos del reino de Dios (Filipenses 3:20), o sea que estamos de paso por esta tierra (Hebreos 11:13) y así debemos comportarnos.
Una anécdota relata que, en una oportunidad, un viajero visitó a un hombre muy sabio. Cuando entró en su habitación notó lo austera de ésta y le preguntó por qué tenía tan pocas cosas, a lo que éste respondió con una pregunta: ¿y por qué usted sólo lleva ese poco equipaje? El visitante respondió: Porque estoy de viaje. El sabio agregó: Yo también.
El manual de Conceptos Financieros Crown dice que la mayordomía o administración “demanda tiempo, atención y dinero para mantenerla. Poseer demasiadas cosas nos exige tanto tiempo o dinero que daña nuestra relación con el Señor y con nuestra familia. Una vida simple y tranquila es el ambiente ideal para que podamos invertir suficiente tiempo para alimentar nuestra relación con el Señor” (Dayton, 2005, 232).
Esto no quiere decir que no podamos tener abundantes finanzas, sino que debemos saber lo que esto nos demanda y mantener en orden las prioridades porque si las posesiones empiezan a deteriorar nuestra relación con Dios y a competir por su Señorío, debemos evaluar si estamos afanados porque hacemos las cosas en nuestras fuerzas y no en la voluntad de Dios. La Escritura nos dice:
6Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios  en toda oración y ruego, con acción de gracias”.  Filipenses 4:6
C. Entender lo verdaderamente importante
El rey Salomón ha sido conocido como el hombre más rico de la historia, así que tenía la autoridad para evaluar si la acumulación de riquezas traía la verdadera satisfacción en la vida y llegó a la conclusión expuesta en todo el libro de Eclesiastés que puede resumirse así:
“Vanidad de vanidades,... todo es vanidad”. Eclesiastés 12:8.
La palabra vanidad significa en hebreo soplo o vaho, es decir, algo vacío y fugaz (VRV, 1977, 694). Así que nada en el mundo, ni el éxito, ni las riquezas, entre otros, puede superar el valor de nuestra relación con Dios, esa que nos ha proveído la salvación a través de la obra de Jesucristo; mucho menos sustituirla. “El éxito económico no significa nada si no conocemos y servimos a Jesucristo” (Dayton, 2005, 233).
Aumentar las riquezas y gastarlas pensando sólo en nosotros mismos, no satisface nuestras necesidades espirituales y aunque los bienes materiales pueden durar muchos años, el alma puede ser pedida esta misma noche, generando aquí un límite físico y jurídico para la posesión de las riquezas. Hay cosas verdaderamente placenteras, que el hombre puede disfrutar en este mundo sin que sea una conducta pecaminosa, pero no pueden convertirse en los únicos objetivos.
36Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?. Marcos 8:36
D. Evitar la codicia y la avaricia
Ya sabemos lo que significa codicia y avaricia. Por eso podemos entender que una economía de finanzas cerradas, es una gran protección contra esos pecados, pues para los que tienen mucho será más difícil desprenderse de la sobreabundancia y para los que tienen poco, será difícil no codiciar. Esto tiene mucho que ver con el contentamiento.
Así, el no poner límites económicos con unas finanzas cerradas, interferirá con la vida espiritual, alejándonos de la voluntad de Dios.
5Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré; 6de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre”. Hebreos 13:5-6
Recordemos como el joven rico descrito en Lucas 18 sufría de avaricia (apego a sus riquezas), eso lo llevó a darle prioridad a su dinero antes que a Dios, de tal manera que no pudo renunciar a ese ídolo para seguir a Jesucristo.
Y la Biblia es rica en estos ejemplos, en Lucas 12 encontramos la parábola del rico insensato donde surge el problema de la codicia y la avaricia, juntas. Él quería tener más y más para poner su tranquilidad en las riquezas. Como no tenía un límite a su estilo de vida, es decir tenía unas finanzas abiertas, su percepción se nubló cuando acumuló muchas riquezas y se equivocó gravemente, pecando en la destinación del excedente.
Debemos ponerle un límite a nuestro estatus de vida y parar porque, si no lo hacemos, caeremos en el “síndrome de un poquito más”. “Dicen que cuando le preguntaron a Rockefeller cuánto era suficiente para él [siendo el hombre más rico del mundo], miró a quien lo entrevistaba y le dijo: ‘Un poquito más’” (Dayton, 2005, 264). Ponerle límites, a nuestra ambición económica nos ayudará a sentirnos satisfechos y agradecidos.
No hay problema en obtener mayores riquezas, mientras no ocupen el lugar que le corresponde a Dios en nuestro corazón ni dependamos de ellas.
10No confíes en la violencia, ni en la rapiña, no os envanezcáis, si se aumentan las riquezas, no pongáis el corazón en ellas”. Salmos 62:10
Por ejemplo, un automóvil puede ser una bendición de Dios para la familia (transporte, servir a los demás, trabajar, entre otros), pero también puede ser una eficiente herramienta para alejarnos de Dios. La diferencia la hace la respuesta a esta pregunta: ¿Dónde está el corazón? Si nuestro corazón está en el reino de Dios y Él es el dueño de ese auto, será un motivo de gratitud y una oportunidad de testificar de Cristo y demostrar el amor de Dios.
E. Vivir en contentamiento
Como ya lo vimos en la enseñanza 9: La doctrina del contentamiento, el contentamiento se deriva del gozo o alegría que es un fruto del Espíritu Santo en los creyentes. Por lo tanto, no se nace con él, sino que se adquiere. Por esta razón, debemos diferenciarlo de la felicidad o diversión, las cuales dependen de las circunstancias que nos rodean.
En el caso de Pablo, las circunstancias no determinaron su contentamiento:
11No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. 12Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. 13Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. Filipenses 4:11-13 
6Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento 7porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. 8Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto”. 1 Timoteo 6:6-8
Parafraseando a Howard Dayton en su libro Conceptos financieros Crown, encontramos que la palabra contentamiento se menciona siete veces en la Biblia, de las cuales, seis tienen que ver con dinero. El autor explica que para alcanzar el  contentamiento debemos
1) Conocer lo que Dios espera de un mayordomo o administrador. 2) Cumplir fielmente los requisitos que Dios manda y, 3) confiar en que Dios hace su parte, pero debemos tener cuidado porque con sólo saber estas verdades, no viene el contentamiento, sino con vivirlas. Dayton agrega que no debemos confundir el contentamiento bíblico con la pereza, la complacencia, la insensibilidad social o la apatía y, mucho menos, con el conformismo.
Tener unas finanzas cerradas nos ayuda a vivir en contentamiento, el cual “implica el tener paz interior y una actitud que acepta lo que Dios ha escogido para nuestro nivel de vida, nuestro llamado y nuestro estado financiero” (Dayton, 2005, 231), confiando en que nuestro Padre celestial nos entregará la cantidad necesaria de recursos para cumplir su propósito en nuestras vidas.
Así, el contentamiento y la paz deben ser el resultado de una vida correcta, no el resultado de una mesa llena de manjares. La opción del hedonismo (Hedón: dios griego del placer) como filosofía de vida posmodernista que propone que vivir felices se basa en lo que tenemos y en el placer que somos capaces de proporcionarnos; es un claro indicador de la falta de paz y de seguridad espiritual. Como ya vimos, la base en la que se debe fundamentar nuestra mayordomía es la doctrina del contentamiento, es decir, no dependemos de las cosas que poseemos, que son efímeras, esas que para los impíos son riquezas, sino de las verdaderas riquezas espirituales en Cristo, que son eternas.
F. Compartir con los demás
El tema de dar es reiterativo en las Escrituras y aunque lo trataremos a profundidad en la siguiente enseñanza, es importante señalar que tener unas finanzas cerradas influye poderosamente en este ámbito, pues libera la sobreabundancia para compartir.
Las personas que tienen más de lo que es suficiente, tienen aquí la oportunidad de practicar la generosidad como una gracia que Dios concede a los que le aman para perfeccionar su carácter y asemejarnos más a Él. Las finanzas cerradas permiten que la intimidad y dependencia de Dios aumenten al buscar repetidamente su dirección para distribuir el excedente, según su voluntad, como se explica en 2 Corintios 8 y 9.
Si el Señor le instruye a dar más de lo que había planeado en su presupuesto, usted puede reducir ciertos gastos del mes o demorar la compra de algo que desea, es decir, renunciar o posponer su gratificación personal y obedecer a Dios sin salirse del limite de sus finanzas, así aumentará su cuenta de tesoros en el cielo lo que redundará en el incremento de su fe (Mateo 6:20 y 19:21) para que digamos como Pablo:
17No es que busque dádivas, sino que busco fruto que abunde en vuestra cuenta. Filipenses 4:17.
G. Aumentar su fe
Si al iniciar este proceso, usted se da cuenta que no sobra dinero para sus deseos y escasamente cubre sus necesidades, no se desanime. Por lo general cuando Dios está de acuerdo en la destinación que usted está haciendo de sus egresos, la fe crecerá en su corazón para creer que Dios puede aumentar sus ingresos y Él tiene maneras muy creativas de hacerlo.
Si usted ha hecho depósitos en su cuenta de tesoros en el cielo a lo largo de los años, puede confiar en que llegará un momento en que Dios libere fondos de esa cuenta, si es su Voluntad y el propósito para su vida. El secreto es lograr tener unas finanzas cerradas y mantenerse fiel en administrar los recursos según la voluntad del Señor.
H. Tener sueños y deseos
¿Es legítimo para un cristiano usar los recursos para algo que desea y que, en realidad, no es una necesidad? Creemos que es un deleite y placer de Dios proveer a sus hijos con aquello que desean, así como lo es para un padre terrenal.
Recordemos que todo lo que tenemos le pertenece al Señor, pues sólo somos administradores. La meta es complacerlo a Él y no a nuestros fines egoístas, pero su soberanía puede llevarlo a darnos más de lo que necesitamos o esperamos, así que también podemos tener deseos o anhelos (gustos), si están dentro de la voluntad de Dios como se lee en esta paráfrasis de Efesios 3:20: “Y ahora, gloria sea a Dios, quien por el formidable poder que actúa en nosotros puede bendecirnos infinitamente más allá de nuestras más sentidas oraciones, deseos, pensamientos y esperanzas”.
El qué y el cuándo incluir nuestros deseos dentro de nuestras finanzas cerradas deben ser decididos preguntando al Señor su opinión y Él nos hará saber si el objeto de nuestro deseo está dentro de su voluntad y si es el momento correcto para incluirlo en nuestras finanzas, y no solamente porque lo deseamos e insistimos a Dios como niños malcriados para obtenerlo.
Una clave en esta área puede ser separar o destinar un ahorro cada mes para adquirir los artículos que deseamos y comprarlos una vez se haya acumulado la suma total del dinero necesario, esto nos dará tiempo para refrenar nuestra emocionalidad (compra compulsiva) y evaluar si es un antojo momentáneo.
I. Vivir en unidad
En cuanto a las parejas, no sólo tener unas finanzas cerradas, sino todo este proceso de planificación financiera, repercutirá en su unidad. Recordemos que Dios ve la pareja como una sola carne(Génesis 2:24), por lo tanto, cada pareja debe tener una sola bolsa, es decir, todo lo que ingresa debe ir a un fondo común de donde se distribuye según el presupuesto.
En el caso de las familias, vivir en unidad con los hijos. Aunque ellos no aporten todo lo que ganan, la familia que vive bajo un mismo techo si debe tener una meta definida en conjunto y distribuir las funciones con miras al cumplimiento de ésta.
24Si un reino está dividido contra sí mismo, tal reino no puede permanecer. 25Y si una casa [familia] está dividida contra sí misma, tal casa no puede permanecer”. Marcos 3:24-25
¿Cuál es el límite para la posesión de bienes materiales?
Todo este proceso de tener unas finanzas cerradas debe conducirnos a responder acertadamente la pregunta de ¿cuánto es suficiente? pero usted debe saber que tomar la decisión de establecer el limite de sus finanzas puede acarrear ciertos conflictos como: Tener que enfrentar temores por falta de recursos en el futuro; sentir culpa como resultado de excesivos gastos en el pasado; por el egoísmo de alguno de los miembros de la familia y fortalezas en los temas emocionales no resueltos de experiencias financieras pasadas, entre otros.
No se desanime ante estas batallas, mejor insista en la oración y, si es necesario, busque ayuda. Cuando nuestra casa llega al orden en las finanzas y la sobreabundancia empieza a establecerse, infligimos serios daños al enemigo y él no quiere que usted sea libre de su control y, mucho menos, que el reino de Dios avance, pues tener unas finanzas cerradas hará que el dinero salga del sistema del mundo y entre al reino de Dios para ser usado en los propósitos de Dios de extender su Reino en las vidas de las personas” (Hill y Pitts, 2002, 140).
La manera para llegar a vivir con unas finanzas cerradas en la práctica empieza por poner por escrito y concretamente nuestro presupuesto, pero además nuestros sueños y metas, lo cual también servirá para recordarnos con regularidad hacia dónde vamos en la vida y, seguidamente, ejercitarnos en que cada centavo más allá de nuestras metas, sea para dar.
En segundo lugar, adjudicar un límite en el monto de cada uno de los puntos del presupuesto. Al igual que este último, el límite de las finanzas debe ser revisado, por lo menos cada año, pues, debido al aumento del costo de la vida, la cifra de cada monto puede aumentar. Y si los ingresos aumentan, nuestro limite financiero se debe mantener estable sin cambiar nuestro estilo de vida, de manera que cada vez habrá más disponible para compartir.
La revaluación o cambio de los valores asignados a cada punto del presupuesto, así como la inclusión de uno nuevo, sólo podrá variar cuando se presenten cambios significativos en nuestras vidas, como por ejemplo, pasar de soltero a casado, la llegada de otro hijo, responsabilidad de otros miembros de la familia, reubicación o cambio de ciudad o país, o algo similar. El limite financiero reflejará nuestra situación particular.
Nadie más puede responder por usted, cuánto es suficiente. Además debe tener en cuenta que al final de la vida, cuando ya los hijos viven aparte, la cantidad de dinero necesaria para los gastos familiares puede reducirse significativamente, de tal manera que puede haber sobreabundancia para los propósitos del Reino.
2. La jubilación o retiro
La palabra jubilación tiene la misma raíz de júbilo que significa, según el Diccionario de la Real Academia Española (RAE), viva o [gran] alegría”, pues se supone que quien ya está gozando de su retiro laboral, debe estar muy jubiloso aunque, por lo general, sucede lo contrario, puesto que acepciones más recientes del mismo diccionario señalan qué se tiene también por jubilación, “disponer que, por razón de vejez, largos servicios o imposibilidad, y generalmente con derecho a pensión, cese un funcionario civil en el ejercicio de su carrera o destino” y en una acepción coloquial “desechar algo por inútil.
Júbilo también comparte su raíz con la palabra jubileo que deriva del hebreo jovel (Strong #3104 yobél), nombre que los hebreos daban al cuerno del carnero que se utilizaba como trompeta para llamar a las fiestas (Latín: jubilaeus) y a una fiesta pública muy solemne que celebraban los israelitas cada 50 años (ver Levítico 25:10, meros 8:25).
Desde esta perspectiva, podríamos decir que jubilarse es terminar una tarea con júbilo, pero no con la idea de retiro tan común en nuestra cultura hoy día.
Muchos piensan que jubilarse quiere decir parar de trabajar con el propósito de vivir el resto de los días de su vida, llenos de comodidad y descanso total. Aunque es cierto que el ritmo y la intensidad disminuyen para dar paso a uno menos exigente, el peligro de pensar de esta manera radica en que, por la auto-indulgencia,  la persona jubilada es mucho más susceptible de caer en la tentación de la pereza, del ocio, los excesos (en ver televisión, chismear, comer, etc.) y en la vida egoísta y hedonista (Exaltación del placer) tan característica de nuestro tiempo posmodernista. Nos preguntamos cuántas personas no asocian esta idea, a la idea de jubilación que tenemos en nuestro medio.
Muchas de estas conductas son justificadas muy reiteradamente por la idea de merecimiento en nuestra sociedad como aquella de: “Descanse y disfrute ahora, que usted se lo merece y se lo ganó por su duro trabajo durante tantos años”. Mucho más, cuando la persona ha hecho un buen aprovisionamiento para esta etapa. Cosa que se ha vuelto cada día más difícil de alcanzar, pues el capital de los ahorros de las pensiones está siendo llevado hacia grandes monopolios financieros mundiales, que dejan a la gran mayoría viviendo con muy pocos recursos.
Como creyentes, no estamos eximidos de planificar y prepararnos física, emocional, financiera y, sobretodo, espiritualmente para el cambio que implica el retiro del contexto laboral, pues si al llegar a esta etapa, tenemos suficientes ingresos pasivos, podemos dedicarnos a darle más tiempo al servicio de los demás y, por supuesto, a nuestro Señor.
Aquí es importante anotar que si el Señor te entregó unos recursos financieros para administrarlos y así garantizar tu subsistencia y también bendecir a los demás, es necesario que seas tú mismo quien administre ese dinero, que lo inviertas en bienes que no sufran la acelerada devaluación a la cual está expuesta el dinero en papel, ya sea en tu poder o en una cuenta bancaria, es decir que las finanzas que el Señor te ha entregado mantengan su valor en el tiempo. Si en tu país es obligatorio que cotices a un fondo de pensiones, debes hacerlo para cumplir la ley, pero sabiendo que eso no te proporcionará los recursos para tu mantenimiento en la vejez, por eso, te repito, debes tener alternativas en donde tus recursos no se devalúen tanto como se devalúa el dinero.
Si el Señor permite que tengas derecho a una pensión de jubilación, no está mal disfrutar de los beneficios obtenidos durante los largos años de labor, ese es tu dinero aportado a un fondo de pensiones durante muchos años. El problema radica en creer que las gratificaciones, el descanso y las recompensas están aquí y no en la vida eterna en el reino de Dios.
Por otro lado, hay muchos que asocian la jubilación con un estado de inutilidad y carga para la sociedad y, en particular, para la familia. Ellos que han dedicado su vida a trabajar, hoy no saben cómo enfrentar su nueva situación. Hay personas mayores con más de setenta años que se sienten jóvenes, ya que siguen plenamente activas en lo que deben hacer; pero también encontramos retirados de cincuenta años, y aun más jóvenes, que se sienten inútiles porque ya no trabajan y, en muchos casos, no perciben un sueldo o una pensión.
Esta manera de pensar trae mucha amargura y, por lo general, una concentración excesiva en las enfermedades y problemas, a veces con un sentimiento muy profundo de que sus hijos y nietos deben vivir prácticamente para ellos y devolverles lo que les han entregado.
Además, el tema de la jubilación no sólo concierne a las personas en la vejez. Muchas personas en edad productiva se obsesionan con la idea de jubilarse tempranamente para poder disfrutar del ocio poniendo sus esperanzas, su seguridad y mirada en la pensión de retiro, jubilación, ahorros propios y no en Dios. Vemos personas trabajando en exceso y descuidando las prioridades de Dios como por ejemplo el tiempo con la familia, la salud, entre otros, por conseguir y acumular dinero para poder complacerse más adelante, en lugar de disfrutar y trabajar equilibradamente ahora.
Pero ninguna de las anteriores posturas está alineada con la palabra de Dios. La idea de que la jubilación es el retiro de la actividad productiva a cierta edad (más o menos avanzada) o por razones de fuerza mayor, con el consiguiente gozo de los beneficios económicos acumulados durante los años de labor, no es un concepto bíblico.
La Biblia no da ejemplos de que las personas se retiren o se jubilen desde esta connotación. El texto más cercano a la idea de jubilación, lo encontramos en el siguiente pasaje:
24Los levitas de veinticinco años arriba entrarán a ejercer su ministerio en el servicio del tabernáculo de reunión. 25Pero desde los cincuenta años cesarán de ejercer su ministerio, y nunca más lo ejercerán. (jubilación) 26Servirán con sus hermanos en el tabernáculo de reunión, para hacer la guardia, pero no servirán en el ministerio. Así harás con los levitas en cuanto a su ministerio.”. Números 8:24-26
Quienes consultan la Biblia Nueva Versión Internacional -NVI- encontrarán el termino “jubilación” en el verso 25, sin embargo dicho termino no aparece en los originales en hebreo.
Este cese de actividades era sólo para los levitas y aún así, ellos debían seguir participando en las labores. La idea era más bien ceder el liderazgo para que los que venían detrás pudieran prepararse en el ejercicio de su labor como levitas.
Los ancianos sabios registrados en las Sagradas Escrituras eran respetados por su sabiduría y conocimiento y dedicaban su tiempo a la organización de asuntos civiles y prácticos de la sociedad, de sus familias, pero sobretodo, a transmitir el conocimiento de la palabra de Dios, a aconsejar a los más jóvenes desde una perspectiva escritural, así como a enseñarles a vivir de acuerdo a los preceptos de Dios con su consejo, su ejemplo y su experiencia.
La carta del apóstol Pablo a Tito nos da un panorama de la vida de los ancianos. Recomendamos leer todo el pasaje de Tito 1:5-9.
5Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo deficiente, y establecieses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé; 6el que fuere irreprensible, marido de una sola mujer, y tenga hijos creyentes que no estén acusados de disolución ni de rebeldía”. Tito 1:5-6
En este caso el Apóstol se refiere a presbítero (Strong griego #4245 presbúteros), es decir un hombre de edad, con la sabiduría que los años le han traído, que le permite dirigir una congregación o ser ser miembro de un concilio.
2Que los ancianos sean sobrios, serios, prudentes, sanos en la fe, en el amor, en la paciencia”. Tito 2:2
Mientras que en este caso el Apóstol se refiere a un hombre de edad, es decir viejo (Strong griego #4246 presbútes), pero aunque no sea llamado al ministerio, debe cumplir con las características de un hombre de Dios.
E igualmente, las mujeres de mayor edad.
3Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras [Chismosas], no esclavas del vino, maestras del bien; 4que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, 5a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada”. Tito 2:3-5
En este caso el apóstol se refiere a “una mujer de edad, es decir vieja (Strong  griego #4247 presbútis) no se refiere a un título de honor o de gobierno, sino a una mujer mayor de 60 años, quien también encuentran allí clara su misión.
Desde esta perspectiva, los ancianos pueden ser modelo para otras personas, positiva o negativamente, según como vivan. Durante esta etapa de la vida pueden poner en práctica la sabiduría y la experiencia acumulada durante muchos años, aprovechar el mucho tiempo libre, los recursos que tienen y su propio comportamiento y valores para transmitir de diferentes formas las verdades de Dios, motivando una conversación y una reflexión importantes en el ámbito familiar y de amistades.
Un refrán popular dice “los papás crían y los abuelos malcrían” pero realmente eso no debe ser así. Aunque en realidad la tarea de los abuelos no es educarlos ni hacerse cargo de ellos, los abuelos creyentes deben ser sabios y transmitir a sus nietos su experiencia y sabiduría; enseñarles a respetar a sus padres (nunca contradecirlos; ni incitar ni patrocinar la desobediencia y la rebeldía) y ser modelos de la palabra de Dios en acción.
Esto nos permite reflexionar y ser conscientes de que las personas conocidas como “jubiladas” y las personas mayores, en general, han terminado la época laboral, pero no su vida.
“Mientras uno sea capaz, física y mentalmente, no existe fundamento bíblico para que uno deje de trabajar y producir. Nadie se convierte en inservible a la edad de 65 años. La idea de poner a una persona mayor, pero capaz "fuera de servicio" es antibíblico (Dayton, 2005, 172).
Dios nos dio a cada uno una visión, misión y propósito para llevar a cabo y nos llamará a su presencia cuando Él considere que lo hemos terminado.
10Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”. Efesios 2:10
El pasaje dice que debemos andar en las buenas obras que Dios preparó de antemano para nosotros, pero no se encuentra un límite de tiempo para retirarnos de esta actividad o tarea.
Leyendo detenidamente acerca de cada personaje bíblico, podemos llegar a la conclusión de que ninguno se retiró o jubiló en la misión que Dios le había encargado. Hasta el último día de sus vidas trabajaron en ello. Moisés tenía ochenta años cuando inició su misión de llevar al pueblo de Israel a la Tierra Prometida a través del desierto durante cuarenta años. A sus ciento veinte años, murió sin haber parado un sólo instante en su tarea.
En el caso de Pablo, en el Nuevo Testamento, “...antes de iniciar su tercer viaje misionero... Nadie lo hubiera criticado si se retiraba a Éfeso o en Corinto a escribir sus memorias. Hasta podría haber regresado a su casa cercana a la ciudad de Tarso y vivir en paz la última parte de su vida. En Hechos 21 se nos describe su último viaje después de anunciarles a los ancianos en Éfeso que iba camino a Jerusalén y que ya no volverían a verlo. Sin duda, Pablo frisaba la edad de setenta años, una persona mayor, aún desde nuestro punto de vista. Desde la perspectiva de su generación era un anciano... A pesar de ello, no pensaba en retirarse hasta tanto estuviera en condiciones de ejercer la labor que Dios le asignó. Si la jubilación es un concepto bíblico, pareciera que Dios olvidó mencionárselo a Pablo” (Burkett, 1996, 285). Aún en la cárcel en Roma, Pablo continuó la labor de escritura de algunas de sus cartas hasta su muerte.
Según las previsiones actuales, después de la jubilación, las personas pueden seguir viviendo en nuestra sociedad actual, unos 20 ó 30 años más. Estos años adicionales de vida, sean muchos o pocos, pueden ser usados en un estilo de vida lo más activo, interesante y eficaz posible, en la labor que Dios nos encomendó y, como resultado, la parte final de nuestra vida será más satisfactoria.
Larry Burkett dice textualmente en su libro Los negocios y la Biblia: “Recuerdo lo que R. G. Le Tourneau[4] le dijo a su amigo de toda la vida, Robert Barnhouse, respecto a la jubilación: "Quizás me retire algún día, pero estoy demasiado ocupado en este momento". Cuando lo dijo, tenía alrededor de ochenta años” (Burkett, 1996, 285).
En otra ocasión, le preguntaron a un anciano creyente de 90 años, para qué estaba aprendiendo hebreo a tan avanzada edad, a lo que él respondió: Porque es ahora o nunca y Benjamín Franklin, a sus setenta años, ayudó en la redacción de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos y comenzó con algunos de los proyectos más importantes de su vida después de los ochenta. Como estos, existen un sinnúmero de ejemplos de personajes que han realizado grandiosas hazañas después de una edad donde muchos se consideran fuera de circulación.
¡Nunca es tarde para cambiar y transformar una vida y menos si es para hacerlo alineándose con la voluntad de Dios!
En la enseñanza 18: Ser un sabio inversionista, veremos cómo podemos prepararnos financieramente para esta última etapa de la vida terrenal, pero lo realmente importante es que podamos entender lo efímero de ésta y que la vivamos con sabiduría.
12Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría”. Salmo 90:12
3. Planificando nuestra partida
Dentro de nuestra planificación financiera debemos tener en cuenta lo que decía D. L. Moody[5]: “Planea tu vida como si fueras a vivir 100 años... pero vívela como si te fueras a morir esta noche”.
De la misma manera, Isaías le advirtió al rey Ezequías:
1En aquellos días Ezequías cayó enfermo de muerte. Y vino a él el profeta Isaías hijo de Amoz, y le dijo: Jehová dice así: Ordena tu casa, porque morirás, y no vivirás”. 2 Reyes 20:1
Ser buenos mayordomos o administradores de Dios incluye planificar, incluso, para el momento en que dejemos de estar en este mundo. Dios no espera que controlemos el futuro ni que seamos proveedores, eso le corresponde a Él como Jehová Jireh (en hebreo: Dios provee), pero sí que seamos buenos previsores respecto al porvenir nuestro y, sobretodo, de nuestra familia.
“Alguien alguna vez dijo que una persona promedio, a lo largo de su vida, trabaja cuarenta años para acumular activos, invierte unos diez años conservando lo que ha acumulado, pero no gasta más de dos horas planificando cómo se habrán de distribuir una vez se muera” (Dayton, 2005, 214).
Aunque la previsión puede significar diferentes cosas según cada cultura, lo que es seguro, es que cuando lleguemos a la presencia de nuestro Señor, como buenos mayordomos, debemos tener todos sus asuntos en orden, deudas canceladas y responsabilidades cumplidas. Igualmente, si el Señor Jesucristo no viene por segunda vez mientras estamos vivos, debemos dejarles todo a nuestros descendientes en orden, para no sumar más dolor y preocupación a esos momentos tan difíciles.
1...y mejor el día de la muerte que el día del nacimiento. 2Mejor es ir a la casa del luto que a la casa del banquete; porque aquello es el fin de todos los hombres, y el que vive lo pondrá en su corazón4El corazón de los sabios está en la casa del luto; mas el corazón de los insensatos, en la casa en que hay alegría”. Eclesiastés 7:1b-2 y 4
Por su lado, el rey David le rogó al Señor:
4Hazme saber, Jehová, mi fin, y cuánta sea la medida de mis días;
sepa yo cuán frágil soy. 5He aquí, diste a mis días término corto, y mi edad es como nada delante de ti; ciertamente es completa vanidad todo hombre que vive. Selah 6Ciertamente como una sombra es el hombre; ciertamente en vano se afana; amontona riquezas, y no sabe quién las recogerá”. Salmo 39:4-6
Y Moisés oró de esta manera:
10Los días de nuestra edad son setenta años; y si en los más robustos son ochenta años,  con todo, su fortaleza es molestia y trabajo, porque pronto pasan, y volamos... 12...Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría”. Salmo 90:10 y 12
Aunque la esperanza de vida en America Latina en el año 2023 es de 73 años para hombres y de 79 años para mujeres, uno puede vivir mucho más o mucho menos de esto. Lo cierto es que más de la mitad de las personas en America Latina mueren sin tener derecho a una pensión de jubilación, y el panorama se pone peor pues con las reformas pensionales que se han hecho en algunos países, ahora es más difícil llegar a esa meta, y cuando se obtiene una pensión, muchas veces ese dinero no alcanza para los gastos mínimos.
Pero con pensión de jubilación o sin ella, es necesario que pongas  en orden todos tus asuntos y te asesorares de un consejero legal competente, que te de la información suficiente para que tomes las decisiones pertinentes en compañía de tu cónyuge y tu familia, o de la autoridad sobre ti, si eres soltero. Es muy importante que dediques el tiempo necesario para tomar decisiones en este aspecto.
Las siguientes preguntas pueden ayudarte en el ordenamiento de tus finanzas antes de su partida en diversos aspectos.
1. Un patrimonio en orden
¿Cuáles son mis posesiones o patrimonio?
¿Cómo los pueden heredar mi cónyuge e hijos de la manera más rápida, efectiva y legal?
Como cristianos tenemos la responsabilidad solemne de proveer para nuestra familia.
8porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo”. 1 Timoteo 5:8
Richard Steele[6] dijo que “la demostración del amor del esposo por la esposa tiene que ser también de hecho:... Le provee el sustento: No solo mientras él viva, sino que también hasta donde puede, tiene que dejarle el porvenir asegurado para después que él haya fallecido porque esto hizo Cristo por su Iglesia”[7].
Sea que tengamos mucho o poco debemos tomarnos prontamente un tiempo para planear o prever cómo satisfacer las necesidades de nuestra familia en caso de que faltemos.
En Latinoamérica, particularmente, la cultura del hoy refleja un instintivo temor a la muerte. Las culturas de las que provenimos tienen ideas bastante extrañas sobre la vida después de la muerte e, incluso, sobre los muertos, a quienes adoran y les piden ayuda y protección, pero ni la cultura ni la tradición nos pueden eximir de la responsabilidad de pasar bendición a nuestras familias y no dolores de cabeza al momento de nuestra partida.
Nuestra familia hace parte de los tesoros que Dios ha puesto en nuestras manos para administrar y no podemos ser irresponsables en este sentido.
Herencias
Una herencia es el conjunto de bienes, derechos y obligaciones que deja una persona al morir.
Acerca de quién designa los herederos, hay dos sistemas. Uno establece que los herederos son los que designe en vida la persona fallecida, a través de una manifestación de su voluntad expresada en un documento legal, dicho documento legal puede ser un testamento, un fideicomiso u otra herramienta, es necesario investigar cual es el más conveniente según el caso.
Sin embargo en Latinoamérica, las personas comúnmente, evitan  expresar su última voluntad porque:
No aceptan la idea de la muerte y no quieren pensar en ello.
Por negligencia y procrastinación (Dejar las cosas para hacerlas más adelante, aplazarlas).
No consideran tener un patrimonio lo suficientemente grande para planificar su distribución.
Creen que los trámites son costosos.
El otro sistema es el que establece la ley, que indica quiénes son los herederos.
Sea usted casado, soltero, con muchas o pocas posesiones, es su responsabilidad ante Dios, planear la distribución de su herencia. Aunque en Colombia, el Código Civil combina los dos sistemas en la designación de los herederos, en otros lugares o cuando las cosas no están claras, su familia puede enfrentar algunas de las siguientes desventajas de morir sin un testamento, o sin un fideicomiso:
El gobierno (y no usted) puede decidir quien recibirá sus activos o patrimonio y cómo los va a recibir. En casi todos los países existe el famoso “impuesto a la muerte”, este se calcula sobre el valor de la herencia y estos varían dependiendo del país y la región. Por ejemplo en España se cobra el más alto impuesto sobre herencias llegando al 81,6%, según la ley 29/1987, mientras que en Bélgica es el 80%, Francia el 60%, Dinamarca el 52%, pero en Estados Unidos ese impuesto sólo se  aplica a individuos que hereden más de 13 millones de dólares, es decir no es aplicable para la mayoría de la población. Mientras que en Latinoamérica, en Colombia se debe pagar el 15% de la herencia (datos en 2024) porque éstas se consideran como “ganancias ocasionales”, siendo la mas alta tasa de impuestos en la región, seguido de Argentina y Chile con 5%, pero en Colombia existe el riesgo de que aumente, pues el pensamiento socialista dicta que las herencias perpetúan la desigualdad. Este  pensamiento es aparentemente cierto, pero si lo analizamos bien  se basa en una mentira, pues la gran mayoría de los colombianos no son ricos, y es esa clase media y media baja, quienes se ven afectados con este tipo de leyes, que como en España hacen prácticamente imposible que los bienes producidos por padres y abuelos, puedan ser recibidos por su descendencia, mientras que los dueños de los grandes capitales, (clase media-alta 1,4% y clase alta 1%) tienen estrategias tributarias con las cuales evitan este tipo de impuestos, y ellos sí perpetúan sus riquezas sin obstáculos tributarios.
    Sus herederos pueden enfrentarse a procesos difíciles en el sistema judicial de su país y es posible que tengan que invertir importantes sumas para llevar a cabo el proceso legal (Sucesión).
    Los herederos podrían tener que pagar sumas muy grandes de impuestos que se pueden evitar de manera legal con una buena planificación. Esto es variable de acuerdo a cada país.
• Trágicamente, el juez podría asignar un tutor (que puede no reconocer al Señor Jesucristo) para que eduque y se encargue de sus hijos menores de edad, si usted no lo dejó establecido.
En todos los casos, usted debe investigar la normativa sobre sucesiones o distribución de herencias en su país para saber si concuerda con la distribución que usted anhela y asesorarse legalmente en cuanto a la mejor manera de ordenar este asunto.
Si tiene la posibilidad de establecer un testamento, puede hacerlo de manera formal con la dirección de su abogado, pero investigue cuales otras herramientas legales existen como el fideicomiso, por ejemplo, el cual puede ser mejor, pues en la mayoría de los casos por este medio se puede evitar el trámite de sucesión, el cual es largo y costoso. En Colombia particularmente, se ha aprobado que cualquier persona pueda escribir la destinación de su herencia (con los límites que la ley establece) y autenticarla en una notaría dando cumplimiento al Artículo 6 Decreto 960/70 en cuanto debe realizarse por escritura pública.
Recuerde tener en cuenta en cuenta a su congregación y a las  personas y organizaciones con las que ha estado involucrado.
2. Una preparación para nuestra partida
¿Cómo se pagará mi funeral?
¿Cómo quisiera qué se realizara y qué destinación le darán a mi cuerpo?
¿Cómo se sentirá mi esposa o mis hijos ante mi partida?
¿Quién puede ayudarlos con aspectos específicos en el momento de transición a partir de mi muerte?
¿A quién deben acudir para saber cómo manejar los asuntos financieros?
Es triste darse cuenta cómo una gran cantidad de familias han perdido lo conseguido por la cabeza del hogar durante muchos años de trabajo y cómo muchas mujeres han quedado sin nada cuando han enviudado repentinamente, sin haber sido preparadas para hacerse cargo de los asuntos financieros. Recordemos la trágica historia bíblica de la viuda en 2 Reyes 4:1-7.
Estos son algunos consejos prácticos extraídos del libro Conceptos financieros Crown para preparar a su familia para su partida.
Esposa
    Prepárela y manténgala informada de todos sus negocios.
    Es importante dejar todo por escrito. Aunque este momento puede ser tedioso, cuando una mujer pasa por el impacto emocional de haber perdido a su esposo, necesita instrucciones claras y precisas.
     Deje una lista de personas con todos sus datos, a las que pueda acudir antes, durante y después del funeral, con quienes usted haya hablado y acordado de antemano cómo le ayudarán (funeral, seguros, testamento o fideicomiso, asesor financiero, etc.).
    Déjele por escrito una carta aconsejándole no tomar decisiones
económicas serias, por lo menos en un año; no tomarlas basadas en su instinto o emociones; buscar consejo en las personas de su confianza registradas en la lista mencionada anteriormente y anímela fuertemente en su fe.
Hijos
    El testamento es una herramienta sumamente importante para dejar en orden el patrimonio que ellos heredaran y evitar riñas, luchas internas y tensiones familiares, y si a usted le parece prudente, y está dentro de sus posibilidades distribuya de antemano sus bienes entre sus herederos. Sugerimos evaluar la herramienta de fideicomiso, pues en algunos casos puede ser mejor que un testamento. Para esto hay algunas herramientas jurídicas que aunque haya entregado sus bienes, lo pueden proteger, mientras es llamado a la presencia del Señor.
     Investigue cómo establecer un fideicomiso o un documento legal que les permita beneficiarse al máximo de la ley y reducir los gastos e impuestos al transferir sus bienes a su esposa y a sus hijos, de manera legal.
    Hable de estos temas con sus hijos y expréseles su deseo de que honren su memoria concediéndole su última voluntad expresada en los documentos (Debe informarles de su existencia).
    Si sus hijos son pequeños, debe definir con su cónyuge quién y cómo se hará cargo de ellos, si papá y mamá fallecen juntos. Esto evitará conflictos por su tenencia y patria-potestad, así como mucho dolor emocional a sus hijos. Debe dejarles indicaciones claras y recursos para sustentarlos.
    Escríbales una carta expresándoles su amor y animándoles en la fe. En ella, escriba las instrucciones y el direccionamiento para que en estos momentos difíciles ellos sepan qué hacer.
Si usted de verdad ama a su esposa y a sus hijos, comprométase a cuidarlos, aún después de su partida.
En cuanto al funeral, le recomendamos asesorarse bien respecto a este tema. Deje por escrito cómo desea que se realice su funeral, si quiere ser cremado o enterrado (Para mayor comprensión de este tema, usted puede leer ¿Es la cremación bíblica? de David W. Cloud), quiénes deben presidirlo, qué himnos deben cantarse y dónde debe hacerse, entre otros asuntos.
3. Un método de previsión
Si aun tiene deudas, establezca claramente:
¿Cuáles son mis deudas y cómo se pagarán?
¿Qué recursos dejaré para el sustento de mi esposa?
¿Cuánto necesitará para sacar adelante mi familia?
¿Cómo subsistirán mis hijos y saldrán adelante, si mi esposa y yo fallecemos juntos?
¿Quién, emocional y espiritualmente preparado, podrá hacerse cargo de nuestros hijos?
¿Con qué los sostendrán?
El cabeza del hogar es quien debe prever unos ingresos adecuados para el tiempo en que ya no esté con ellos para reconfortarlos y satisfacer sus necesidades, ya sea a través de rentas, pensiones, propiedades, negocios o seguros.
Seguros

Es de aclarar que este texto no pretende vender algún producto o servicio de seguros, pero es conveniente que estudies esta posibilidad, que puede ayudar con el sustento de tu familia en caso de que tú fallezcas. No recomendamos, ni rechazamos el sistema de seguros, pues tener un seguro no es falta de fe, sino que puede ser parte de su sistema de planificación financiera para el cuidado de su familia en el momento en que usted falte.

Hay diferentes tipos de seguros. Los más comunes son los seguros de vida, propiedades, de automóviles, de salud, de incapacidad, funerarios, para su empresa o para el estudio de sus hijos, entre otros.
Si usted se decide por un seguro, debe estudiar sus necesidades y presupuesto, para que el tipo de seguro sea el adecuado. Como estos asuntos pueden ser complejos y difíciles de entender, busque la asesoría de alguien experto en estos temas y que sea de su plena confianza.
4. Un método de archivo
Usted debe tener un sobre o portafolio con todos los documentos e instrucciones registradas anteriormente. Debe asegurarse de que su familia sepa dónde se encuentra y en qué momento deben abrirlo.
Igualmente, es importante ordenar y guardar todos sus documentos como contratos, seguros, escrituras de propiedades, cheques, facturas, cuentas por pagar, cuentas por cobrar, recibos y paz y salvos importantes, entre otros, que usted considere importantes para que su esposa y sus hijos puedan retomar ordenadamente la responsabilidad de sus asuntos financieros.
El tipo de archivo puede ser acorde a sus gustos (Físico o digital), pero debe ser ordenado, claro y de fácil acceso, con el fin facilitar la búsqueda a su familia.
Planear todo lo relacionado con estos asuntos propios de nuestra partida no es, para nada inspirador, pero es nuestra responsabilidad.
Recuerde: El Señor dijo: “Sed santos, porque yo soy santo” (1 Pedro 1:16). Así como Aquel que lo llamó es un Dios de orden que planea, un fiel mayordomo del Señor es ordenado y un buen planificador, del hoy y del futuro... Tal es la generación de los que le buscan,...” (Salmos 24:6
Un llamado al arrepentimiento

Hoy les quiero hablar a todos aquellos que decimos amar a Dios y nos creemos salvos por la gracia de nuestro Señor Jesucristo. Puede que pienses que si Lot fue salvo, seguramente tu también lo serás, aunque en tu vida no muestres un claro testimonio de arrepentimiento y fe, pues todos sabemos que la salvación no es por obras, sino por gracia, pero no podemos olvidar que la gracia de la salvación nos lleva a un cambio de vida que repudia al pecado, así que te pido que revises tu vida, no quiero que llegues a tu encuentro con el Señor y Él te diga “nunca os conocí, apartaos de mí, hacedores de maldad” (Mt. 7:23), por favor revisa tu vida, profundiza con el Espíritu Santo en esas conductas pecaminosas que te hacen ver como un impío, pues quizás lo seas, en el nombre del Señor te lo pido, pues “el que piensa estar firme, mire que no caiga” (1 co. 10:12) y en este mundo tenemos muchas ocasiones de caer.

17 Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza”. 2 Pedro 3:17

Hermanos, nosotros hemos renunciado al mundo y a la carne, y hemos puesto el rostro hacia el cielo; hoy que la mayoría de esta congregación estamos en la recta final de nuestras vidas, nos encontramos en la llanura después de haber sido sacados de nuestra propia Sodoma, tomados de la poderosa mano del Ángel del Señor, quien por su gracia y su fuerza nos ha sacado de la ciudad de destrucción; en esa salida muchos “nos hemos detenido”, como Lot, con la tentación de volver atrás, pero la gracia del Señor nos ha llevado afuera.

Sin embargo todavía corremos el peligro de mirar hacia atrás, como la mujer de Lot, y regresar a esa antigua vida que decimos haber abandonado. Hermanos, mirar hacia atrás es fácil, y el mundo, la carne y el diablo nos quieren hacer mirar atrás, eso sería retroceder hacia la perdición, es el camino hacia la apostasía, por favor asegúrate que estás aferrado de la mano del Señor.

Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado. 2 Porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos; pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron”. Hebreos 4:1-2
Legado para mis hijos

El entrenamiento en cuanto a vivir con finanzas cerradas, sólo puede transmitirse a través del ejemplo y el diálogo, de la misma manera o a través de las mismas estrategias vistas en el enseñanza 12:  Planificación financiera hoy.

Una fuerte recomendación en relación al tema de la jubilación es que, como creyentes, no podemos pensar que es obligación de nuestros hijos, responsabilizarse de nosotros cuando entremos en esta etapa como pago a todo lo que hemos entregado y hecho por ellos. La formación que les demos, debe llevarlos a hacerlo por amor, no forzadamente. Ayudarlos a cumplir el mandamiento de honrar padre y madre, es nuestra responsabilidad y podemos hacerlo no siendo una carga para ellos. Este mandamiento no nos exime de prepararnos y planificar para esta etapa de nuestras vidas, por el contrario, hacerlo hará las relaciones más gratas, placenteras y amorosas.

En cuanto a la herencia, los padres deberían dejarles una a sus hijos... ¡y hasta a sus nietos!

22El bueno dejará herederos a los hijos de sus hijos;... ”.  

Proverbios 13:22a

Sin embargo, los hijos no deberían recibir la herencia hasta estar bien adiestrados en cómo ser fieles administradores de ella para la honra de Dios. Una sugerencia es que los padres entreguen “en vida” una pequeña porción de la herencia, no toda, a sus hijos, para enseñarles cómo manejar los bienes heredados y poder supervisarlos.

Otra sugerencia es colocar en el testamento que la herencia sea distribuida en varios años, a través de un fideicomiso, por ejemplo, o que quede en manos de un tutor o albacea confiable hasta que el heredero tenga la madurez necesaria para manejarla responsablemente.

1Pero también digo: Entre tanto que el heredero es niño, en nada difiere del esclavo, aunque es señor de todo; 2sino que está bajo tutores y curadores hasta el tiempo señalado por el padre”. Gálatas 4:1-2

Lo importante es que mientras usted esté vivo, disfrute y viva responsable y equilibradamente una relación con sus hijos, de manera que la única herencia no sea financiera, sino espiritual y emocional. Dialogue con ellos acerca de estos temas y manténgalos informados de todo lo que usted ha dejado preparado (Ver sistemas de previsión y archivo).

En cuanto a este capítulo, es enriquecedor recordar lo que dijo el apóstol Pablo a los corintios:

14...pues no deben atesorar los hijos para los padres, sino los padres para los hijos”. 2 Corintios 12:14b

Oremos
Amado Señor, gracias por darnos tanta misericordia a nosotros que nada merecemos, gracias por tu amor incondicional y gracias porque sabiendo que nunca cambias, podemos descansar tranquilos en tu regazo.
Tú nos has acompañado en toda nuestra vida, has estado presente en todos los momentos, aun en los que pensamos que te has olvidado de nosotros, por eso te damos gracias por tu sabiduría sabes cuando manifestarte poderosamente, pero también cuando permanecer en silencio, dejando que tu decreto eterno se vaya cumpliendo según tu santa voluntad.
Gracias Señor por cuidarnos en tantos momentos en los cuales hemos actuado con necedad, pues la falta de sabiduría ha estado con nosotros en muchas épocas, tiempos en los cuales nos hemos dejado llevar por lo que dicta nuestro perverso corazón.
Pero sobre todo gracias Señor por lavarnos en la sangre de Cristo y limpiarnos de todo pecado, por eso te pedimos que nos ayudes a caminar rectos hacia Ti, en estos últimos tramos que nos faltan en esta vida, para encontrarnos finalmente y felizmente contigo, y estate juntos por siempre.
Por eso te pedimos que nos ayudes a ordenar todos nuestros asuntos terrenales, para que al partir no dejemos problemas a nuestros seres queridos.
Te lo pedimos en el nombre de nuestro amado Salvador Jesucristo.
 

Amén.



[1] Frugal - mesurado, moderado, parco, sobrio, templado, escueto, discreto.

[2] El estilo de vida aspiracional se refiere a un conjunto de características y comportamientos que un grupo de personas comparten, los cuales los llevan a aspirar a un determinado nivel de estatus, éxito y bienestar. Algunas características comunes de un estilo de vida aspiracional incluyen:

          La adquisición de bienes y servicios de alta calidad, como productos de moda, viajes, restaurantes y entretenimiento.

          La participación en actividades y hobbies que se consideran exclusivas o de alta sociedad.

          La asociación con marcas y empresas que se perciben como prestigiosas o de alta calidad.

          La presentación de un exterior de éxito y estatus, a través de la ropa, el hogar, el automovil, entre otros.

          La aspiración a una vida más glamorosa, exitosa y lujosa.

[3]  Nota del autor: No avalo, necesariamente, todos los puntos de vista doctrinales de este autor, sino exclusivamente lo que cito.

[4] Robert Gilmour LeTourneau – (1888 - 1969) Prolífico inventor de maquinaria para movimiento de tierra y empresario estadounidense, ampliamente conocido como un generoso cristiano. Fue referido, a menudo, por sus contemporáneos como "el hombre de negocios de Dios".

[5] Dwight Lyman Moody (5 de febrero de 1837 - 22 de diciembre de 1899 USA), también conocido como D.L. Moody, es llamado el mayor evangelista del siglo 19 y también fue editor. Nació en una familia muy pobre en Northfield, Massachusetts quienes asistían a una “iglesia Unitaria”, más tarde se convirtió al cristianismo verdadero en 1855 cuando asistía regularmente a la “Iglesia Congregacional de Mount Vernon” en Boston. Fundó la “Illinois Street Church” que se quemó en el gran incendio de Chicago, esta fue reconstruida 3 meses después en una localización cercana y se le llamó: “Chicago Avenue Church”, la cual fue renombrada como Iglesia Moody, después de su muerte, también fundó la escuela Northfield y la escuela Mount Hermon en Massachusetts (ahora llamada escuela Northfield Mount Hermon), el Instituto Bíblico Moody y la Moody Press.

[6] Richard Steele (Steel) (1629-1692), pastor no conformista inglés, hijo del granjero Robert Steele. Renunció a sus cargos religiosos al no aceptar la ley de Uniformidad de 1662. Fue detenido por las autoridades en varias ocasiones, todas relacionadas con su vida al servicio del Señor, en una de esas fue acusado de bautizar el mismo a sus hijos. Debido a la ley de las Cinco Millas, en 1666 tuvo que abandonar su residencia en Hanmer para radicar su residencia en Londres, en donde continúo ejerciendo su ministerio.  https://www.apuritansmind.com/puritan-favorites/richard-steele-1629-1692/

[7] STEELE, Richard (1629-1692). En POLLARD. Jeff y BROWN, Scott, A Theology of the familiy. 2014. P. 240.

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